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Como tras la corrección de la semana pasada la sangre no ha llegado al río, los operadores que más apoyaban nuevas caídas han cerrado posiciones cortas. El objetivo, evitar pilladas desagradables ya en pleno verano. Para ello han aprovechado la sesión tranquila de la semana, sin grandes datos macro y antes del comienzo de la presentación de resultados de los bancos estadounidenses, mañana. En este escenario, las bolsas han protagonizado una sesión sin pena ni gloria hasta las dos últimas horas de contratación. Ahí se ha abierto la espita compradora, en un proceso apoyado por la apertura poderosa de Wall Street.
Dentro de casa, el Ibex se ha apuntado su mayor subida desde el 24 de junio y vuelve a los niveles de hace cinco sesiones. Es decir, que se sitía alrededor de 150 puntos por debajo de la cota desde la que comenzó la corrección la semana pasada. Pecata minuta y una demostración de que, definitivamente, el papel no presiona. Será cuando la temporada de resultados caliente motores y cuando nuevos datos macro marquen el rumbo cuando se reabra un debate, el de la profundidad de la corrección, que de momento deja en mal lugar a los agoreros.
En otros mercados, la sesión ha dejado pocas novedades. El petróleo sigue muy débil y aguantando por los pelos por encima de los 60 dólares en la referencia brent. La rentabilidad del bono aleman recupera posiciones en torno al medio punto porcentual y llega al 3,272% y el euro sube muy ligeramente hasta los 1,3971 frente al dólar. Pocas novedades por lo tanto a la espera de emociones más fuertes.
En el Ibex, gran día para Mapfre y Acciona -la constructora se ha beneficiado de la firma de un acuerdo con Mitsubishi-, que suben alrededor del 5% con una enorme fuerza y buen tono general para un selectivo en el que sólo ha cerrado en rojo Iberdrola Renovables . En el mercado continuo, buen tono para Colonial, Avanzit o Aisa y duras caídas para Zeltia, tocada por las dudas sobre las pruebas sobre su medicamento estrella, Yondelis.

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