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Una grande de cal, en forma de una corrección del 1,43% al cierre, y otra más pequeña de arena por la forma en la que el selectivo se han agarrado a los 9.500 puntos. De todo ha habido en una sesión, la primera de la semana, que devuelve al Ibex al mismo punto de partida en el que empezó la corrección fallida el pasado 15 de junio. Con el primer semestre acabado, de los resultados de las empresas va a depender que arranque el ajuste duro que muchos creen inevitable.
El pasado 15 de junio el Ibex perdía un 2% hasta los 9.518 puntos. Muchos avisaron entonces de podía ser el comienzo de una corrección seria. Pero el apoyo incondicional de la Fed a los mercados en forma de una intervención multimillonaria y la proximidad del cierre semestral dejaron en nada el movimiento. Ayer, la sesión fue calcada. El Ibex se dejó un 1,43% hasta los 9.569 puntos. Un buen resultado porque llegó a perder más del 2%. ¿Ahora sí? Hay tres factores que hacen prever que los números rojos pueden ir a más. Uno, que empieza un trimestre nuevo y no hay nada que maquillar; dos, que arranca la temporada de resultados empresariales y hay razones más que justificadas para optar por la máxima prudencia. Y tres, que el apoyo institucional tiene un límite.
En este escenario -con el precio del petróleo en los niveles más bajos en cinco semanas y con el euro en los mínimos frente al dólar en seis-, las bolsas europeas han cerrado con descensos entre el 1% y el 1,5% con el Ibex a la cabeza. Ha mandado el papel con mucha claridad pero la jornada ha sido de menos más. Lo mejor ha sido cómo se ha sujetado el índice a la cota de los 9.500, que llegado a perder por algo más de 30 puntos. Al cierre, estaba casi 70 puntos por encima. Parece que el soporte es fuerte si el escenario no se deteriora de una forma muy inesperada.
Por el contrario, hoy ha habido un buen dato en Estados Unidos, que ha atemperado la caída de los precios cuando más arreciaban los números rojos. Se trata de la actividad del sector servicios, que ha mejorado en junio tres puntos porcentuales respecto a mayo, hasta el 47%, superando las expectativas de los expertos. Como no era cuestión de pasar de la depresión a la euforia -el dato aún sugiere una contracción del sector, como los nueves últimos meses- Wall Street se lo ha tomado con calma. Ha cotizado el dato positivamente, pero sin excesos, y ha tranquilizado al conjunto de los mercados mundiales, que se han permitido remontar el vuelo con cierta claridad en la última hora de contratación.
Otras bolsa bolsas como la de Kuwait ha experimentado hoy su mayor caída desde septiembre del año pasado. La culpa es del precio de petróleo, que se ha venido abajo estrepitosamente y ha firmado su quinta caída consecutiva. La de hoy ha sido de alrededor del 2%, y deja la cotización del brent alrededor de los 64 dólares en la referencia brent. Más de lo mismo ha sufrido el euro, en mínimos de seis semanas frente al dólar-, que se ha dejado un 0,3% hasta los 1,3940 frente al billete verde. Y en el mercado de deuda, vuelta a la caída de las rentabilidades. La del bono alemán a 10 años cede hasta el 3,299% después de un descenso del 1,1%.
De vuelta a la renta variable, en el Ibex lo mejor ha sido la fortaleza de Indra, Grifols, Criteria y Red Eléctrica -sólo la primera ha superado el 1% de subida- y, en el otro lado de la balanza, Arcelor Mittal, Gamesa y Telecinco ha sufrido descensos de alrededor del 4%. Constructoras y bancos han perdido terreno también con claridad, aunque han cerrado lejos de los mínimos del día. En el mercado continuo, todo el protagonismo ha sido para las inmobiliarias, con ganancias superiores al 6% para Aisa y Parquesol. Por abajo Urbas y Cementos Portland se han llevado la peor parte. Y en el Euro Stoxx, sólo Unilever sube más de un 1%. Por abajo, duro castigo para ING y Aegon, que se han dejado en el camino más del 4% de su valor.

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