Las grandes marcas de consumo, refugio bursátil en tiempos de crisis
Las cotizadas españolas están capeando mejor que el resto la tormenta bursátil
Hay una verdad evidente y es que, por muy mal que vaya la economía, los consumidores pueden recortar el gasto en viajes, ocio, ordenadores, automóviles o electrodomésticos, pero lo último que harán es dejar de comer.
Así, con precios de cierre del pasado 17 de marzo, el Ibex 35 ha perdido en términos interanuales casi un 40%, mientras que Ebro Puleva (-34,30%), Campofrío (-15,38%), Pescanova (-16,79%) o Paternina (+11,33%), por ejemplo, se han comportado mejor que el selectivo. Incluso Viscofan, que no es directamente una marca pero sí una empresa que fabrica envoltorios para la alimentación, sube el 0,64%.
Además, muestran un comportamiento mejor o en línea respecto al selectivo europeo DJ Stoxx 600 de empresas de alimentación, que pierde cerca de un 30% y en el que los grandes gigantes de la alimentación como Danone (-33,88%), Nestlé (-24%), Unilever (-21%) también sufren el descalabro de los mercados, aunque menos que el 40% perdido por el DJ Stoxx 600.
La clave de esta evolución es que son firmas de consumo no cíclico o no ligadas a la evolución del PIB. Según explican los analistas de Fortis, en la mayoría de los ciclos bajistas de consumo, el sector alimentación tiene un claro componente defensivo por la menor volatilidad de sus flujos de caja. Además, explican que el 85% de la facturación del sector alimentación está ligado a productos no cíclicos y de primera necesidad. Es decir, dinero seguro y en efectivo.
Además, apunta Juan José Fernández-Figarés, director de análisis de Link Securities, en esta crisis los valores no cíclicos han caído menos porque se ha visto una rotación inferior, entendiendo como tal el hecho de que los inversores pasen de un sector a otro, algo que sí fue muy frecuente cuando se produjo el pinchazo de la burbuja tecnológica en el 2000, por ejemplo.
Igualmente, los expertos de Fortis explican que el sector de alimentación en España tiene multitud de catalizadores este año, entre los que apuntan la exposición al área dólar, la baja de las materias primas o la consolidación de movimientos empresariales. El efecto divisa es importante dada la apreciación del dólar, ya que la exposición media del sector es del 15%.
Ebro Puleva y Campofrío, las preferidas
Y también, añaden los analistas de Fortis, es un sector poco intensivo en inversión, donde los recursos dedicados no deberían superar el 3%-4% de las ventas. Su opción favorita es Ebro Puleva, por sus buenas perspectivas, el prometedor momento de las materias primas, el efecto positivo de la división azucarera y la visibilidad de sus flujos de caja. Recomiendan 'comprar' con precio objetivo de 15,50 euros.
En BPI también valoran las virtudes defensivas de este sector y explican que la evolución es normal. Incluso Campofrío es una de sus elecciones preferidas, sobre todo tras la fusión con Smithfield y la venta de la ruinosa división rusa, por la que la firma obtuvo 75 millones de euros, más de lo que esperaban. Líder en España, Francia, Portugal y el Benelux y bien diversificada en ingresos -el mercado español aporta el 44% frente al 94% anterior- los expertos del banco luso recomiendan 'comprar' con precio objetivo de 12,10 euros.
Aunque los analistas reconocen que la guerra de marcas desatada por Mercadona puede pasar factura, sobre todo a Ebro Puleva, su conclusión es que el sector goza de muy buenas perspectivas por su importante carácter defensivo. Al fin y al cabo, las marcas se siguen vendiendo y lo el último sitio donde va a recortar el consumidor es en la cesta de la compra.
De hecho, entre los grandes gigantes europeos, tampoco hay miedo a que las marcas blancas afecten a la cuenta de resultados. Incluso sacan pecho. Así, el presidente de la división británica de Unilever, David Lewis, ha dicho esta semana que todavía tienen margen para incrementar los precios en medio de la recesión, porque los consumidores no querrán abandonar marcas tan conocidas como Knorr, Flora, Dove, Hellman´s, Lipton o Bertollif. Además, dejó patente su poder de negociación al afirmar que la firma no necesita justificar ante los distribuidores ningún incremento de precios, lo que puede hacer en cualquier momento.