Hungría pide acelerar los trámites para la adhesión al euro
Bruselas, 24 feb (EFE).- El proceso de adhesión al euro de los nuevos Estados miembros debe acelerarse, según el primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, que consideró que la incorporación a la moneda única de los países del este y centro de Europa beneficiaría a toda la UE en el actual contexto de crisis.
"No se trata de relajar los criterios" de Maastricht, recalcó Gyurcsany, que se preguntó, no obstante, si tiene sentido hacer esperar a los países candidatos entre dos años y dos años y medio "en la antesala" de la moneda única.
Según los tratados, para entrar en la Unión Monetaria, los Estados miembros deben lograr un "elevado grado de convergencia sostenible" en materia de estabilidad de precios, finanzas públicas, tipo de cambio y tipos de interés a largo plazo, así como asegurar que su legislación es plenamente compatible con la comunitaria.
Además de contener la inflación, el déficit y la deuda pública y mantener estables los tipos de interés, los candidatos han de permanecer durante al menos dos años dentro del mecanismo europeo de tipos de cambio (ERM II), sin severas fluctuaciones y sin devaluación respecto al euro.
Este último requisito fue el criticado por el ministro húngaro, en cuya opinión habría que premiar a los países que sean capaces de cumplir los criterios más rápido con una adhesión más rápida.
"Más que tomar una instantánea de la situación en un momento, habría que fijarse en el proceso", dijo Gyurcsany tras reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
El mandatario húngaro hizo hincapié en la gravedad de la crisis económica y abogó por un "acuerdo especial" con los países de la eurozona y la Comisión que permita acelerar los trámites de adhesión.
Durao Barroso, en nombre del Ejecutivo comunitario, dejó claro que la responsabilidad en este terreno es exclusivamente de los países candidatos, que son los que deben hacer el esfuerzo para unirse a la moneda única.
Recordó que varios de los Estados miembros que entraron en la UE en 2004 -Eslovenia, Malta, Chipre y Eslovaquia- ya se han incorporado a la zona euro, porque "hicieron sus deberes".
Durao Barroso se mostró, en cualquier caso, comprensivo con el deseo de acceder a la Unión Monetaria, sobre todo tras comprobar el papel de "escudo" que el euro está jugando durante la crisis, y animó a los países que aún no son socios a seguir trabajando para lograrlo.
Gyurcsany también aprovechó su visita a Bruselas para pedir un programa de apoyo al sector financiero de los países del este y centro de Europa, en el que participen la UE y las instituciones financieras multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.
El primer ministro advirtió de que las inversiones de las entidades financieras de la eurozona y el Reino Unido en esos países rondan los 16 billones de euros -lo que equivale a entre el cuatro y cinco por ciento del PIB de la región, aseguró-, cuya devaluación es un problema "no sólo de Europa central y del este, sino de toda la UE".
El presidente de la Comisión señaló, por su parte, que esta cuestión será analizada el próximo domingo, en la cumbre informal que celebrarán en Bruselas los líderes de los Veintisiete y también en el encuentro previo de los mandatarios de los Estados miembros del este y centro del continente.
Durao Barroso admitió que la situación es seria, pero rehusó pronunciarse sobre las hipótesis más catastróficas, porque podría ser "contraproducente".