Santander da la espalda a Blesa y rechaza vender las acciones de Cibeles
Caja Madrid mantiene todavía contra viento y marea la OPV de su holding financiero
Caja Madrid mantiene todavía contra viento y marea la Oferta Pública de Venta (OPV) de Cibeles. Además de la dificultad propia del mercado, la entidad madrileña no ha conseguido convencer a Banco Santander para colocar las acciones de su holding financiero
Miguel Blesa sigue empeñado en continuar adelante con su objetivo de poner en el mercado a Cibeles el próximo 5 de noviembre. El discutido presidente de la cuarta entidad financiera española ha dado orden a sus bancos coordinadores -la propia Caja Madrid, más Deutsche Bank y Morgan Stanley- de intentarlo por todos los medios pese a las más que evidentes muestras de inestabilidad de las bolsas mundiales.
La caja ha trabajado en las últimas semanas en la formación del grupo de bancos o sindicato de entidades encargadas de vender las acciones de Cibeles, tanto en el tramo institucional como en el minorista. Según la estructura inicial de la oferta, Caja Madrid tiene previsto destinar el 50% de los títulos a los inversores cualificados y la otra mitad a los pequeños ahorradores.
Sobre este último colectivo, la gran responsabilidad recaerá sobre la propia red de oficinas de Caja Madrid. Sin embargo, para garantizarse el futuro de la OPV, la entidad madrileña ha intentado sumar al mayor número de bancos y cajas. En cuantas más sucursales se coloquen las acciones, más posibilidades hay de que la emisión se cierre con éxito.
Caja Madrid ha convencido, en principio, a sus principales competidores naturales para que le echen una mano en este duro envite. De hecho, BBVA, La Caixa y Sabadell, por citar las entidades más grandes, han aceptado la invitación. Aunque el importe en comisiones que obtendrán no será muy significativo, consideran que su participación es una muestra de apoyo a la tercera caja española y una muestra de confianza hacia el sistema en su conjunto. No obstante, algunos de estos grandes brokers todavía no han dado tampoco su si definitivo.
Santander ya lo ha hecho y ha rechazado la propuesta de Caja Madrid. El banco que preside Emilio Botín ha descartado utilizar su tupida red de sucursales para vender acciones de Cibeles al estimar que tiene otras prioridades internas, como es la captación de depósitos.
En Santander, como en el resto de los bancos, el objetivo número uno es captar pasivo de los clientes minoristas para compensar la incapacidad de acudir a los mercados a financiarse. Por esta cuestión, que se ha convertido en vital ante la profunda sequía de emisiones de bonos o titulizaciones, el banco que preside Emilio Botín ha descartado participar en la OPV de Cibeles, como ya hizo el pasado mes de mayo en la fallida salida a bolsa de Itinere.
A este factor hay que añadir que la red de Santander está saturada por los bonos convertibles que el banco emitió justo hace un año por 7.000 millones de euros. Estos bonos, que fueron suscritos por 129.000 inversores, por un importe medio de 54.000 euros, acumulan unas sensibles minusvalías latentes.