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superan incluso al gasto de la FED en bonos

Recompra de acciones: 縫erjudicial para EE.UU?

John Auters

El a駉 pasado, las empresas de EE.UU. anunciaron que invertir韆n m醩 de un bill髇 de d髄ares en la compra de sus propias acciones. Los beneficios internacionales repatriados con la reforma fiscal han fomentado este ejercicio hist髍ico en ingenier韆 financiera. Con ello, el total que invirtieron las firmas estadounidenses en la compra de acciones propias en la d閏ada que sigue a la crisis financiera, se sit鷄 por encima de los cuatro billones de d髄ares.

Estas recompras han provocado una respuesta pol韙ica. Los senadores Charles Schumer (senador por Nueva York del Partido Dem骳rata) y Bernie Sanders (senador por Vermont del Partido Independiente) est醤 impulsando medidas para frenar la recompra de acciones, si no cumplen una serie de condiciones que reflejen un trato justo para sus empleados. Desde un art韈ulo de opini髇 del New York Times se ha llegado a apuntar que esta 玜utocomplacencia corporativa perjudica tanto a los trabajadores como al crecimiento econ髆ico a largo plazo.

Los senadores han dado con una clave que define perfectamente la p閞dida de confianza de los estadounidenses en el capitalismo y que ha provocado un aumento de la
desigualdad. A pesar de que las recompras juegan un papel clave en este malestar, puede que Schumer y Sanders no est閚 abordando la causa 鷏tima del problema (tildado en ocasiones de 玡stancamiento secular), sino, simplemente, uno de sus s韓tomas m醩 evidentes. Durante gran parte de la 鷏tima d閏ada, las compras de acciones de las propias compa耥as han contabilizado como compras totales netas. El valor total de las recompras desde la crisis de 2008 supera incluso el gasto de la Reserva Federal para la adquisici髇 de bonos durante ese mismo periodo, en el marco de las pol韙icas de relajaci髇 cuantitativa. Ambas acciones impulsaron los precios de los valores.

Seg鷑 los cr韙icos, la recompra de acciones es una maniobra financiera a sangre fr韆 que favorece a determinados accionistas en detrimento del resto de partes interesadas, empleados incluidos. Las compa耥as diluyen el volumen de acciones en circulaci髇, aumentan los beneficios por acci髇 y, as, incrementan el precio de las acciones; se trata de una apuesta excelente para aquellos directivos a los que se incita a elevar la cotizaci髇 burs醫il. Todo ello, sin invertir en la compa耥a. En esta cr韙ica se ignora una cuesti髇: para la recompra de acciones, las empresas tienen que abonar efectivo a terceros que son, por lo general, inversores institucionales que pueden emplear estas sumas para invertir en otras empresas.

En un entorno en el que las compa耥as ya han ampliado sus m醨genes de beneficios y han aumentado la eficiencia en la medida en que deben hacer frente a una econom韆 poco entusiasta que dificulta el aumento de los ingresos, con frecuencia los directivos se ven incapaces de encontrar inversiones rentables en su propia compa耥a. En tales circunstancias, se devuelve el dinero a los inversores, que pueden encontrar mejores posibilidades de inversi髇. Desde este punto de vista, la recompra de acciones no obedece a una 玜utocomplacencia corporativa, sino al punto 醠gido de la responsabilidad corporativa. Los directivos conocen la realidad de sus empresas mejor que nadie; si consideran que no existen oportunidades de crecimiento, la decisi髇 m醩 responsable que pueden tomar con respecto de sus propios accionistas y de la empresa en su conjunto, es la recompra de acciones.

Incapaces de encontrar oportunidades

La recompra de acciones no es, per se, perjudicial, sino que esta doble problem醫ica que ha dejado al descubierto el boom de la recompra de acciones consiste en que muchos directivos se ven incapaces de encontrar oportunidades de inversi髇 productivas dentro de sus propias empresas, y que parece probable que los inversores que reciben los fondos de las recompras no encuentren oportunidades suficientes en ning鷑 otro lugar. La p閞dida de capacidad de producir crecimiento constante y s髄ido del sistema capitalista ha dominado el debate econ髆ico y ha desconcertado a los economistas desde el estallido de la crisis. Ser necesario adoptar soluciones m醩 amplias y decisiones m醩 complejas para lidiar con esta situaci髇.

Puede que el ataque de Sanders y Schumer a las recompras llegue demasiado tarde: el mercado ya ha mostrado su rechazo hacia esta estrategia. El despilfarro por valor de tres billones de d髄ares del a駉 pasado no evit que el mercado se desplomase. Standard & Poor's ha dise馻do el 韓dice S&P 500 Buyback Index para medir el rendimiento de las principales 100 acciones con los ratios m醩 altos de recompra de acciones en el S&P 500. Durante los primeros a駉s que siguieron a la crisis de 2008, el 韓dice superaba con creces al mercado, pero no ha logrado hacerlo durante los 鷏timos dos a駉s. Dado el elevado precio de las acciones, resulta poco recomendable utilizar el dinero de los accionistas para comprar a precios inflados. El fen髆eno de recompra podr韆 ser v韈tima de una muerte natural.

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