15 de Octubre, 03:51 am

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Una marabunta de Unicornios

Sarah Ponczek

Llegan los unicornios: compañías privadas de moda que han evitado durante años salir a bolsa, como Airbnb, Lyft, y Uber Technologies, y que todo el mundo espera que lleguen al parqué en 2019. Siempre que se levante el cierre del Gobierno de EE. UU. a tiempo para evitar que se prolonguen los plazos normativos, este año debería ser muy fuerte en cuanto a operaciones de salida a bolsa. Goldman Sachs Group Inc. estima que el valor de las ofertas de salida a bolsa en EE. UU. alcanzará los 80.000 millones de dólares, el doble que la media anual desde 1990.

Esto ha provocado cierto nerviosismo entre los expertos. El aumento del número de operaciones de salida a bolsa supone una fuente de posibles sorpresas y decepciones a un entorno en el que ya de por sí cunde la volatilidad. Y para muchos fundadores de compañías, este es el momento adecuado para vender acciones, una señal de que las acciones podrían estar caras. «Suele aumentar el número de salidas a bolsa hacia el final del ciclo, cuando las compañías buscan valoraciones en niveles elevados», escribió un estratega de Goldman en noviembre.

Si nos fijamos en el año 2017, justo antes de la crisis financiera, cerca de 290 compañías nuevas, con un valor total combinado de más de 60.000 millones de euros cotizaban en las bolsas de EE. UU., según datos de Dealogic. Ambas cifras suponían el nivel más alto desde 2000. Y antes de llegar a la burbuja de las puntocom, la actividad de salidas a bolsa fue elevada durante años. 

Una de las razones por las que las estimaciones de este año son tan altas es porque algunas de las compañías de las que se lleva mucho tiempo hablando tienen valoraciones muy elevadas. No es descabellado pensar que Uber pueda recibir una valoración total de 120.000 millones de dólares, mientras que los banqueros le dijeron a Lyft que se podría valorar en unos 30.000 millones; la última valoración de Airbnb se situaba cerca de los 31.000 millones de dólares. La última vez que tres compañías tecnológicas valoradas en más de 10.000 millones de dólares salieron a bolsa en el mismo año fue en 2000.

Volatilidad

Para Kathleen Smith, directora en Renaissance Capital, proveedor de investigación institucional especializada en salidas a bolsa, es muy probable que este año se queden cortas las estimaciones de Goldman. ¿Todas esas operaciones podrían sacudir el mercado y provocar volatilidad? No cabe ninguna duda», afirma.
Hay algunos factores que no auguran nada bueno a la hora de absorber las nuevas acciones. Uno es el aumento de la inversión pasiva y el declive de los gestores más activos, que solían comprar con entusiasmo acciones nuevas. (Los fondos de índices no comprarán fácilmente una acción hasta que forme parte de un selectivo). Los inversores particulares no suelen participar en las operaciones de salida a bolsa como hace 20 años. «Por otro lado, está el problema de: '¡Madre mía, mira cuánta oferta!'. Y ahora estamos en un mercado muy distinto. ¿Dónde está la demanda?».

Poco impacto

Otros piensan que es poco probable que las salidas a bolsa vayan a tener mucho efecto sobre el mercado en general. Después de todo, incluso un volumen de 80.000 millones de dólares supondría una cuota reducida de un mercado estadounidense que alcanza casi los 29 billones de dólares. «Para mí, los efectos serán como una pequeña onda en la superficie, más que como una marejada», afirma David Ethridge, responsable de servicios de salidas a bolsa en EE. UU. enPwC. Y con el aumento esperado de los resultados económicos esperados en EE. UU. del 2,5 por ciento este año y el crecimiento esperado de los beneficios del 6,7 por ciento, hay buenas razones para ser optimistas en relación con las salidas a bolsa. Por otro lado, están las convulsiones del mercado, que plantean un par de cuestiones para las gigantes privadas: «¿Para qué esperar?» Me sorprende mucho que todas estas compañías hayan tardado tanto en salir a bolsa», afirma Smith. «Mi madre diría: hay que estar mal de la cabeza para no haber salido al mercado en 2017».

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