16 de Octubre, 03:05 am

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sospechas sobre su fiabilidad

緾髆o hace China sus n鷐eros?

Tom Orlik

Los datos econ髆icos oficiales de China son escasos en los detalles, opacos en la metodolog韆 y notables en problemas que alimentan las sospechas de que se han modificado con fines pol韙icos. Pero en el 鷏timo trimestre de 2018 hubo algo m醩. Seg鷑 la Oficina de Estad韘ticas china, en los 鷏timos tres meses de 2018 la econom韆 se expandi un 6,4 por ciento respecto al a駉 anterior.

Esto supone un descenso desde el 6,5 por ciento registrado el trimestre anterior y el ritmo m醩 lento desde la gran crisis financiera. Pero no es un desastre: con un crecimiento de todo el a駉 en un 6,6 por ciento, Beijing todav韆 puede proclamar el 閤ito de alcanzar su meta del 6,5 por ciento. Los datos publicados por el gobierno estaban en l韓ea con las estimaciones de Bloomberg Economics, posiblemente una coincidencia. Ciertamente, es demasiado pronto para dejar en el olvido d閏adas de sospechas sobre los datos econ髆icos de China. El primer ministro Li Keqiang una vez rechaz los n鷐eros por estar 玥echos por el hombre.

Las principales provincias, incluida Liaoning, donde Li fue secretario del Partido Comunista, han confesado un fraude estad韘tico a gran escala. La misma velocidad con la que se recopilan las cifras, solo tres semanas, para medir la evoluci髇 de una econom韆 de 13,5 billones de d髄ares, plantea dudas sobre su credibilidad.

M醩 grave a鷑: el producto interior bruto (PIB) de China y otros indicadores analizados por los inversores est醤 envueltos en una gran suavidad, mientras que los de otras naciones rebotan de un trimestre a otro.

縌u est pasando?

De media, la tasa de crecimiento del PIB de China ha cambiado 0,2 puntos porcentuales cada trimestre desde 2011, menos de la mitad del de los Estados Unidos. Es por eso que los economistas intentan resolver lo que realmente est pasando a trav閟 de una gama de indicadores.

Bloomberg, por ejemplo, tiene en cuenta tres: un rastreador de PIB mensual basado en una media ponderada de indicadores de actividad, como la producci髇 industrial y las ventas minoristas; un 韓dice de electricidad que tiene en cuenta la energ韆 consumida por la manufactura, los servicios y la agricultura, ajustada por la participaci髇 de cada sector en el PIB; y el 蚽dice Li Keqiang, que se inspir en la sugerencia del primer ministro de que la electricidad, el transporte ferroviario y los pr閟tamos bancarios proporcionan una gu韆 de crecimiento m醩 fiable que los datos oficiales.

Estos bar髆etros alternativos no siempre se alinean con los datos oficiales del PIB. En 2015, por ejemplo, los n鷐eros de Bloomberg y los de una serie de economistas independientes (la obtenci髇 de variables del PIB de China es algo as como una industria casera), apuntaban que el crecimiento pod韆 haber ca韉o al 5 por ciento o menos. Para el 鷏timo trimestre, sin embargo, los medidores oficiales e independientes coinciden m醩 o menos.

Para entender lo que est pasando, es necesario dar un peque駉 rodeo a la historia de las estad韘ticas econ髆icas de China. Volviendo a la era de Mao, la principal fuente de distorsiones en los datos fue un conflicto de inter閟 los funcionarios chinos a nivel provincial. Los jefes provinciales se encargaban de informar sobre el crecimiento de sus econom韆s locales y eran evaluados por Beijing en funci髇 de esos datos.

En 1998, cuando la crisis financiera de Asia afect a los vecinos de China, el impacto de ese conflicto era evidente. Los datos, sobre todo desde el consumo de energ韆 hasta el transporte a閞eo, mostraron un crecimiento plano.

Disparidad de datos

El profesor Thomas Rawski, experto en econom韆 de China en la Universidad de Pittsburgh, estim que la econom韆 de China se expandi en un 2,2 por ciento o menos en ese a駉, mientras que la lectura oficial fue del 7,8 por ciento.

La disparidad era tan evidente que el liderazgo de China no tuvo m醩 remedio que actuar. El entonces primer ministro Zhu Rongji habl de un 玽iento de falsificaci髇 que barri el sistema estad韘tico. En los a駉s siguientes, las reformas de gran alcance intentaron eliminar el impacto de la exageraci髇 local de los datos. La Oficina de Estad韘ticas en Beijing asumi un papel m醩 amplio y los funcionarios locales que falseaban los datos fueron expulsados.

Esas reformas no eliminaron los conflictos de inter閟 en el nivel superior. Los l韉eres nacionales establecen un objetivo de PIB y sufren un golpe en su credibilidad si no lo logran. Por eso, todo apunta a un 玬asaje de las cifras si no est醤 en l韓ea con los objetivos del Gobierno.

Una narrativa alternativa posible, pero no verificable, sobre el crecimiento de China en los 鷏timos a駉s ser韆 as: la desaceleraci髇 en 2015 fue m醩 aguda de lo que se inform. Eso es lo que sugieren los indicadores. Tambi閚 es consistente con el colapso en el mercado de valores de China y el p醤ico a una devaluaci髇 sorpresa del yuan.

Con la pol韙ica del gobierno cambiando agresivamente para apoyar el crecimiento, el rebote en 2016 y principios de 2017 fue m醩 pronunciado de lo que muestran las estad韘ticas oficiales. En 2018, la guerra comercial del presidente Donald Trump y la campa馻 de reducci髇 de la deuda del presidente Xi Jinping comenzaron a pasar factura y la econom韆 comenz a desacelerarse.

Mirando hacia adelante, dos factores dan motivo para el optimismo. Primero, en un discurso al comienzo de sus seis a駉s de presidencia, Xi Jinping declar que el crecimiento deber韆 ser 玤enuino, sin nada adicional.

Segundo, a medida que el sistema financiero de China se abre a la inversi髇 global, los datos fiables son un elemento esencial de la confianza. Con los incentivos alineados en torno a informes precisos, tal vez la 鷏tima publicaci髇 del PIB marque el comienzo de una tendencia.

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