16 de Octubre, 02:09 am

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Salvini construye una coalición

Italia invita a Polonia al Partido Anti-UE

John Follain

Cuando Matteo Salvini viajó a principios de enero a una Varsovia cubierta de nieve para ofrecer un pacto populista al partido que gobierna en Polonia, el vicepresidente italiano no tenía en mente una sino dos elecciones. Como líder de la Liga Euroescéptica, su intención era forjar una gran alianza de fuerzas nacionalistas con la que incordiar a Bruselas antes de las elecciones al Parlamento Europeo del mes de mayo. No obstante, en caso de que su partido, contrario a la inmigración, logre en dichos comicios un resultado importante, podría presionar para que se celebren elecciones generales anticipadas en Italia con las que poner fin al actual gobierno de coalición y asegurarse el cargo de primer ministro.

Durante su visita a la capital polaca el pasado 9 de enero, Salvini intentó vender su propuesta de alianza a Jaroslaw Kaczynski, líder del partido de gobierno Ley y Justicia, como «un pacto para Europa basado en el acuerdo entre la Liga y el Movimiento Cinco Estrellas», el partido antisistema con el que gobierna en Roma. En el conjunto de la Unión Europea, los representantes de la Liga han cortejado a líderes como la francesa Marine Le Pen, la alemana Alice Weidel del partido AfD, el jefe de los demócratas suecos, Jimmie Akesson, o el holandés Geert Wilders, según comenta un miembro del gobierno de la Liga que no quiere que figure su nombre en relación con la estrategia. 

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, otro capitán de los nacionalistas resurgentes de Europa con los que Salvini se ha reunido, lo aclamó como un «héroe» tras su visita a Varsovia y dijo a los periodistas que el advenimiento de un «eje ítalo-polaco» sería «una de las mejores cosas para empezar el año».

Pero los nacionalistas dan prioridad a la soberanía nacional y los que están en Europa no están dispuestos a seguir a Salvini con su promesa a lo Trump de «Italia Primero». La acogida de sus anfitriones polacos fue más bien tibia y Salvini solo logró lo que él llamó el comienzo de un diálogo. El presidente ruso Vladimir Putin, a quien Salvini elogia con frecuencia, es un escollo significativo. Kaczynski culpa a Rusia por el accidente aéreo de 2010 en el que murió su hermano gemelo, Lech, que en aquel momento era presidente de Polonia.

Aun en el caso de que Salvini solo logre una alianza superficial con líderes tan opuestos como Kaczynski, Orban y Le Pen, la mera apariencia de unidad en las votaciones parlamentarias europeas puede ser suficiente para ayudarle a consolidar el gobierno de Italia. «Salvini sabrá sacar partido a una gran victoria», dice Franco Pavoncello, profesor de Ciencias Políticas y decano de la Universidad John Cabot de Roma. «Su ambición de convertirse en primer ministro será difícil de contener».

Desavenencias entre la Liga y los Cinco Estrellas

El experimento populista de Italia no ha sido fácil. Son muchas las desavenencias entre la Liga, a favor del mundo de la empresa y cuya base electoral se encuentra en el rico norte de Italia, y el Movimiento Cinco Estrellas, el más fuerte en el sur, una zona mucho más deprimida. Los socios de la coalición tienen todavía pendiente incrementar los beneficios sociales (una promesa del Movimiento Cinco Estrellas) y adelantar la edad de jubilación (un compromiso de la Liga) tras la asignación de fondos a los presupuestos de este año. Ambas fuerzas también están en desacuerdo sobre una conexión ferroviaria de alta velocidad de 10.000 millones de dólares con Francia, de la que Salvini es partidario y a la que Luigi Di Maio, viceprimer ministro, se opone. A medida que se aproximen las elecciones europeas, es probable que aumenten las luchas internas.

Durante el viaje de Salvini a Varsovia, el propio Salvini y Di Maio hicieron un llamamiento para nacionalizar la Banca Carige, entidad intervenida con sede en Génova. Mientras estuvieron en la oposición cuando gobernaba el centro-izquierda, los populistas señalaban continuamente a los bancos y llegaron a acusar al gobierno de malgastar el dinero de los contribuyentes en rescates a la banca. Siguiendo con los cambios de rumbo, Salvini y Di Maio dieron marcha atrás en su enfrentamiento con la Comisión Europea por cuanto respecta al presupuesto de 2019, mientras el ministro de Economía, Giovanni Tria, presionaba para que se fijara un objetivo de déficit más bajo. Tria, que negó informaciones continuas sobre su posible dimisión durante la contienda, ha respaldado una solución basada en el mercado para la crisis de Banca Carige.

Lejos de las cámaras, altos representantes de la Liga están presionando a Salvini para que considere forzar unas elecciones generales anticipadas. En una encuesta para la televisión italiana La7 publicada el 14 de enero, el partido obtuvo más del 32 por ciento de apoyo entre los votantes, un dato con el que prácticamente doblaría el resultado del 17,4 por ciento obtenido en las elecciones generales del pasado marzo. El movimiento Cinco Estrellas de Di Maio obtendría según dicha encuesta el 25,2 por ciento de los votos, frente al 32,7 por ciento de marzo.

Cualquier decisión que verse sobre un posible adelanto de elecciones tendría que ser tomada por el presidente, Sergio Mattarella, que ha tratado de moderar los impulsos más extremistas de los populistas. Son más las posibilidades de que primero se decante por una alternativa de gobierno, probablemente por una alianza entre Salvini y el que fuera primer ministro de centroderecha, Silvio Berlusconi, antes de recurrir a una votación repentina. 

En Varsovia, Salvini no hizo nada por ocultar su frustración por las frecuentes discusiones con Di Maio. «He venido a tomar un poco de aire», dijo mientras conversaba con personalidades italianas del mundo de los negocios en la embajada. «Me pondré otra vez nervioso cuando me suba al avión de vuelta».

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