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La ca韉a de las acciones persigue a Silicon Valley

Sarah Pronczek / Jeran Wittstein

Steve Hoffman coge el micr骹ono y transmite el optimismo de Silicon Valley. Vestido con su m韙ica camisa de cuadros de color morado y azul, su voz aguda resuena en las paredes de hormig髇 mientras ensalza la trayectoria de Founders Space, su incubadora de startups, y enuncia r醦idamente los nombres de las empresas que ha ayudado a impulsar: Instagram, Etsy, Change.org o Foursquare.

Los 玱ohs y 玜ahs se propagan entre la multitud de veintea馿ros, que alzan sus smartphone para capturar cada una de sus palabras en formato v韉eo. Apenas caben en la sala de conferencias subterr醤ea de Founders Space en San Francisco a la que han acudido para tener la posibilidad de conocer a inversores de capital riesgo dispuestos a apostar por sus sue駉s. El lugar estalla de alegr韆 cuando Hoffman tira de humor: 玊 puedes ser el pr髕imo unicornio.

Sin embargo, unos momentos antes, Hoffman, o el Capit醤 Hoff como le gusta que lo llamen, utilizaba un tono sin duda m醩 pesimista al hablar con un reportero mientras esperaba la llegada de sus invitados. Cuando se trata de su propio dinero, se muestra m醩 abatido. Tras una d閏ada en la que las tecnol骻icas han disfrutado de fuertes subidas, cab韆 esperar la bajada del 15 por ciento que en esta 鷏tima 閜oca ha experimentado el Nasdaq. Teme que la venta en los mercados de valores p鷅licos solo empeore, y en gran medida, y, a su vez, haga caer las tasaciones obstinadamente altas de las startup de titularidad privada.

獷n realidad, estoy bastante preocupado, afirma Hoffman, que cre Founders Space en 2011. Comenta que ha sacado el 80 por ciento del dinero que ten韆 en los mercados p鷅licos y el 60 por ciento del que ten韆 en los mercados privados. Ahora todo es efectivo. 玁o hay nada m醩 seguro que el dinero, a馻de. El temor de Hoffman es excesivo para los est醤dares de Silicon Valley. Son muchos los que no comparten este sentimiento en absoluto. No obstante, cabe recalcar una nueva e inequ韛oca realidad: la angustia que impera sobre el camino que van a seguir las acciones tecnol骻icas no es solo cosa de traders nerviosos de Wall Street. Incluso en la Costa Oeste, en el coraz髇 de una industria en la que la esperanza y el optimismo desmedidos van en el ADN, las dudas han comenzado a tener cabida.

Miedos sutiles

No es que la mayor韆 de la gente se est preparando para otro fracaso como la burbuja puntocom o tipo lo vivido en 2008. Normalmente, la realidad suele ser mucho m醩 sutil. Puede que una compa耥a de capital riesgo dedique unos d韆s m醩 a analizar las condiciones de un contrato. O puede que un joven programador decida esperar antes de comprar una casa de un mill髇 de d髄ares. Austin Degenhardt, el fundador de 29 a駉s de Paul Hardt, una empresa que est arrancando y que fabrica zapatos de lujo que vende por internet, describe la creciente sensaci髇 de angustia de la siguiente manera: 獷s m醩 bien algo que est muy dentro de mi cabeza. Siento la adrenalina.

Para aquellos emprendedores que est醤 en una fase m醩 avanzada, a menudo la urgencia consiste en obtener liquidez a trav閟 de una oferta p鷅lica. Este a駉 hemos visto 46 OPI del sector tecnol骻ico en las que se han captado 16.000 millones de d髄ares. Esta cifra ya supera el total de 13.000 millones de 2017. Para Degenhardt, lo m醩 urgente es cerrar financiaci髇 por parte de inversores de capital riesgo mientras las valoraciones se mantengan en m醲imos hist髍icos. Est tratando de captar 600.000 d髄ares. Y algunos nombres destacados (Uber, Slack y Airbnb, entre otros) tambi閚 est醤 tomando posiciones para lanzarse en breve al mercado.

玁o se percibe ning鷑 tipo de ralentizaci髇 en la preparaci髇 de salidas a bolsa, preparaciones y planificaciones para 2019, afirma Alex Wellins, cofundador de Blueshirt Group, una compa耥a de inversi髇 en el sector tecnol骻ico y asesor韆 para OPI que est ayudando a compa耥as como SVMK Inc., matriz de SurveyMonkey, a salir a bolsa. Prev otro a駉 fuerte en 2019, aunque reconoce que si se agudizan las ventas masivas en el mercado, estas previsiones podr韆n desvanecerse. 獷st claro que se ha producido una correcci髇; hay mucha volatilidad, afirma. 玃ero los mercados siguen relativamente fuertes, y conviene estar preparados.

Las ca韉as no cesan

La mayor韆 de las acciones del sector tecnol骻ico llevan varios meses en ca韉a. Netflix ha ca韉o un 36 por ciento desde su m醲imo hist髍ico de julio. Amazon.com ha ca韉o un 27 por ciento desde principios de septiembre. Tencent, el gigante tecnol骻ico chino, ha ca韉o un 42 por ciento desde su nivel r閏ord de enero. Los semiconductores tambi閚 han sufrido un duro golpe, con ca韉as del 22 por ciento desde principios de junio, y las tecnol骻icas de hardware han hecho lo propio: han ca韉o un 20 por ciento desde el m醲imo de octubre. En t閞minos generales, las compa耥as del sector tecnol骻ico han perdido cerca de 1,5 billones de d髄ares de su valor en los dos 鷏timos meses y medio.

Las causas son m鷏tiples, desde los constantes problemas de privacidad de Facebook Inc. y Google, hasta la ca韉a de la demanda de semiconductores y smartphones por la guerra comercial entre EE.UU. y China. Y todas estas causas apuntan a una verdad incontestable: los d韆s de los beneficios constantes llegan a su fin. As que, tras una incre韇le fase de una d閏ada de duraci髇, durante la que el Nasdaq subi un 500 por ciento, muchos inversores de Wall Street han decidido que el sector est demasiado caro. 獷l optimismo del inversor se va refrenando, afirma Alex Chompff, inversor de startups y consultor que llev a varios compa馿ros al evento de inversi髇 de Founders Space. 玊iene un techo que podr韆 no haber tenido hace un a駉.

Curiosamente, este nuevo l韒ite a la exuberancia est afectando al mercado inmobiliario de la Bah韆 de San Francisco m醩 r醦ido que a las valoraciones de las compa耥as tecnol骻icas privadas. Se acabaron los tiempos de tirar la casa por la ventana, cuando cualquier compa耥a que sal韆 a bolsa vend韆 todas las acciones al instante. Tracy McLaughlin, agente inmobiliario en el Condado de Marin, afirma que est viendo ca韉as de precios de hasta el 10 por ciento y que se est preparando para una ca韉a del 20 por ciento de su negocio el a駉 que viene. Lo mismo afirma Natalie Kitchen in San Francisco, quien, al igual que McLaughlin, solo vende viviendas por valor de m醩 de un mill髇 de d髄ares.

"No hay nada m醩 seguro que el dinero", Hoffman 'dixit'

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