19 de Enero, 22:05 pm

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El desconcierto de las Universidades ante el bitcoin

Janet Lorin

La Universidad de Puget Sound recibió una oferta que no estaba segura de querer aceptar. Un recién egresado que había ganado la lotería quería realizar una donación al centro. En bitcoins.

Durante años, las universidades han tenido que lidiar con la aceptación de donaciones atípicas, tales como obras de arte o acciones de negocios familiares. Se trata de donaciones que pueden perturbar sus carteras de inversión, puesto que pueden dar lugar a cuestiones contables, declaraciones de impuestos complicadas o precisar de almacenamiento o medidas de seguridad especiales. El bitcoin, no regulado, claramente volátil y, con frecuencia, víctima de robos por parte de hackers, disparó todas esas preocupaciones. En 2014, la universidad privada de artes liberales ubicada en Tacoma, Washington, descubrió contar con una letanía de antiguos alumnos pioneros en el mundo de las criptodivisas y en la creación de pequeñas fortunas. De este modo, ante una donación de 370 millones de dólares, al centro no le quedó más remedio que ponerse a investigar antes de tomar una decisión respecto de la oferta.

Como todos afirman desde la universidad, este centro educativo se convirtió en el primero en aceptar donaciones en criptodivisas, gracias a un cursillo intensivo que recibió del donante, Nicolas Cary. «No me resultó demasiado fácil convencerlos para que aceptasen», afirma Cary, cofundador y vicepresidente de Blockchain, uno de los sitios más populares para la creación de billeteras de bitcoin. «Querían saber más acerca de su funcionamiento y de cómo sería el proceso, así que conversamos largo y tendido».

En primer lugar, Puget Sound tuvo que modificar su política para poder aceptar la donación. Posteriormente, a través de un servicio denominado BitPay, la universidad generó una factura con un código QR que Cary recibió en su portátil en un hotel en Berlín, donde asistía a una conferencia. Hizo una foto a la factura con su teléfono y, utilizando su billetera de Blockchain, transfirió 14,5 bitcoins (cuyo valor en aquel momento ascendía a 10 000 dólares) a la universidad a través de un banco en Atlanta. Una tormenta de nieve sorprendió a Atlanta y, por ello, la recepción de la donación por parte de la universidad se retrasó un día más, declara Sherry Mondou, directora financiera de la universidad. «Quería demostrar que se puede hacer», afirma Cary.

Es posible que el bitcoin y otras criptodivisas se hayan estancado este año, pero en conjunto aún poseen un valor superior a 200.000 millones de dólares, y la gran parte de dichas divisas se encuentran en manos de emprendedores relativamente jóvenes. Se trata de actores prometedores en los que las universidades centran sus esfuerzos para que se erijan como donantes a largo plazo. Desde que Cary abrió el camino, Puget Sound ha recibido otras donaciones en criptomoneda. «Nosotros lo percibimos ya como algo normalizado», confiesa Mondou.

Camino abierto para otras universidades

Esta postura contrasta con la dotación de 39.000 millones de dólares de Harvard, que figura entre los inversores más sofisticados a nivel mundial, pero que aún no ha aceptado donaciones en criptodivisas. Esa tendencia impera igualmente en otras de las universidades más adineradas y con más experiencia desde el punto de vista tecnológico, aunque algunas comienzan ya a inclinarse hacia esta línea. Yale ha probado un proceso para la aceptación de donaciones en criptodivisas, pero en la actualidad no trabaja de forma activa en la idea, según declara su portavoz, Tom Conroy. Como afirmó a comienzos de mes una persona familiarizada con la situación, el fondo de dotación de la universidad ha invertido en un fondo de gestión externa centrado en activos digitales.

Otros tratan de incurrirse en la aceptación de donaciones en criptomoneda: La Universidad de California en Berkeley aceptó su primera donación de este tipo este año. MIT y Cornell también se han inclinado por el mundo del cripto, aunque ninguna de ellas revela detalles de las donaciones ni del valor de las mismas.
Las universidades han perfeccionado el arte de sacar el máximo partido a las donaciones de antiguos alumnos, pero los centros con frecuencia rechazan regalos que requieran demasiada supervisión. En el repertorio de donaciones rechazadas se incluyen cuadros, humedales o vacaciones. Los fondos de dotación que aceptan este tipo de activos suelen liquidarlos rápidamente para poder invertir en otros valores. Y lo mismo sucede con el cripto. Determinadas autoridades universitarias se muestran inquietas por los riesgos de pérdida de reputación. Dado que el Servicio de Impuestos Internos considera que las criptodivisas son propiedades, las organizaciones sin fines de lucro deben tomar más medidas a la hora de aceptar este tipo de donaciones que cuando se trata de efectivo o valores. Para que el donante pueda beneficiarse de una desgravación fiscal, las donaciones en criptodivisas que superen los 5.000 dólares deben someterse a una tasación cualificada.

«¿Cuántas donaciones van a recibir a lo largo del año?» y «¿merece la pena el esfuerzo?» se pregunta Bryan Clontz, cuya consultoría, Charitable Solutions, ayuda a las entidades benéficas a la hora de evaluar y recibir activos no monetarios. La mayoría de las entidades benéficas no entienden el funcionamiento de las divisas digitales y pueden verse intimidadas por los mecanismos de aceptación, según Clontz. Las instituciones pueden tardar semanas en completar el proceso de apertura de una billetera virtual para efectuar intercambios en criptodivisas, que es el método que utilizan con frecuencia los consumidores. Muchas universidades pueden mostrarse reticentes a la hora de compartir datos personales necesarios, tales como los números de la seguridad social de sus consejeros, declara.

Universitarios expertos en criptodivisas

Cary, un egresado de Puget Sound en 2007, conoció a algunos de sus amigos más íntimos en la universidad y desde entonces han mantenido el contacto, al mismo tiempo que se dedicaban a la creación de empresas. Entre sus compañeros de promoción se encuentran Erik Voorhees, director ejecutivo de la compañía de intercambio de criptodivisas ShapeShift AG, y Jesse Proudman, director general de Strix Leviathan LLC, una plataforma de transacciones de criptodivisas.
¿Cómo funcionó entonces la donación de Cary? Puget Sound vendió los bitcoins inmediatamente para eliminar el riesgo de volatilidad, afirma Mondou, directora financiera. Si la universidad los hubiese conservado y hubiese tenido la suerte de poder aprovechar el pico de diciembre, hubiera generado más de 280.000 dólares. Este mes, el valor de la donación hubiese ascendido a 93.000 dólares, o quizá incluso hubiese sido nueve veces superior al valor por el que se convirtió a efectivo. Aun así, no parece probable que las universidades se conviertan en inversores a largo plazo, declara Mondou, ya que «entrañan mayor volatilidad de la que estamos buscando».

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