20 de Enero, 00:31 am

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Un nuevo camino para Uber

La compañía está diseñando un patinete eléctrico para mantenerse al día con las últimas tendencias del sector tecnológico

La pasada primavera, Uber se mudó a un cavernoso edificio de ladrillo en el Pier 70 de San Francisco, junto a un tramo de muelle posindustrial. A finales de 1800, los astilleros ocupaban estas instalaciones de 130.000 metros cuadrados, pero hoy en día es Uber quien las utiliza para trastear con coches autónomos, taxis voladores y patinetes eléctricos, su último fichaje. 

Durante los últimos meses, Uber ha anunciado sus planes de integrar servicios de uso compartido de bicicletas y patinetes eléctricos en su aplicación, lo que se ha interpretado como una confirmación de que los coches no siempre son el mejor transporte urbano. La compañía ha empezado a diseñar su propio patinete eléctrico, según han comentado fuentes familiarizadas con estos planes, que hasta ahora no habían salido a la luz. Jump Bikes, compañía adquirida por Uber en abril por más de 100 millones de dólares, está supervisando el proyecto.
Pasión por el patinete
Hace tan solo un año, la idea de que Uber Technologies Inc. pudiese dedicar recursos a patinetes eléctricos habría parecido absurda. Sin embargo, estos vehículos de dos ruedas se han convertido en una obsesión en la industria tecnológica desde que Bird, una startup con sede en Santa Mónica (California), dirigida por un antiguo empleado de Uber, lanzó un servicio de uso compartido de este tipo de patinetes en la zona el pasado otoño. Bird Rides Inc. y su principal competidor, Lime, han recaudado cientos de millones de dólares -se estima que más de mil millones-, cifras que reflejan el entusiasmo generado por las startups de transporte alternativo que comenzó en China con las bicicletas de uso compartido.

Las startups han cubierto las ciudades de patinetes eléctricos -y, en el caso de Lime, de bicicletas- que permiten a los usuarios desbloquear los vehículos con las aplicaciones instaladas en sus smartphones y, cuando llegan a su destino, dejarlos en cualquier sitio. Bird y Lime han llegado a nuevas zonas con las mismas tácticas agresivas impulsadas por empresas de vehículos de transporte con conductor, que han suscitado el mismo rechazo de los gobiernos locales. (Jump está presente en ocho ciudades, incluidas San Francisco, Washington y Denver; Lime presta sus servicios en 75 ciudades, como Seattle, San Diego y el área de Phoenix). Las autoridades del transporte, preocupadas por verse superadas de nuevo, han luchado para que se apliquen normativas que obliguen a las empresas de patinetes eléctricos y bicicletas de uso compartido a obtener licencias.
Uber y su principal rival en este mercado, Lyft Inc., van a por los advenedizos. Uber compró Jump, cuyo fundador y director general, Ryan Rzepecki, es un veterano en el sector de las bicicletas de uso compartido. Rzepecki, un planificador urbano de formación, siempre mantuvo una buena relación con las autoridades municipales -lo cual resulta de vital importancia- y se pasó años diseñando la bicicleta de uso compartido perfecta. Las bicicletas rojas de Jump disponen de candados integrados y de motores eléctricos que se accionan cuando el usuario empieza a pedalear. Legisladores, inversores y competidores convienen en que son las mejores del sector. El pasado julio Lyft adquirió Motivate, la empresa de bicicletas de uso compartido más grande de Estados Unidos.

El proyecto de los patinetes eléctricos se encuentra en fase inicial. Nick Foley, responsable de producto de Jump, ha optado por no confirmar la existencia de dicho proyecto, al igual que un portavoz de Uber. No obstante, Foley sí comentó los retos de diseño que plantean estos patinetes. La mayoría de los desafíos se centran en las personas que podrían dañar los vehículos. Foley habló de esconder los cables de freno para que los vándalos no puedan cortarlos y comentó algunas formas de dificultar que se partan por la mitad, un problema que muchos de estos vehículos han experimentado en San Francisco y en otras ciudades. «La forma en que están fallando estos patinetes es un resultado predecible del proceso de diseño y fabricación», opina Foley.

Solicitud de permisos

Por el momento, Uber añadirá el logo de Jump a los patinetes que compre a fabricantes chinos. Ha solicitado poner en marcha sus servicios de uso compartido de patinetes eléctricos en Santa Mónica y San Francisco; ambas ciudades han acordado conceder permisos a varias empresas antes de finales de agosto. (Uber también es inversor de Lime, y los usuarios pueden reservar patinetes de Lime a través de la aplicación de Uber). Según confiesan fuentes implicadas en el proyecto, Uber considera que Jump puede diseñar un patinete mejor a largo plazo, y que este será un buen reclamo cuando las empresas del mercado compitan en las mismas ciudades. 

Dirigir compañías de patinetes eléctricos y bicicletas de uso compartido precisará una colaboración más estrecha con gobiernos locales que la de los vehículos de transporte con conductor. Los patinetes abandonados en mitad de calles y aceras ya han provocado la cólera de los ciudadanos. Lo más probable es que la viabilidad a largo plazo de estos servicios dependa de la creación de carriles en las calles y zonas de aparcamiento por parte de las autoridades municipales. Dara Khosrowshahi, director general de Uber, ha prometido que reforzará la relación con las autoridades locales, dañada durante años de enfrentamiento por los servicios de vehículo de transporte con conductor. La compañía ha evolucionado, según Rachel Holt, la responsable de Uber encargada de bicicletas y patinetes eléctricos, «y el mercado de vehículos de transporte con conductor es completamente diferente al de bicicletas y patinetes»

Límite: un millar

Los detractores de Uber cuestionan su compromiso con las nuevas líneas de negocio. Cuando en las evaluaciones preliminares de Santa Mónica respecto de las aplicaciones de patinetes eléctricos y bicicletas de uso compartido se concedieron mayores puntuaciones a Uber que a Bird y Lime, el director general de Bird, Travis VanderZanden, defendió que conceder un permiso a Uber y excluir a Bird sería como otorgar a Exxon Mobil una licencia exclusiva para producir energía solar. La actitud beligerante de Bird recordó al tono de una joven Uber, una postura de la cual intenta alejarse el gigante de la industria en la actualidad. La mayoría de las ciudades han limitado a menos de un millar el número de bicicletas y patinetes eléctricos que las empresas pueden poner a disposición del público, lo que, a ojos de Rzepecki and Holt, es una cifra muy reducida. Rzepecki espera encontrar una ciudad que le deje sacar 10.000 bicicletas a la calle en 2019. La compañía declara estar dispuesta a trabajar dentro de los límites establecidos en las ciudades.

Uber y sus competidores imaginan un mercado que vaya más allá de los coches y emplee nuevos modos de transporte. A principios de este año, Bloomberg News informó de que Lime estaba desarrollando un rickshaw motorizado. Rzepecki ha declarado que Jump quiere llenar las ciudades de vehículos similares. «Seremos testigos de grandes innovaciones en los tipos de vehículos eléctricos que encontraremos en las calles», opina. «No hay duda de que para recorrer un par de kilómetros no necesitas una mole de acero de 900 kilos».

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