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Economía

Cómo volvió España al buen camino

Rodrigo Orihuela / Thomas Gualtieri / Ben Sills

La crisis obligó a las empresas más pequeñas a buscar ventas en el extranjero

hace nueve años, el emprendedor español Javier Goyeneche libraba una batalla perdida para salvar su empresa de calzados y accesorios de una debacle económica. Hoy, cuenta con un nuevo proyecto de producción de ropa a partir de residuos de plástico recuperados del océano y va camino de doblar sus ingresos por segundo año consecutivo. «Puse en marcha Ecoalf en mitad de la crisis y fue verdaderamente complicado», afirma. «Tenemos una clientela muy fiel y el boca-oreja ha funcionado muy bien en nuestro caso. No obstante, es evidente que la situación económica es positiva».

Esto supone un giro de 180º para la recesión más profunda que ha sufrido España en el último medio siglo como consecuencia de una burbuja inmobiliaria. La economía sufrió una recesión de casi el 10 por ciento de 2008 a 2013, forzando al país a pedir un rescate de 41.000 millones de euros (48.000 millones de dólares) de la Unión Europea. Si hoy nos paseáramos por Madrid, veríamos tiendas y restaurantes nuevos, junto a coches flamantes de último modelo. Seseña, a media hora en coche de la capital, solía ser una ciudad fantasma a medio construir, llena de solares y calles vacías. Hoy, los pisos se van llenando y las autoridades locales están preparando la construcción de un polígono industrial.

Ni siquiera la salida repentina del presidente Mariano Rajoy este mes ha podido quebrantar la fe de los inversores en una recuperación real de España, mientras que Italia transmite una imagen cada vez más frágil. El rendimiento de los bonos del Estado españoles se encuentra aproximadamente al mismo nivel que antes de la moción de censura del parlamento a Mariano Rajoy del pasado 1 de junio. Los países mediterráneos han corrido suertes distintas y eso se refleja en el diferencial entre sus deudas soberanas a 10 años, que es el mayor registrado desde 2012.

La reforma del mercado laboral que el gobierno de Rajoy inició en 2012 contribuyó a sentar las bases de la recuperación, aunque ese impulso de reforma quedó estancado cuando el partido de centro-derecha de Rajoy perdió su mayoría en 2015. El nuevo presidente, Pedro Sánchez, del Partido Socialista, resulta alentador para los mercados en general, aunque quiere reforzar el poder negociador de los sindicatos.
«Este crecimiento saludable va a continuar» afirma Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano Partners, una compañía de banca de inversión con sede en Madrid. «La economía española está inmersa en un círculo virtuoso de paro decreciente, recuperación de salarios, aumento del consumo y tendencias positivas en el sector inmobiliario».

Es cierto: los datos fundamentales no habían transmitido una imagen tan positiva en años. La Comisión Europea prevé un crecimiento de casi el tres por ciento en 2018, lo que marcaría el quinto año de crecimiento consecutivo. La construcción y el turismo fueron los motores del último resurgimiento de España. Esta vez, son las exportaciones las que llevan gran parte del peso del crecimiento: alcanzaron un máximo de 277.000 millones de euros en 2017, un aumento de casi un nueve por ciento respecto al año anterior.

España es la cuna de diversas multinacionales, incluidos el gigante textil Inditex y el Banco Santander, sin embargo, en general, sus sociedades han puesto menos ímpetu en la búsqueda de oportunidades en el extranjero que las compañías de otros países europeos. «En el pasado, las exportaciones se consideraban una alternativa para tiempos de crisis en los que no se podía confiar en el mercado nacional, pero ahora las compañías ven las exportaciones como algo que deben llevar a cabo en todo momento» explica Emilio Ontiveros, fundador de la consultoría financiera Analistas Financieros Internacionales (AFI).

EL EJEMPLO PERFECTO ES ECOALF

Ecoalf es el ejemplo perfecto de esa actitud. Después de fundar la compañía en 2012, Goyeneche comenzó a poner a prueba su idea con un grupo de seis pescadores de la costa mediterránea cercana a Valencia. Estos hombres extraían plástico del fondo del mar que después se reutilizaba para crear prendas de ropa, calzado y bolsos. La compañía, que contaba con 30 trabajadores, recogió unas dos toneladas de plástico al año y su oferta de productos incluye ahora más de 300 artículos. Casi la mitad de sus ventas provienen de fuera de España.

Gestamp Automoción SA, un fabricante de componentes para automóviles, ha sabido aprovechar el estatus de España como segunda mayor industria automovilística europea, después de Alemania, para aumentar sus negocios en el extranjero. La compañía fundó centros de investigación y desarrollo en China, Japón y Estados Unidos el año pasado y más de cuatro quintas partes de sus ingresos provienen del extranjero.
«Hubo un tiempo en el que decir que una compañía tenía su sede en España asustaba a los inversores. Yo viví eso de primera mano» afirma Carmen de Pablo Redondo, que ha trabajado en el extranjero durante 11 años, incluida una temporada como banquera de inversión en Londres para Morgan Stanley, antes de unirse a Gestamp en 2013 como directora de desarrollo corporativo y relaciones con inversores. «Ahora ocurre justo lo contrario. Una compañía española se considera como parte del motor económico de Europa». Durante el tiempo que Carmen de Pablo ha estado en el cargo, la plantilla de Gestamp ha aumentado en más de un 40 por ciento, hasta llegar a los 41.048 trabajadores en 2017.

No obstante, la recuperación de España no ha terminado. Una de las herencias de la crisis inmobiliaria es un exceso de deuda hipotecaria y solo un pequeño porcentaje de esa deuda es a tipo fijo. El aumento de los precios del crudo es otra circunstancia negativa, puesto que el país depende de la importación de petróleo. Además, si bien el desempleo es 10 puntos porcentuales más bajo que su máximo durante la recesión, todavía se encuentra por encima del 16 por ciento.

Aún así, resulta innegable que la economía va por el buen camino. «Resulta sorprendente, sobre todo si recuerdo cómo pensábamos hace cinco años» afirma Nicolás López, director de inversiones de la sociedad de bolsa M&G Valores de Madrid. «Las cosas han salido mucho mejor de lo que habríamos podido imaginar».

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