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Por qué los fabricantes de coches japoneses están contratando por fin a mujeres

Nao Sano / Kae Inoue / Jason Clenfield

La historia de Yui Mitsuhashi ilustra muy bien el callejón sin salida en el que se encuentran los fabricantes de automóviles en Japón, un país que sufre el peor déficit de mano de obra en décadas. Esta estudiante de ingeniería de 24 años, jefa de un equipo que fabrica coches de carreras en la prestigiosa Universidad de Osaka, habría sido uno de los fichajes más prometedores para Toyota Motor Corp. o Nissan Motor Co, si ella hubiera querido. Pero por mucho que le gusten los coches, no está segura de querer pasarse el resto de la vida en un sector conocido por las inacabables jornadas de trabajo y la enorme brecha salarial. 

«Todo el mundo me dice que puedo ir a la compañía que quiera», afirma Mitsuhashi, en medio de un taller abarrotado de herramientas en la universidad. «Quiero tener hijos, pero ahora mismo no estoy segura de que quiera seguir trabajando mientras sean pequeños. Así que, quiero elegir la empresa que me ofrezca opciones». 

La escasez de jóvenes en Japón ha convertido al país en un mercado vendedor, y es una situación que solo puede empeorar para las empresas en la próxima década, a la vista del envejecimiento de la población activa, cuya cifra se espera que se desplome en 8 millones, hasta los 55,6 millones en 2030, según las previsiones de la Oficina del Gabinete del país nipón. Las perspectivas están forzando por fin a las empresas japonesas a ofrecer más oportunidades a las mujeres. 

Entre tanto, el sector del automóvil, netamente masculino, está perdiendo cierto atractivo para los recién graduados, que cada vez optan más por trabajar en el sector financiero o de software. Hace diez años, Toyota era la empresa más atractiva para los graduados de matemáticas y ciencias; ahora ocupa la sexta plaza, según la web sobre empleo Mynavi. (A la cabeza se sitúa el gigante de la electrónica Sony Corp., el fabricante de productos alimentarios y químicos Ajinomoto Co. y la compañía del sector cosmético Shiseido Co.). Para Honda Motor Co. y Nissan, el desplome en la lista de popularidad en el mercado laboral ha sido aún mayor. «Esa es una de las razones por las que quieren contratar a más mujeres», afirma Tatsuo Yoshida, antiguo empleado, durante mucho tiempo, de Nissan y que actualmente trabaja como analista de renta variable en Sawakami Asset Management Inc., Tokio. «Lo que ocurre es que los graduados de ingeniería tienen muchas opciones». 

Atraer a las mujeres

Desde 2013, cuando el primer ministro Shinzo Abe convirtió en prioridad nacional solucionar el déficit de mano de obra atrayendo a más mujeres al mercado laboral, las compañías japonesas están intentando hacerlo de forma desigual. De un lado están las empresas como el fabricante de patatas fritas Calbee Inc., donde el presidente Akira Matsumoto ha adoptado medidas como decirles a los empleados «si no te gusta la diversidad, te puedes marchar». Los esfuerzos han sido más sutiles en el sector de la construcción, donde a las trabajadoras a veces se les ofrecen lavabos de color rosa adornados con motivos florales. 

Por su parte, el sector del automóvil está impulsando la diversidad a su manera. En 2014, Toyota empezó a ofrecer préstamos universitarios a las mejores estudiantes. El mes pasado, Toyota y Honda abrieron nuevas guarderías cerca de sus fábricas, y Toyota incluso ofreció la posibilidad de pernoctación de los menores en caso de desplazamiento prolongado de los padres, un síntoma que podría interpretarse como un problema o como una solución del sector. Las compañías afirman que también han introducido horarios flexibles para las madres trabajadoras y han aumentado el número de lavabos para mujeres en las fábricas. 

Nissan, que empezó a fomentar la igualdad de género en 2004, casi una década antes que el resto, afirma que el 10 por ciento de sus directivos en Japón son mujeres. (La media es de cerca del 4 por ciento en las grandes empresas del país, según la Oficina del Gabinete). Rena Nagai, ingeniera jefa en Nissan, donde dirige un equipo que trabaja sobre el confort en la conducción, afirma que en la última década han entrado muchas mujeres en la compañía. «Espero poder ser su mentora», afirma. 

Escasez de directivas

En otras compañías del sector, los números no son tan alentadores. Menos del 2 por ciento de los 9.977 directivos de Toyota son mujeres. En enero, la compañía promovió por primera vez a una mujer, la ingeniera de Lexus Chika Kako, al escalafón más alto de sus 53 principales directivos. 

En Honda, las mujeres suponen menos del 1 por ciento de los directivos. Una de ellas, la ingeniera Natsuko Iwasaki, jefa de equipo que la compañía ha ofrecido para realizar una entrevista, afirma que el sexismo abierto se tolera menos en el trabajo hoy en día. Sin embargo, hasta hace no mucho tiempo le parecía natural a uno de sus jefes preguntarle si dejaría el puesto al casarse. «Decía que no quería perder el tiempo formándome», afirma. 

El sector del automóvil fuera de Japón es también mayoritariamente un mundo masculino, en parte por el escaso porcentaje de chicas que cursan estudios de ciencias, ingeniería y matemáticas. En Estados Unidos, Alemania, Francia y Corea del Sur, las mujeres suponen solamente entre el 21 y el 25 por ciento de los estudiantes de esas disciplinas, según Honeypot, una web de empleo para carreras técnicas. En Japón, el porcentaje es del 15 por ciento, el más bajo de los países registrados en Honeypot.

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