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¿Se está agotando el mercado alcista?

Elena Popina / Sara Ponczek

Uno de los factores que está poniendo nerviosos a los traders profesionales este año... eres tú. O al menos, los inversores particulares un poco como tú. El pasado mes de marzo, las operaciones diarias de tan solo dos brokers minoristas: E*TradeFinancial Corp. y TD Ameritrade Inc. registraron más de la cuarta parte del volumen total de la bolsa de Nueva York.

El reciente interés del pequeño inversor por elegir acciones por sí mismo contrasta con la tendencia alcista a largo plazo en el mercado desde hace más de nueve años. Durante la mayor parte de este periodo, el inversor de a pie no ha mostrado mucho interés por Wall Street. Los inversores se han venido moviendo alrededor de fondos de índices y fondos cotizados que cotizan en bolsa que les han permitido olvidarse de tener que elegir acciones y simplemente seguir la estela del mercado. «El inversor particular volvió de golpe el año pasado», afirma Jason Goepfert, presidente de Sundial Capital Research Inc. «Esta suele ser una señal contraria que apunta a un escenario levemente negativo para las acciones». 

Aunque parezca que los profesionales están intentando encontrar las malas noticias entre montones de datos económicos, lo único que hacen en realidad es intentar comprender el sentido de un mercado que tiende a ponerse nervioso. Mientras volvía a casa como todos los días en el metro desde la estación de Upper West Side de Manhattan, donde trabaja por las mañanas, antes de dirigirse a su oficina en el centro, Donald Selkin empezó a encontrarse mareado. Todos los días, las subidas que parecían a prueba de bombas al subirse al tren, habían desaparecido cuando llegaba a su destino. «Era el momento, pensé». «Este año la cosa va a estar un poco difícil», afirma Selkin, jefe de estrategia de mercado en Newbridge Securities Corp.

S&P 500 cae por la tarde

Un mercado alcista que está muy cerca de ser la tendencia alcista más larga de la historia, ha dejado de ser lo que fue. Entre los traders, la máxima de 'comprar en las caídas' se ha convertido en vender en las subidas. Es decir, utiliza cualquier subida en el mercado para recoger ganancias antes de que vuelvan las caídas. El S&P 500 ha caído por la tarde más de la mitad de las sesiones desde mediados de marzo. Primero fue la caída breve pero escalofriante de febrero, cuando la volatilidad volvió a los mercados. El mercado rebotó, pero se esfumó en marzo, cuando el S&P 500 registró sus primeras caídas mensuales back-to-back en un año. Ahora estamos en mayo y las acciones están básicamente igual que al comienzo del año, pese a haber vivido una de las mejores temporadas de publicaciones de resultados. 

Con el crecimiento previsto del 17 por ciento en este periodo, las compañías se preparaban para su mayor aumento de los beneficios en siete años. Acabaron con unos resultados significativamente buenos: el ochenta por ciento publicaron resultados mejores de los previstos, el porcentaje más alto en un cuarto de siglo. Pero las compañías del S&P experimentaron una caída en sus acciones del 0,3 por ciento de media el día después de publicar sus resultados.

Lidiar con turbulencias

No es la primera vez que los inversores tienen que lidiar con turbulencias. Se han vivido al menos cinco correcciones igual de fuertes o peores desde que comenzó esta tendencia alcista. Pero entonces las cosas no iban tan bien en cuanto a publicaciones de resultados y en la economía. El aumento de los beneficios de las empresas ha sido demasiado fuerte para pensar que pueda repetirse. La nueva expresión de moda en Wall Street es «recogidas de beneficios en máximos».

Hace dos semanas, la idea de que algo estaba cambiando arrolló a Vincent Delisle como un tractor. Un tractor Caterpillar, para ser más exactos. Había estado de viaje en el oeste del país, en una reunión con clientes de Scotiabank la mañana del 24 de abril. Las acciones de Caterpillar Inc. empezaron la sesión muy bien, tras la publicación de unos resultados espectaculares; subieron casi un 5 por ciento. Pero casi igual de rápido, zozobraron y empezaron a caer, acabando al final la sesión con su peor caída en dos años. ¿Por qué? Puede que porque la compañía también declaró que aquellos resultados serían los más altos del año. «Presentas unos resultados que rompen todas las estimaciones y son impresionantes y el mercado no se alegra», declara Delisle. «Este es un ejemplo de una historia feliz que ya se había tomado en cuenta en el precio. No es fácil sorprender al mercado».

Demasiadas buenas noticias

Todas las amenazas tienen un origen muy parecido: hay demasiadas buenas noticias. ¿Qué pasa si a partir de ahora solo hay caídas? La rentabilidad de los bonos del tesoro a diez años que llevaba sin subir del 3 por ciento en seis años, superó ese umbral a finales de abril y desde entonces se está moviendo en ese nivel. Los tipos altos suelen ser señal de que la economía vuelve a recuperar la salud, pero también pueden hacer que los bonos se conviertan en una alternativa más atractiva a las acciones y suponer unos costes de crédito más elevados. En un entorno de tipos bajos, las compañías se endeudan y las que tienen más deuda de pronto se convierten en parias para los inversores de renta variable.

Pero la cuestión es que el crecimiento de los beneficios puede estar a punto de ralentizarse, pero está previsto que los ingresos del S&P 500 aumenten un 10 por ciento en 2019 y 2020. Los ratios de precios-beneficios basados en dichos beneficios están justo en el centro de la media histórica. Tampoco hay señales de que las compañías estén escatimando más en las recompras de acciones. «Recurriendo a una analogía de fútbol, vamos empate en el minuto 90 y nos han pitado un penalti en contra, pero el lanzador es muy malo», afirma Delisle. Lo que quiere decir que la cosa podría resolverse o acabar en prórroga. No hay ninguna regla que afirme que una tendencia tiene que acabar solo porque ya haya pasado mucho tiempo. 

Los inversores particulares, que han dejado atrás la exuberancia de los últimos años, puede que quieran pasar también por alto los miedos de Wall Street. Los giros del mercado son difíciles de predecir, y la mayoría de la gente prefiere limitarse a una estrategia que les permita salir airosos de las subidas y bajadas. Pero los últimos meses nos recuerdan que para tener acciones hay que saber aguantar. «Intento ayudar a los clientes a comprender que esta volatilidad también es parte del juego», afirma Peter Waterloo, gestor de carteras senior en UBS Wealth Management USA. «Y el hecho de que hayamos vivido un periodo prolongado de baja volatilidad no es la norma».

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