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tecnología

Xiaomi: de la ruina aparente a la salida a bolsa

Janet Lorin

En las plantas de abajo del Rainbow City mall de Beijing, centenares de personas compran, cenan con sus familias y, en general, disfrutan de la noche del sábado. Quince plantas más arriba, la actividad no para en las oficinas centrales del fabricante chino de smartphone Xiaomi Corp. Bajo unas luces fluorescentes y penetrantes, los empleados, con sus distintivos color naranja brillante, arrastran los pies a un lado y otro de los tornos, sin importarles que sea fin de semana. Encorvado sobre una mesa de madera negra en su despacho de tamaño modesto, el CEO, Lei Jun, se prepara para su decimosegunda reunión del día.

Esa noche de marzo supone la primera vez que Lei pisa la oficina en un mes. Aunque de momento ha interrumpido sus frecuentes viajes a India, se ha pasado las últimas semanas viajando por China y Hong Kong, donde los banqueros están preparando a su start up, de ocho años, para la que se espera que sea la oferta pública inicial (IPO por sus siglas en inglés) más importante del mundo este año. Xiaomi (que se pronuncia shi-iou-mi) hizo todo el papeleo de la IPO en Hong Kong a principios de mayo. La compañía no ha comunicado la cuantía que prevé recaudar, pero podría salir a bolsa por un valor de unos 100.000 millones de dólares, que sería el más elevado desde que Alibaba Group Holding Ltd. abriese los ojos al mundo a las ambiciones de las compañías tecnológicas chinas en 2014. Xiaomi obtuvo 114.600 millones de yuanes (18.000 millones de dólares) en ventas el pasado año, lo que supone un incremento del 67 por ciento desde 2016 mientras que los beneficios de explotación se situaron en 1.900 millones de dólares. Todo ello supone un tremendo avance respecto de la pésima situación a la que hizo frente la compañía hace apenas unos años, cuando el que fuera líder del mercado chino de smartphone veía como se venía abajo su cuota de mercado.

Campeones nacionales

Lei fundó Xiaomi tras dirigir el desarrollador de software Kingsoft Corp. y vender la start up de comercio electrónico Joyo.com a Amazon.com Inc. Comenta que el dinero que Xiaomi puede ganar no le interesa ni a él ni en sí mismo; aquellos que le rodean afirman que lo que le importa es más bien lo que el dinero representa, como el hecho de que la compañía engrose las filas de lo que en China se conoce como los campeones nacionales, entre los que están Jack Ma, Alibaba, Pony Ma, Tencent Holdings Ltd. y Robin Li, Baidu Inc. «Siempre he querido dirigir una compañía china», comenta el hombre de 48 años, «y que llegue a ser la número 1 del mundo».

Este CEO, sin duda puntilloso, ha transformado las cosas mediante la microgestión de operaciones hasta un punto que Jeff Bezos envidiaría. Lei está obsesionado con el tamaño de los píxeles de las pantallas de sus teléfonos y con los colores del arco iris de las pilas AA de Xiaomi. Odia ver botellas de agua vacías acumuladas sobre las mesas de los despachos y sus cofundadores se han habituado a ver como retoca los tamaños de las fuentes de las presentaciones que elaboran en PowerPoint. «Ocho de nosotros podemos ser considerados cofundadores, pero la estructura real es uno más siete», comenta Liu De, responsable de diseño. Junto con Liu, Lei también participó en la planificación de las nuevas oficinas centrales de Xiaomi, llegando incluso a elegir los urinarios de los baños de caballeros. 

Su mejor apuesta

Este recinto, a 10 minutos en coche del centro comercial, será la nueva sede de Xiaomi a finales de este año. La fortaleza de cristal y acero es fiel reflejo de la ambición de Lei y de su lucha por mantener vivo el resurgimiento. Está muy cerca de construir un gigante chino de Internet que podría situarlo a la misma altura que Jack Ma y está decidido a no quedarse ahí, comenta Robin Chan, inversor de Xiaomi. «Lei Jun sintió que era igual de listo y que tenía más experiencia y optó por doblegar esfuerzos», afirma Chan. «Además, nunca se le ha considerado uno de ellos. A los 40 años, Lei Jun cree que Xiaomi ha sido su mejor apuesta».

En una fase más temprana, Xiaomi se distinguió por vender smartphone dotados de los procesadores y de las características más recientes a mitad de precio que la competencia. Gracias a las ventas «flash» online y al entusiasmo de sus fans, no han sido necesarios ladrillos y paredes, la compañía de Lei dominó China en apenas cuatro años y se convirtió en el tercer fabricante de teléfonos del mundo después de Apple Inc. y Samsung Electronics Co.

En aquel momento, Xiaomi se presentó como una compañía de publicidad y servicios al estilo Google en lugar de como un fabricante de hardware a lo Apple y su valoración se situó en los 46.000 millones de dólares en 2014, tras recaudar 1.100 millones de dólares a través de capital riesgo. Tras resurgir aparentemente de la nada, Xiaomi se convirtió en la start up de más valor del mundo. (Más tarde, Uber se haría con la corona).

La 'maldición' del éxito

«Ese número de valoración terminó siendo una maldición», dice Lei, lamentando cómo la financiación convirtió a Xiaomi en un objetivo de la competencia. Las marcas locales Oppo, Vivo y Huawei inundaron las tiendas físicas -donde se vendía el 85 por ciento de los smartphones de China- con modelos casi tan baratos como el de Xiaomi. Mientras tanto, en 2016 Xiaomi tenía dificultades para fabricar smartphones a tiempo. Frustrados, los clientes desertaron de la marca. A principios de ese año, cuando el número de compradores de teléfonos inteligentes en China llegó por primera vez a su punto más elevado, Xiaomi cayó al quinto lugar en el mercado local y al séptimo a nivel mundial, según International Data Corp. «Nuestra cadena de suministro no había sido diseñada para manejar ese tipo de crecimiento», dice el cofundador Li Wanqiang. «Los pequeños problemas, de repente, se convirtieron en grandes problemas».

En mayo de 2016, Lei le pidió a otro cofundador que abandonara el puesto de jefe de la cadena de suministro y asumió el cargo por sí mismo. Lei, que con sus empleados posee el 60 por ciento de Xiaomi, negoció personalmente con Foxconn Electronics Inc., Samsung y otros proveedores para asegurarse de que Xiaomi no tuviera que esperar en la recepción de componentes y estabilizó la producción.

Los ejecutivos de Xiaomi comparan el enfoque de su compañía con el del minorista estadounidense Costco Wholesale Corp., que vende ketchup y Cola light con descuento, renunciando a beneficios para captar clientes. Costco gana dinero al cobrar por las suscripciones y por la venta de paquetes de viajes y otros servicios. El setenta por ciento de las ventas de Xiaomi son teléfonos, de los que obtiene un beneficio de unos 2 dólares por dispositivo, con arreglo al analista Counterpoint Research. (Apple gana 250 dólares por teléfono y Samsung 19 dólares.) Un 20 por ciento adicional de los ingresos de Xiaomi procede de aparatos como purificadores de aire, patinetes o hervidores de arroz. En abril, desde Xiaomi se dijo que se limitarían los beneficios de teléfonos y otros aparatos al 5 por ciento de manera indefinida. Pero las aplicaciones preconfiguradas y los servicios que conforman la última décima de las ventas de Xiaomi generan márgenes de beneficios netos entre el 45 y el 60 por ciento, según afirman personas que conocen de cerca la actividad. Si nos basamos en esas cifras, los márgenes de la compañía se situarían al menos en los mismos niveles que Samsung.

En conjunto, todas estas variaciones han contribuido al repunte del crecimiento de Xiaomi. «Nuestra recuperación llega tras un año de reveses que conjuntamente han dado lugar al periodo más desafiante que ha vivido nuestra compañía en su historia», recogía Lei en una carta de julio de 2017 que dirigió a sus empleados que estaban de celebración en la cafetería tras conocerse los datos. Hacia finales de 2017, Xiaomi superó a Samsung y pasó a encabezar las ventas en India, que se ha situado por delante de Estados Unidos y se ha convertido en el segundo mercado de smartphone del mundo después de China. Mientras el nivel de estrés empezaba a reducirse en la oficina, Lei dejó de fumar de golpe como parte de los propósitos de año nuevo. 

Cuarto fabricante de móviles

Xiaomi es el cuarto fabricante de teléfonos móviles del mundo. (Huawei es el tercero). En febrero, durante una celebración de la compañía con parodias, regalos y la actuación de un mago, Lei prometió que Xiaomi sería la número 1 de China en 10 trimestres. No obstante, dos años y medio es mucho tiempo en el sector chino de las tecnológicas. Lei va a necesitar algo más que trucos ya que las guerras de precios y el auge del marketing acentuarán la lucha por la cuota de mercado.

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