22 de Marzo, 05:37 am

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¿Cuál es su verdadero valor?

Bitcoin: Misterios sin resolver

Lionel Laurent

Dos economistas, una comida de tres platos y dos botellas de vino fueron necesarios para calcular el valor de un bitcoin: 200 dólares. Les llevó un día más darse cuenta de que les sobraba un cero: decidieron que 20 dólares era el precio correcto para una moneda virtual que hace un año valía 1.200 dólares, que rondó los 20.000 dólares en diciembre y que se mantiene en torno a los 8.000 dólares. Dejando a un lado las fortunas que se han perdido este año de la mano de la divisa, el bitcoin, de acuerdo el cálculo que hicieron, sigue estando sobrevalorado en aproximadamente un 40.000 por ciento. Los dos economistas denominaron su teoría «Côtes du Rhône», a la vista del vino que se bebieron. 

«Así es como surgen las mejores ideas. Es nuestra gasolina», comenta Savvas Savouri, socio en un fondo de cobertura de Londres que aquella noche compartió unas copas de vino y reflexiones con Richard Jackman, profesor emérito de la London School of Economics. Su cruzada es compartida por legiones de traders, techies, blogueros, amantes de las apuestas y timadores enganchados al bitcoin. ¿Cuál es el valor de una criptodivisa hecha de código sin ningún país que la aplique, ningún banco central que la controle y con pocos lugares en los que pueda emplearse? ¿Son 2 dólares, 20.000 dólares o 2 millones de dólares? ¿Cabe la posibilidad de aferrarse a un análisis racional o estamos solo ante una locura de masas? 

Dar respuesta a esta pregunta no es algo sencillo: la compra de bitcoin no proporciona flujos de efectivo o la propiedad de la tecnología de cadena de bloques que se esconde detrás, no conlleva realmente nada más allá de la posibilidad de gastarlo o ahorrarlo. Quizá sea este el motivo por el que Warren Buffett dijo en una ocasión que aquello de que el bitcoin tenía «un enorme valor intrínseco» era «de chiste», ya que no hay ganancias potenciales que puedan emplearse para estimar su valor. No obstante, a la vista de que el pasado año se inyectaron 2.000 millones de dólares en fondos de cobertura de la criptodivisa, sigue habiendo mucho dinero cuyo valor no es cero. Si el bitcoin es una divisa y las divisas tienen valor, no cabe duda de que debe hacerse alguna que otra estimación para calcular su precio. 

Mientras escribían sobre el mantel, Jackman y Savouri volvieron sobre la teoría cuantitativa del dinero. Elaborada por Irving Fisher en 1911, la teoría, cuyos orígenes se remontan al trabajo de Copérnico sobre los efectos de devaluar moneda, sostiene que el precio del dinero está vinculado a la oferta y a la frecuencia con que se utilice. 

He aquí como funciona. Si conocemos la oferta total de divisa, su velocidad (el ritmo al que la gente usa cada moneda) y la cantidad de bienes y servicios en los que se gasta, deberíamos ser capaces de calcular su precio. Siguiendo las estimaciones que apuntan a que la oferta de bitcoin se sitúa en torno a los 15 millones de monedas (algo más en la actualidad) y suponiendo que cada una de ellas se usa un promedio de cuatro veces al año, Jackman y Savouri calcularon que 60 millones de pagos en bitcoin respaldarían un valor teórico de 1.200 millones de dólares en compras totales denominadas en dólares estadounidenses. Con arreglo a la teoría popularizada por Fisher y sus seguidores, y simplificando algo las cosas, para obtener el precio del bitcoin en dólares basta con dividir 1.200 millones de dólares por los 60 millones de pagos en bitcoin. Y el resultado son 20 dólares.

Diferentes resultados

Hasta el momento es así de sencillo. No obstante, ocurre que cuando se trata de poner precio al Bitcoin, la misma ecuación puede dar diferentes resultados. En septiembre, Dan Davies, analista de la compañía de investigación financiera Frontline Analysts Ltd., hizo una «estimación aproximada» del valor del bitcoin que ya en 2014 había llevado a cabo mediante, una vez más, la teoría cuantitativa del dinero. Realizó varias estimaciones para cada una de las variables y obtuvo un resultado en torno a los 600 dólares.

El 10 de diciembre, Mark Kirker, un profesor de matemáticas de un instituto de California, publicó online un análisis para el que usaba la misma ecuación con idéntico propósito. Su conclusión fue que el Bitcoin debería estar muy por encima de los niveles de entonces. Desde aquella fecha, ha revisado la cifra. Al ser contacto por Bloomberg, comentó que podría ser 15.000 dólares.

¿Cómo es posible que una cosa valga 20 dólares, 600 dólares o 15.000 dólares aplicando la misma teoría? Una razón clave está en lo que no sabemos de las criptodivisas y no en lo que sí sabemos. Sabemos que la oferta máxima de bitcoin son 21 millones y conocemos la velocidad de las monedas que se usan normalmente. Sin embargo, no sabemos en qué medida se hará uso del bitcoin el día de mañana, con qué frecuencia se llevarán a cabo transacciones o para qué se empleará. 

En el ejemplo de Davies, un indicador del potencial futuro del bitcoin estaba en el mercado ilegal de drogas, un destino evidente para el dinero digital más o menos rastreable. Naciones Unidas sitúa las estimaciones para este mercado en los 120.000 millones de dólares. Este dato permitió a Davies llegar a los 600 dólares.

No obstante, a ojos de Kirker, las drogas y los delincuentes son solo parte de la historia. Imagina la posibilidad de incluir el resultado de algunos países desarrollados en los que las criptodivisas podrían tener mejor implantación que la banca tradicional. Pero son tantas las cosas que están en el aire, que la ecuación parece más cuestión de alquimia que de álgebra. Incluso en un mundo sin bitcoin, la velocidad del dinero y el precio pueden fluctuar de muchas maneras que no predice el análisis fundamental. «No termina de sorprenderme que no se determine un objetivo de precio dentro de un rango de más/menos 100», comenta Davies.

Algunos consideran que toda esta confusión tiene que ver con el mero hecho que las criptodivisas son algo totalmente novedoso, se necesita una escuela de pensamiento económico nuevo que las acompañe.  «Siempre hay rumores sobre un nuevo paradigma, pero al final siempre es el mismo perro con distinto collar», comenta Savouri, uno de los creadores de la teoría «Côtes du Rhône», que defiende que los devotos del bitcoin deberían respaldar teorías económicas tradicionales en lugar de hacer caso omiso a las mismas. 

En opinión de Savouri, la manera más sencilla de entender la eflorescencia de teorías y estimaciones que se prodigan es optar por una sencilla y general: la teoría del más tonto. Cuenta que un idiota compra con la esperanza de que haya otro aún más pringado que él que quiera pagar más. «El problema», añade, «es que los tontos no se reproducen geométricamente».

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