23 de Marzo, 14:07 pm

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Marcando el paso en el mercado de la telefonía en África

Lulu Chen

Yu Weiguo ha aprendido que vendas los teléfonos que vendas, es difícil ceñirse a un plan cuando el gobierno declara la ley marcial. Durante sus ocho años en Etiopía, Yu ha ayudado a Transsion Holdings, una compañía poco conocida y propietaria de la marca latente de origen chino Tecno Mobile, a convertirse en el fabricante de dispositivos de telefonía móvil líder en África. Tras vender al menos 200 millones de teléfonos en el continente, eligió las afueras de Addis Abeba, la capital de Etiopía, como el lugar donde erigir una fábrica de más de 26.000 metros cuadrados. Se suponía que de la misma saldrían hasta dos millones de teléfonos al mes allá por el mes de julio, pero las cosas no han salido como estaba previsto.

La coalición que gobierna en Etiopía decretó el estado de emergencia a mediados de febrero tras la dimisión por sorpresa del primer ministro, Hailemariam Desalegn, lo que desestabilizó el resto del régimen autocrático. Para Transsion, las consecuencias han sido toda una lección en lo que a riesgo se refiere. La compañía se beneficia de la diplomacia a golpe de talonario que China ejerce en África, pero ahora le toca enfrentarse a la otra cara de la moneda: el clamor público contra el aumento de la desigualdad y de la represión. «En África, hay muchas cosas que no se pueden controlar», afirma Yu. «A veces, tus planes no funcionan».

Afirmar que Transsion y sus teléfonos son poco conocidos fuera de África es quedarse corto. Tecno nunca se ha colado entre las 10 marcas de smartphones principales de China y no comercializa en EE.UU. ni en Europa. Aun así, de acuerdo con los estudios de Canalys, su matriz vende el 30 por ciento de los teléfonos que se comercializan en África, comparado con el 22 por ciento de Samsung, que ocupa el segundo lugar. Su fundador, un hombre solitario llamado Zhu Zhaojiang, controla la compañía privada a través de un entramado de patrocinadores y fondos asociados, así como a través de inversiones que cuentan con el respaldo del Gobierno chino. Zhu, de 44 años, ha afirmado que planea hacer pública en algún momento una fusión inversa con Shimge Pump Industry Group, un fabricante chino de bombas de acero inoxidable.

El ascenso de Transsion en África llega en un momento en que el continente está experimentando una transformación rápida debida, en buena medida, a la convergencia de la tecnología, el comercio, la urbanización y el enorme viraje que se ha producido en la inversión china, que asciende a 60.000 millones de dólares desde 2016. «Lo que representa Transsion es una especie de lectura del Estado chino, que, a principios de los años 90, vio la oportunidad que representaba África», afirma Howard French, autor de China's Second Continent: How a Million Migrants Are Building a New Empire in Africa. «Transsion tenía una disciplina y una persistencia que le permitían obtener buenos resultados».

La compañía tiene unos orígenes humildes. Se fundó en 2006 y creó su negocio en África empleando hardware y software baratos a la medida de clientes que no recibían la atención debida de las compañías estadounidenses, europeas o japonesas. En la primera cadena de montaje de Transsion en Etiopía, Yu y otros cinco trabajadores chinos expatriados se pusieron a ensamblar teléfonos a toda velocidad en la planta baja de un chalet de tres pisos situado en el centro de la ciudad. «El sitio era muy pequeño pero disponíamos de todo lo que necesitábamos para fabricar un teléfono móvil», recuerda.

Yu vendió a granel un primer pack de 2.000 teléfonos con tapa a distribuidores locales. Cobraba como mínimo un 10 por ciento menos que sus rivales en el rango de entre 20 y 50 dólares, según las estimaciones de los analistas.

Transsion añadió ranuras para varias tarjetas SIM y facilitó a sus clientes alternar entre redes inalámbricas, lo que les suponía un ahorro de dinero. Los ingenieros chinos desarrollaron un software para la cámara para reconocer mejor la tez oscura. 

La compañía se expandió por África y comenzó a fabricar modelos de gama más alta. A día de hoy, ya no se percibe como una imitación. En la ciudad de Moshi (Tanzania), Nicodemas Gobre, propietario de un Tecno, afirma que su Camon CX le ha costado 160 dólares, y que cuenta con una cámara potente y una batería de larga duración y que tiene un aspecto moderno. Actualmente, 1 de cada 6 personas del continente es cliente de Transsion, y su éxito ha contribuido a atraer a Huawei y Xiaomi, las marcas estrella de China en el sector de la telefonía. «Tecno está cambiando la idea de que los africanos no pueden permitirse tener smartphones», afirma Mbwana Alliy, un inversor de capital de riesgo cuyo fondo, Savannah Fund, se centra en las startups de internet locales. «Facebook, WhatsApp, Instagram... todas esas aplicaciones deben gran parte de su éxito a Tecno», afirma.

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