23 de Marzo, 13:59 pm

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los dilemas de la FED

Entonces, ¿Qué es la inflación?

Peter Coy

El primer principio de la guerra es 'conoce a tu enemigo'. No obstante, cuando Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, y sus colegas suben los tipos de interés para evitar el sobrecalentamiento de la economía estadounidense, son muchas las cosas que desconocen del enemigo que tratan de contener: la inflación.

He aquí algunas de las cuestiones sobre la inflación que plantean dudas a la Fed y a otros bancos centrales: qué la provoca, qué efectos tiene, qué debemos tener en cuenta al calcularla (¿los precios de las acciones?), cómo de alta o de baja debería ser y cómo hacer para que fluctúe al alza o a la baja. Dicho de otro modo, la Fed se mueve a ciegas. Daniel Tarullo, en un discurso abierto en la Brookings Institution en octubre tras su dimisión de la Junta de Gobernadores de la Fed, afirmó: «En la actualidad, no contamos con una teoría de la dinámica de la inflación que funcione suficientemente bien para aplicarse a efectos de la elaboración de políticas a tiempo real».

El 21 de marzo, el Comité Federal de Mercado Abierto incrementó su rango objetivo para la tasa de interés de los fondos federales hasta situarlo entre el 1,5 y el 1,75 por ciento. En su primera rueda de prensa como presidente, Powell afirmo: «Carecen de sentido aquellos datos que apuntan a que estamos en la antesala de una aceleración inflacionista».

Como un cocinero que baja el fuego bajo la olla, la Fed está tratando de reducir el ritmo del crecimiento, para que pase de hervir a cocerse a fuego lento, y así incrementar la vida de estos casi nueve años de expansión económica. La historia nos muestra que una vez que el banco central empieza a subir los tipos, a menudo llega demasiado lejos. En cinco de los siete ciclos de restricción crediticia que se han vivido desde 1970, el crecimiento se ha frenado y se ha desembocado en una recesión. Pero sin saber más sobre inflación, es complicado determinar si el endurecimiento de política de la Fed llega demasiado rápido, sin la rapidez suficiente o a un ritmo más o menos correcto.

(*) El gráfico muestra todas las categorías medidas en el índice de precios de los gastos de consumo personal del segundo trimestre de 2009 al cuarto trimestre de 2017.Fuente: Oficina de Análisis Económico de EE.UU..

El gráfico que figura más arriba recoge uno de los problemas a los que se enfrenta el banco central: los precios no suben o bajan al unísono. Lo que la Fed denomina 'inflación' es solo un promedio ponderado de las subidas y bajadas de los precios de los bienes y servicios en una cesta que es reflejo del gasto de todos los consumidores estadounidenses. Y estos precios cambian por multitud de razones, entre las que se incluyen la tecnología, las preferencias del consumidor y el coste de las importaciones.

¿A quiénes afecta más?

La manera en que las personas experimentan la inflación es variada. Era más elevada para los mayores, los pobres y las familias numerosas que para el resto de la población entre 2004 y 2013, de conformidad con una investigación sobre la base de 500 millones de transacciones realizada por los investigadores Greg Kaplan, de la Universidad de Chicago, y Sam Schulhofer-Wohl, de la Reserva Federal del Banco de Chicago.

El canal de ventas también es importante. La inflación de aquellos productos que se venden online se situó 1,3 puntos porcentuales por debajo del Índice del Precio al Consumo para las mismas categorías de productos entre 2014 y 2017, con arreglo a la investigación de Austan Goolsbee de la Booth School of Business de la Universidad de Chicago y de Pete Klenow, de Stanford, que analizaron los datos de Adobe Experience Cloud, que incluye un 80 por ciento de las transacciones de los 100 principales minoristas estadounidenses.

Otra gran divergencia la encontramos entre bienes y servicios. Desde que terminase la última recesión, la medida de inflación favorita de la Fed, el cambio en el índice de precios en gasto de consumo personal, se ha situado de media en el 1,5 por ciento anual. No obstante, al desglosar el índice en sus dos principales componentes, la inflación aparejada a los servicios se ha situado de media en el 2,2 por ciento anual mientras que la inflación de los bienes apenas ha alcanzado el 0,3 por ciento. El problema para la Fed es que la política monetaria es un instrumento poco adecuado que no logra gestionar la parte de bienes y la parte de servicios de la economía de manera diferente. «La tasa de aterrizaje en dos aeropuertos se denomina colisión», comenta Brian Barnier, experto en investigación operativa y responsable de análisis en Value Bridge Advisors LLC en Nueva York.

El problema con las teorías de la inflación es que tienden a mantenerse como «inobservables», como ocurre con el concepto de la tasa natural de desempleo. «Los intentos por estimarlas han sugerido una y otra vez que no son constantes», escribe Edward Yardeni, economista de Wall Street, en su nuevo libro 'Predicting the Markets: A Professional Autobiography'.

El reto al que se enfrenta la Fed con la inflación no se limita a la falta de conocimiento: también se observa falta de poder. El economista Milton Friedman afirmó en 1963 que «la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario», lo que implica que la Fed podría ejercer un control casi completo sobre la misma mediante un ajuste de la oferta de la base monetaria. Según su teoría, los precios posiblemente no podrían incrementarse salvo que la Fed inyectase más dinero a la economía. Pero se equivocaba. Incluso si la Fed no hace nada, las posibilidades de que se produzca inflación se incrementan cuando los bancos conceden más préstamos y el dinero circula más rápido a través de la economía. 

Subida de tipos e inflación

Existe un argumento que apunta a que subir ahora los tipos de interés, lejos de amortiguar las presiones de precio, podría avivarlas. Esta teoría nos remonta al economista Irving Fisher y a los años 30 y se fundamenta en una ecuación simple según la cual el tipo nominal de interés equivale al tipo real más la inflación. A modo de ejemplo, si el tipo nominal se sitúa en el 2 por ciento y la inflación es cero, el tipo de interés real también será del 2 por ciento. Si la Fed incrementa el tipo nominal hasta el 4 por ciento pero el tipo de interés real se mantiene en el 2 por ciento, la inflación tendrá que incrementarse hasta el 2 por ciento para cubrir la diferencia: 2+2=4. James Bullard, presidente de la Reserva Federal del Banco de San Luis, afirmó en Alemania en 2016 que «las ideas neo-Fisherianas podrían tener un impacto significativo en nuestra concepción de la política monetaria en un futuro».

Muchas de las personas que formulan las preguntas más agudas sobre el planteamiento de la Fed en materia de inflación no son consagrados doctores en economía. Un ejemplo extremo de economista escéptico autodidacta es Matt Busigin, que dejó el instituto a los 15 años pero ha logrado desarrollar una doble trayectoria profesional como ingeniero de software y gestor de carteras para la compañía New River Investments Inc., que tiene sede en Los Ángeles. Tras analizar datos recopilados durante 20 años, halló una correlación negativa entre los incrementos de la base monetaria de la Fed y la inflación futura: cuando una sube, la otra baja y viceversa. La teoría predice una correlación positiva.

Investigación operativa

Próximo al círculo de poder se sitúa Patrick Harker, presidente de la Reserva Federal del Banco de Filadelfia e ingeniero con experiencia en investigación operativa, un método científico de gestión de sistemas que abarca desde redes de transporte hasta plantas de producción. Los investigadores operativos tienden a valorar la recogida de datos por encima de la rotación de teorías. Siguiendo un pensamiento innovador, el banco de Harker está tanteando el uso de la ciencia emergente del aprendizaje automático a la hora de elaborar sus predicciones macroeconómicas y políticas. Patrocinó una conferencia sobre este tema en 2017 y ha contratado a un experto en el área que empieza a trabajar en agosto.

A la vista de la incertidumbre, ¿qué pueden hacer la Fed y otros bancos centrales? Un buen punto de partida sería aceptar que el problema existe. Janet Yellen, mantuvo a la Fed «dependiente de los datos», mostrándose reticente a subir los tipos hasta que no viese signos de inflación, más allá de las teorías que pudieran predecirla. El pasado año Yellen afirmó en Nueva York: «Hay que mantener la mente abierta y no partir de la base de que tienes el monopolio de la verdad».

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