22 de Marzo, 05:36 am

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Jon Gray

El príncipe heredero de Blackstone

Jason Kelly / Melissa Mittelman / Davi Carey

¿Cómo sacarle el máximo partido al negocio del capital riesgo? Pues resulta que lo importante es ser muy bueno en el sector inmobiliario.
Este mes, Jon Gray, de 48 años, ha asumido el cargo de presidente y director de operaciones de Blackstone Group LP. Este cargo le predispone para suceder en su momento al CEO y cofundador Stephen Schwarzman, que lleva más de 30 años dirigiendo la compañía de capital privado, desde la inversión inicial de 400.000 dólares hasta los 434.000 millones de dólares actuales en activos. 

Tradicionalmente, el núcleo del juego del capital riesgo pasa por la compra de compañías ahogadas por las deudas. Blackstone se desmarca de este modelo con la diversificación en fondos de cobertura y bienes inmuebles, así como ofreciendo crédito a compañías. Gray, como responsable del departamento inmobiliario, expandió la cartera hasta un valor de 115.000 millones de dólares, convirtiendo al departamento inmobiliario en la principal fuente de ingresos de Blackstone.

Lo hizo en parte con dos apuestas arriesgadas en el que podía haber sido el peor momento posible, justo antes del desplome del mercado inmobiliario y la crisis financiera. En 2007, Blackstone pagó 39.000 millones de dólares por Equity Office Properties Trust, la cartera de Sam Zell que cuenta con 580 edificios comerciales, en la que supuso en su momento la mayor compra apalancada. La compañía también compró la cadena de hoteles Hilton por 26.000 millones de dólares. Blackstone y sus inversores acabaron obteniendo unos beneficios de más de 20.000 millones de dólares por sendas inversiones. Pero no fue una operación sencilla: Gray tuvo que pedir a sus socios que aportaran 800 millones de dólares más para lograr darle la vuelta a la operación Hilton. 

A primera vista, Gray no parece el típico inversor que asume riesgos. Entró a formar parte de Blackstone al salir de la Universidad y nunca se marchó. La gente que ha trabajado con él lo describe como con una persona con una serenidad sobrenatural. «Es la combinación del novio que quieres para tu hija, alguien a quien confiar tu dinero, y una persona que tiene lo hay que tener», afirma Thomas Saylak, antiguo jefe de Gray y corresponsable del departamento inmobiliario en Blackstone hasta 2002. «Tiene la capacidad de tomar decisiones difíciles en situaciones estresantes». 

Grandes planes

Gray va a tener muchos más motivos de estrés como segundo al mando en Schwarzman. Schwarzman aún tiene grandes planes. En su opinión, Blackstone puede obtener hasta 800.000 millones de activos en cinco años, cerca del doble de su actual gestión. «No preveo grandes cambios en estos momentos», afirma Gray, desde su oficina, algo anticuada, de Park Avenue, Nueva York, una semana después del anuncio de su promoción, el pasado 13 de febrero. «Según Steve, esto es como un restaurante. Si sigues sirviendo bien la comida, tus clientes volverán y captarás nuevos clientes». 

Blackstone y sus sociedades hermanas de capital riesgo son unos de los principales motores de la inversión en el mundo. Las críticas sobre el modelo de compra de compañías apuntan a los elevados honorarios que las compañías cobran a los inversores y afirman que los beneficios se obtienen a menudo de la reducción de puestos de trabajo en las empresas que cargan de deuda. Lo que no se puede negar son los logros del sector. Blackstone invierte en algunos de los mayores fondos de pensiones de EE.UU., talentos universitarios y fondos soberanos. Ha tenido de todo en cartera, desde SeaWorld hasta Weather Channel. Este año compró la participación necesaria para controlar la unidad de datos financieros de Thomson Reuters Corp., que compite con Bloomberg LP, la compañía que edita esta revista. Ha comprado y vendido la icónica compañía Waldorf Astoria y tiene la propiedad de la Torre Willis de Chicago. No dudó en aprovechar las ejecuciones de hipotecas de viviendas durante la crisis financiera.

Es un negocio muy rentable para los que se dedican a él. Schwarzman ganó 786,5 millones de dólares en 2017, y Gray, 274 millones. Desde la salida a bolsa de Blackstone en 2007, su acción, incluyendo dividendos, ha ofrecido un retorno del 115 por ciento, frente al 128 por ciento del S&P 500. Gray es visto por sus homólogos como un innovador en la financiación de bienes inmuebles. «Estudia y comprende las tendencias macroeconómicas», afirma Jeff Blau, CEO de Related Cos., un promotor de Nueva York. «A través de sus investigaciones, alcanza una posición en una ciudad, un sector o un tipo de activo, y apuesta fuerte. Esto le permite obtener grandes cantidades de capital». Gray vio enseguida que las compañías inmobiliarias que cotizaban en bolsa podrían ver su valor bursátil reducido hasta menos de una tercera parte de sus participaciones; con el tiempo, acabó sacando de la bolsa a 30 de dichas compañías. Tras absorberlas, se deshizo de paquetes de activos a precios elevados para amortizar deuda y reducir los costes de inversión de Blackstone. Esta es en parte la forma de actuar, con gran flexibilidad, de Equity Office Properties. Vendió 27.000 millones de dólares de la cartera cuando los valores de la compañía estaban aún cerca de sus máximos.

«Revolucionó el mercado inmobiliario», afirma Chris Nassetta, CEO de Hilton Worldwide Holdings Inc. En otras áreas del imperio Blackstone, Gray supervisará las operaciones con rivales agresivos a largo plazo. Ha entrado mucho dinero en los fondos para este tipo de compras, lo que ha provocado subidas de precios y reducciones de los posibles retornos. El sector del crédito enfrenta a Blackstone con otros gestores y bancos de Wall Street con buenos niveles de capitalización. Los fondos de cobertura son una propuesta cada vez más difícil, con algunos de los gestores más conocidos del mundo saliendo de un sector que no quiere pagar tasas elevadas por unos retornos mediocres. El tamaño de la compañía podría suponer una ventaja. «Los inversores quieren poner mucho dinero a trabajar, y que favorezca a aquellos que cuentan con economías de escala», afirma Steven Kaplan, profesor de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. 

Una paz rentable

Otro reto será mantener una paz que resulte rentable. Las compañías de capital privado cuentan con «las personas más orientadas a resultados y no siempre encajan bien juntas», afirma Jeffrey Sonnenfeld, experto en CEOs y liderazgo, que imparte clases en la Escuela de Administración de Yale. «Dirigir es muy difícil, y hasta el momento Blackstone ha demostrado unas cualidades excepcionales para ello». Sobre la mesa de Gray se ve una foto de un aro de baloncesto junto a un letrero que reza «Perseverancia». Gray dice que le recuerda a la temporada de su equipo de baloncesto de secundaria, en el que solía calentar el banquillo. «Tiene una personalidad arrolladora y mantiene siempre la calma», afirma Blau, que conoce a Gray de los 90. «Desde muy joven es capaz de interactuar con empresarios mayores que podían haberlo visto como un mocoso sin interés alguno para sus negocios». 

El presidente saliente, Tony James, permanece como vicepresidente ejecutivo. Hace más de dos años, James empezó a invitar a Gray a reuniones a las que en condiciones normales nunca habría asistido. «Tony me incluyó en un montón de cosas que probablemente le hicieron las cosas más complicadas y engorrosas», afirma Gray. «Es un trabajo muy considerable. Comprender muy bien los entresijos fue de gran ayuda». 

Y por otro lado, está Schwarzman, de 71 años, que no da señales de que quiera retirarse. Se ha labrado un perfil a nivel global asesorando a jefes de Estado, desde el presidente Trump hasta al presidente chino Xi Jinping y estableciendo el programa de becas de Schwarzman, basado en el sistema de becas Rhodes de Oxford. Tiene pinta de que será un jefe exigente. Podría ser de ayuda que Gray haya «creado partes del negocio que no formaban parte del ámbito de Steve», asegura Sonnenfeld. «No alardea del aura de Steve».

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