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Nuevos proyectos

Revitalizando Dubái

Donna Abu-Nasr / Alaa Shahine / Zainab Fattar

Sarah Al Amiri se crió en Dubái y fue testigo del crecimiento de la ciudad hasta alcanzar el cielo, edificio a edificio. Ahora, con 31 años, supervisa la última iniciativa que apunta a las estrellas en todos los Emiratos Árabes: una misión a Marte. Forma parte del plan para revitalizar la economía que incluye la construcción de edificios con impresión 3D, gestionar la ciudad con tecnología de cadenas de bloques y lanzar una flota de taxis voladores sin conductor. «No dudamos a la hora de asumir riesgos», afirma Al Amiri, que asumió el Ministerio de Ciencias Avanzadas el pasado mes de octubre. Señala al edificio Burj Khalifa, que con sus 828 metros de altura sigue siendo el edificio más alto del mundo desde su inauguración hace ocho años, y afirma: «En lo que a desarrollo se refiere, no nos gusta parar». 

Pero cada nueva conquista enmascara una realidad incómoda: Dubái no tiene más remedio que reinventarse constantemente, si no quiere correr el riesgo de que su fortuna sufra un duro revés. A pesar incluso de los esfuerzos de sus vecinos más ricos por tratar de emular sus esfuerzos a la hora de mirar más allá del petróleo, los bancos internacionales que en su día se lanzaron a abrir oficinas en Dubái se están echando atrás, y la ciudad ha perdido cierto atractivo para los extranjeros, que suponen más del 80 por ciento de su población de casi tres millones de habitantes.

Tras su carrera en busca de lo más grande, lo más alto y lo más glamuroso, Dubái busca ahora la solución más inteligente. El Gobierno quiere que la investigación, el desarrollo y la tecnología sean las piedras angulares de la economía. El truco consiste en evitar el exceso de gasto que llevó al Emirato a las puertas de una suspensión de pagos en 2009, y lo sumió en deudas. «Es algo increíblemente caro de crear de la noche a la mañana, y las posibilidades de generar algo genuinamente nuevo son limitadas», afirma Crispin Hawes, director ejecutivo de Teneo Intelligence, una consultora de riesgos políticos de Londres. «La ambición parece genuina y encomiable, pero las limitaciones externas son enormes». Poner en cifras los grandes diseños de Dubái no es fácil. El Gobierno afirma que cuenta con una reserva de 25.000 millones de dirhams (6.800 millones de dólares) para la Expo Mundial de 2020, en la que se pondrán en valor los logros tecnológicos del Emirato, incluyendo un conjunto de estructuras alargadas de cemento interconectadas en el centro financiero que se presentan como los primeros edificios funcionales construidos con impresión 3D. Los políticos cuentan con que el evento sirva para captar a los científicos e informáticos que se necesitan para convertir en realidad su visión de una metrópolis ecológica, sin dinero en efectivo y de generación electrónica sin papel.

Otros desafíos 

El Emirato ya desconcertó a los más escépticos en otras ocasiones. Hace cincuenta años desafió a la geología, las tormentas de arena y el calor agobiante del verano para construir islas minuciosamente diseñadas en el mar, y rascacielos, hasta convertir un tranquilo puerto en una ciudad superlativa. Lo que no puede hacer es desafiar a la geografía: si bien es cierto que las exportaciones de petróleo de Dubái tocaron techo a principios de los 90, y desde entonces están en constante caída, el Emirato sigue confiando firmemente en la riqueza basada en el petróleo de sus vecinos del Golfo. No debería sorprender a nadie que su sector inmobiliario y minorista haya sufrido como consecuencia del colapso de los precios. En particular, Arabia Saudí, cuyos ciudadanos llegaron un día en masa a la ciudad para disfrutar de la libertad de la que carecían en su país, está viviendo restricciones sin precedentes. 

Una promoción residencial ha anunciado recientemente un mes de renta gratis, algo que se vio por última vez cuando Dubái trataba de atajar la crisis financiera global que llevó al Emirato al rescate por parte de su vecino Abu Dabi. DXB Entertainments PJSC, que gestiona un complejo de parques temáticos, está negociando la reestructuración de 1.150 millones de dólares en créditos tras no materializarse las expectativas de visitas. 

Los preparativos de la Expo Mundial ayudarán a compensar parte de las dificultades provocadas por las caídas de los precios del petróleo. La ciudad es la primera de Oriente Medio que acoge este evento en sus 167 años de historia, y en el recinto de 438 hectáreas ya se mueven las grúas y otros equipos de construcción. «El impacto que provoca en términos de creación de oportunidades para la economía es enorme», afirma Marjan Faraidooni, responsable del proyecto de la Expo. «Si no enseñamos cosas que gusten, no seremos fieles a nuestra reputación». 

Uno de los efectos de apostar por la tecnología es que cada vez hay más estudiantes que se plantean un itinerario de ciencias o matemáticas en lugar de finanzas e ingeniería, afirma Omran Anwar Sharaf, de 34 años, gestor de proyectos de la Misión a Marte de los Emiratos: «Con solo un anuncio, ha habido estudiantes que han cambiado de especialidad». El plan es que la sonda de Marte se lance en el verano de 2020. Se está desarrollando por parte de un equipo de cerca de 160 emiratíes (el 40 por ciento, mujeres) con ayuda de tres universidades estadounidenses. 

La palabra «imposible» no forma parte del diccionario de los Emiratos «porque ya hemos visto los cambios con nuestros propios ojos», afirma Al Amiri, ministro de Ciencias. «Esto es lo que no se acaba de entender en el extranjero».

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