21 de Septiembre, 12:19 pm

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Buffett, Bezos y Dimon forman una alianza

¿Podrán resolver el problema del precio de los medicamentos en EEUU?

Cynthia Koons / Robert Langreth

Ante un sistema sanitario estadounidense que parece incapaz de mitigar una inflación de los precios desbocada, Jeff Bezos, Warren Buffett y Jamie Dimon creen que pueden hacer algo al respecto. Es posible que solo monstruos con los recursos de Amazon.com, Berkshire Hathaway y JPMorgan Chase puedan plantearse algo así pero, para cambiar las prácticas alambicadas que determinan el precio de los medicamentos, va a ser necesario hacer partícipes a actores muy poderosos que ya están luchando entre sí. 

Siempre se ataca a las empresas farmacéuticas por el aumento constante de los precios, de hasta cinco y seis cifras, de medicamentos que son vitales. Desde las mismas se afirma que esas cifras no dan una imagen completa de la realidad, porque los intermediarios -los administradores de beneficios farmacéuticos (PMB, en sus siglas en inglés) y las compañías de seguros para las que trabajan, gozan de descuentos que no siempre se repercuten a los pacientes. El sector muestra tal empatía hacia este argumento que su equipo de presión creó en enero un sitio web para los consumidores en el cual, de hecho, declaran la guerra a los PMB. El grito de guerra del sector farmacéutico supone un cisma que antes era impensable entre dos monstruos del sector sanitario que durante años han dirimido sus diferencias discretamente entre bambalinas.

Lo que está en juego ahora es el reparto del botín de los medicamentos más caros, a través de negociaciones complejas y ocultas entre las farmacéuticas, los PMB, las aseguradoras, los mayoristas y las cadenas de farmacias de los gigantes minoristas. Sirva de ejemplo el Humalog, un medicamento de insulina de Eli Lilly & Co., que ha visto cómo su precio se ha multiplicado por más de tres en los últimos años hasta alcanzar los 275 dólares cada ampolla, lo que ha provocado que los legisladores, los pacientes y los activistas de los derechos del consumidor monten en cólera. Pero la empresa apenas se queda con el 20 por ciento del precio que figura en el catálogo. Según SSR Health Inc., una firma consultora de investigación de inversiones, la mayor parte fluye hacia los intermediarios a través de rebajas y otros descuentos. Hay ofertas de rebajas en otros medicamentos caros como, por ejemplo, el Humira, el superventas de AbbVie Inc. para tratar la artritis reumatoide, que cuesta más de 4.800 dólares al mes; y el Harvoni, la cura de Gilead Sciences para la hepatitis C, cuyo tratamiento de 12 semanas cuesta, según el catálogo, 94.500 dólares.

Un muro

Ese es el muro que Bezos y sus socios quieren derribar. Pocos datos hay acerca de sus planes, más allá de que la empresa va a centrarse en una mejor tecnología. Pero, ¿quién sabe? Es posible que este trío se saque de la chistera algo realmente extraordinario. Está claro que sería un error subestimar la capacidad de Amazon.com Inc. para reventar los mercados después de arrasar en cualquier artículo, desde los libros a la electrónica, pasando por productos para el hogar. Pero las empresas farmacéuticas y los proveedores sanitarios son harina de otro costal: ya son enormes, tienen el apoyo de grupos de presión muy poderosos y, lo que es más delicado, están como el perro y el gato. 

Así es como se supone que funcionan las rebajas: La farmacéutica pone en su catálogo el precio del medicamento; por ejemplo, 5.000 dólares al mes. Ese precio es aproximadamente lo que costaría el medicamento en cuestión si vamos va a la farmacia y lo pagamos sin ningún tipo de seguro. Pero las compañías farmacéuticas negocian rebajas confidenciales con las aseguradoras y los PMB para garantizar que el medicamento esté cubierto; dichas rebajas, en ocasiones, pueden alcanzar el 50 por ciento o más del precio de catálogo del medicamento. Los PMB más grandes tienen capacidad para sacar a patadas de los seguros médicos a los medicamentos de cualquier empresa, para favorecer a otra empresa como compensación por ofrecerle rebajas en unas condiciones más ventajosas. Es decir, los PMB pueden hacer que un medicamento alcance el estrellato o se estrelle.

A los PMB ya se les había criticado con anterioridad pero casi nunca con tanta fuerza como ahora. En febrero, el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca afirmó que el sistema de rebajas «anima a los fabricantes a poner unos precios en sus catálogos artificialmente altos». Entre las grandes empresas, Caterpillar Inc. ha estado a punto de expulsar a su gerente de beneficios. Hace más de una década, sacó su propio catálogo de medicamentos cubiertos y comenzó a negociar directamente con farmacias; una jugada que, aduce, supuso un ahorro de decenas de millones de dólares al año. Pero sigue utilizando un PMB para tener descuentos y gestionar las reclamaciones.

Pero la nueva compañía conjunta podría hacer algo mucho más drástico si negociara directamente con las farmacéuticas los precios de los medicamentos más vendidos o si llegara, incluso, a crear un sistema de pujas en línea para los fabricantes. Este trío podría asociarse, por ejemplo, con Rx Savings Solutions, una startup con una aplicación que analiza el seguro médico del paciente para ayudarle a conseguir medicamentos a precios más reducidos. 

Amazon podría incluso abrir su propia farmacia de venta por correspondencia para entrar en competencia directa con los PMB. Las especulaciones recientes sobre la idea de mercado de los medicamentos que tiene Amazon han puesto nerviosos a los inversores de los PMB, a las farmacias y a los mayoristas de medicamentos.

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