Vocento 15 años 13 de Diciembre, 04:29 am

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furor por la criptomoneda

¿Podrá sobrevivir el Bitcoin al apocalipsis?

Eddie Van der Walt

Wendy McElroy se está preparando para los escenarios más apocalípticos: tiene almacenados alimentos no perecederos para un año en el sótano de su granja en Ontario. Su plan de supervivencia también depende de que funcione internet; parte de su dinero, si es que sigue necesitándolo tras el colapso de la civilización, está en bitcoin. 

En las zonas rurales de Norteamérica cada vez son más los conocidos como 'preppers', como McElroy, que están acumulando cada vez su patrimonio en carteras invisibles en el ciberespacio, en lugar de guardar lingotes y monedas de oro en la caja fuerte de sus sótanos y bunkers. 

Cuando una catástrofe deje fuera de servicio la red eléctrica o la web, no podrán acceder a su dinero virtual, pero no es un problema que los disuada. Hasta los apocalípticos más acérrimos están convencidos de que el bitcoin sobrevivirá al colapso económico, la pandemia global, las catástrofes debidas al cambio climático y la guerra nuclear. «Para mí, el bitcoin es una divisa que está al mismo nivel que el oro», afirma por email McElroy, desde la granja en la que vive con su marido. «Permite a los particulares convertirse en sus propios banqueros. Cuando comprendí del todo los conceptos y su significado, quedé fascinada por el bitcoin». 

Parece contraintuitivo que algunos de los defensores más fervientes del bitcoin sean personas motivadas por la creencia de que las infraestructuras públicas se colapsarán en momentos de agitación política y social. El bitcoin aún no está ampliamente aceptado como método de pago, y los elevados costes por cada operación no invitan a usarlos aunque los acepten los vendedores. Pero los 'preppers' tienen una perspectiva distinta sobre lo que consideran el dinero del futuro, cuyo valor se ha multiplicado por 11 en los últimos 12 meses, llegando a superar recientemente el umbral de los 8.000 dólares. 

Red descentralizada

Los bitcoin se emplean para enviar y recibir fondos online, con redes de pago similares a las de PayPal Holdings Inc. y Mastercard Inc., aunque con la diferencia de que se gestionan en una red descentralizada (cadena de bloques) que escapa al control de los bancos centrales y los órganos reguladores. Nació de una visión contraria al establishment de una sociedad sin gobierno, un factor clave de atracción para aquellos que buscan un acceso libre a su capital en caso de que un impacto social a nivel global deje fuera de juego el sistema bancario. 

«Hasta hace poco, la comunidad 'prepper' advertía activamente sobre los riesgos de la criptografía, y ahora, todos están invirtiendo en estos productos», afirma Tom Martin, camionero en Port Angeles, Wash., que dirige una web de medios sociales para personas interesadas en aprender trucos para sobrevivir a desastres. «Mientras aguante la red eléctrica, la gente podrá seguir usando sus bitcoin».  Además de oro, plata y acciones, Martin invierte en bitcoin y otras criptodivisas. Permiten llevarlas fácilmente de viaje, es más difícil robarlas y ofrecen más protección que el dólar en caso de colapso social.  Está convencido de que el bitcoin podrá aguantar hasta un apagón, gracias a la solidez de la cadena de bloques subyacente, el registro tecnológico público y anónimo que registra cada operación que se realiza con bitcoin.

Los debates sobre las ventajas y los inconvenientes de invertir en criptodivisas están a la orden del día en mysurvivalforum.com, survivalistboards.com y otros foros sobre supervivencia a catástrofes este año, a medida que el bitcoin sigue subiendo. «Comprar bitcoin» ya es una frase con más búsquedas que «comprar oro» en Google. Todo este ruido está empezando a cuestionar el papel del oro como reserva de valor, particularmente porque al igual que ocurre con el metal dorado, hay un volumen limitado de suministro de bitcoin, que según sus partidarios, le confiere cualidades anti-inflacionistas. Las ventas de monedas de oro en U.S. Mint han caído hasta mínimos de la última década en los primeros nueve meses de 2017.

«Esto ha afectado sin duda algo a los mercados», afirma Philip Newman, que analiza las ventas de monedas de metales preciosos y es uno de los fundadores de la compañía de investigación Metals Focus Ltd. «La gente está viendo cómo se dispara el valor del bitcoin. Nadie cree que vaya a pasar lo mismo con el valor del oro». Con todo, no es fácil imaginar a la gente comprando por ahí conservas, judías o botellas de agua en el supermercado con divisa digital cuando se queden sin electricidad en casa para cargar los móviles, e incluso sin una conexión a internet que les permita acceder a su cartera digital. 

«No tengo claro que el bitcoin pueda actuar como refugio en caso de entorno de riesgo extremo», afirma Charlie Morris, responsable de inversión en la compañía londinense Newscape Capital Group Ltd., que invierte en criptodivisa. «En ese sentido, el bitcoin no es como el oro». Y teniendo en cuenta la subida estratosférica del precio de un activo que es difícil de gastar y sin valor intrínseco, siempre cabe plantearse si el mercado del bitcoin es una burbuja a punto de estallar. 

Los 'preppers' esperan que cualquier estructura de gobierno que surja en un escenario tras una catástrofe priorizará la reactivación de internet, y que cuando lo haga, los valores virtuales estén asegurados. «Puede que resulte difícil, aunque no imposible, acceder durante un tiempo, pero cuando se restablezca cierto nivel de normalidad, las cadenas de bloques volverán a funcionar como antes del desastre», afirma Rob Harvey, inversor en bitcoin que se está preparando para las catástrofes nucleares y naturales aprendiendo y enseñando trucos de supervivencia, como saber encender un fuego». «La cadena de bloques no necesita ningún lugar ni persona específicos para sobrevivir; esa es una táctica de supervivencia muy sólida». 

Los anarquistas, que han asegurado que se van a trasladar a New Hampshire como parte del Proyecto Estado Libre, también están dejando de lado los metales preciosos. Les gusta el bitcoin porque no lo ha creado ningún gobierno, al contrario de lo que ocurre con las divisas convencionales. «Se pueden usar bitcoin en operaciones económicas de una forma que no permite el oro, por ser físico y pesado», afirma Matt Philips, presidente del proyecto. «Mucha gente no sabría qué hacer con el oro si se lo entregan para pagar una taza de café».

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