22 de Julio, 03:26 am

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presidirá la FED

Descifrando a Jerome Powell

Stephen Gandel, Bloomberg Gadfly

Desde que Trump nombrara oficialmente a Jerome Powell presidente de la Reserva Federal (Fed), el pasado 2 de noviembre, desde Wall Street, y no solo, se ha escudriñado su biografía en busca de pistas sobre qué tipo de gobernador de banco central será. Todo lo que se sabe es que Powell tiene una personalidad que tiende a la búsqueda de consensos. El Wall Street Journal lo ha apodado el «Señor Normal». No es un economista, aunque tenga experiencia como banquero, inversor y en la fijación de tipos. Y es muy, pero que muy rico.

La imagen sencilla de Powell ha llevado a algunos a afirmar que no se pueden sacar muchas conclusiones sobre cómo será su gestión al frente de la Fed. Pero hay más pistas de lo que podría parecer.

La primera es cómo es el «Señor Normal». La personalidad importa, afirma Laurence Ball, economista de la Universidad Johns Hopkins, que ha escrito artículos sobre los rasgos de personalidad (y la eficiencia) de Ben Bernanke y otros responsables de los tipos. Según Ball, la timidez de Bernanke le impidió prever la llegada de la crisis financiera y actuar más rápido cuando todo estalló. Del mismo modo, la tendencia centrista de Powell es preocupante. Según Ball, la Fed es una institución que por su propia naturaleza empuja a la gente hacia el centro. «Es importante actuar con firmeza», afirma. «Podrían animarse los disidentes en la Fed». 

Powell podría no ser tan partidario de las bajadas de tipos como piensan Trump y otros. En junio, ya comentó la necesidad de subirlos. Poco después de asumir su cargo en la Fed, presionó a Bernanke para que limitara y pusiera una fecha límite a la política de flexibilización cuantitativa, el programa de compras de bonos que debía ayudar a estimular la economía. Desde entonces, se ha mostrado partidario de dicho programa. 

Además, históricamente, los directores de la Fed que han sido banqueros o CEOs, generalmente tienden a mantener unos tipos más altos que los economistas. William McChesney Martin Jr., un banquero que dirigió la Fed entre 1951 y 1970 y considerado uno de los directores más reconocidos, se mostró siempre abiertamente partidario de las subidas. Comparaba la Fed con un anfitrión que guardara la bebida nada más empezar la fiesta. 

Problema de comunicación

Para otros, el hecho de que Powell no tenga perfil de economista es una ventaja, porque puede que así se exprese de forma inteligible. Las declaraciones de la Fed en las últimas dos décadas se han ido volviendo más largas y complicadas. En un estudio de 2014, de la Fed de St. Louis, se concluye que antes, para entender las declaraciones mensuales del banco central de EE.UU. bastaba con tener un nivel de lectura equivalente a lo que sería 3º de la ESO. Ahora, necesitaríamos haber estudiado un máster para entenderlas. «Está claro que la Fed tiene un problema de comunicación», afirma Vincent Reinhart, economista jefe en Standish Mellon Asset Management Co. y anteriormente, uno de los principales economistas de las Fed. «Vendría bien un 'no economista' que pudiera explicar la política de tipos a Washington y el resto del mundo». 

Con todo, según Reinhart, si la Fed lleva tanto tiempo presidida por economistas, será por algo. Ahora, el reto es prever el rumbo que tomarán los tipos de interés. Eso lo hizo muy bien Janet Yellen. Predecir los tipos es complicado, y los modelos que emplean los economistas cada vez son más técnicos. «Existe el riesgo de que un 'no economista' se acabe convirtiendo en un mero usuario de las recomendaciones que recibe de los propios economistas de la Fed», según Reinhart. «Tanto Greenspan como Bernanke o Yellen estaban capacitados para desoír dichas recomendaciones». 

Por último, Powell, que trabajó durante un tiempo como uno de los principales banqueros de Wall Street y directivo en Carlyle Group LP, probablemente sea mucho más rico de lo que se cree. La mayoría de los informes estiman su patrimonio en 55 millones de dólares. Pero la declaración de Powell revela que recibió nada menos que un millón de dólares de ingresos del fondo del índice Vanguard Total Stock Market el año pasado. Su rentabilidad por dividendo ha sido del 1,7 por ciento en los últimos 12 meses. Teniendo en cuenta el dividendo, solamente su participación en el fondo podría suponer un total de 58,50 millones de dólares, lo que conllevaría un patrimonio de más de 112 millones. (Powell también vendió parte de sus participaciones en 2017, pero en su declaración no se indica la plusvalía que le ha supuesto esta operación). Ha declinado realizar declaraciones para este artículo. 

Podría pensarse que la política de tipos de la Fed queda marcada por el hecho de que una de las personas más importantes de la economía del país también, que se encuentra entre el top 0,1 por ciento, es casi 800 veces más rico, incluso tras el ajuste de la inflación, que Paul Volcker cuando dirigió el banco central. La perspectiva importa. Por ejemplo, cuando la Fed decidió bajar los tipos con Bernanke al mando hasta alcanzar casi el nivel de cero y mantenerlos así durante toda la crisis financiera, los más críticos afirmaron que estaba afectando a los ahorradores. Pero los únicos ahorradores que se vieron afectados fueron aquellos que ya eran relativamente ricos y tenían la mayoría de su patrimonio invertido en bonos a plazo relativamente corto o certificados de depósito. A los inversores que tenían parte de su patrimonio en bolsa les acabó yendo bien en la era Bernanke. Bernanke desoyó las voces críticas. ¿Haría lo mismo en una situación similar una persona con un patrimonio 40 veces mayor?

La brecha de la riqueza es uno de los principales problemas en EE.UU. La Fed puede contribuir a reducir las diferencias, o al menos impedir que siga aumentando. Una forma de hacerlo es regulando Wall Street, desde con restricciones a las retribuciones hasta prohibiendo ofertar productos a los inversores particulares. Pero de Powell cabe esperar una regulación laxa. «Si los responsables de la Fed no entienden lo que se siente al perder tu trabajo y no poder pagar el alquiler, tenemos un problema», afirma Dean Baker, codirector del Centro Liberal de Investigación Política y Económica.

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