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El próximo gol de Neymar, los derechos de televisión

Alexandre Boksenbaum-Granier / Rodney Jefferson / David Hellier

El fichaje de la estrella del fútbol mundial Neymar el pasado verano por el París Saint-Germain FC, uno de los principales clubes de una liga intermedia como la francesa, dejó perplejos a los aficionados del deporte rey. No solo porque uno de los mejores jugadores del mundo se marchaba de uno de los clubes con más historia, como el FC Barcelona, sino también por la cifra récord de 222 millones de euros (260 millones de dólares) que los propietarios cataríes del club parisino desembolsaron para seducir al jugador brasileño de 25 años. Hasta el momento, Neymar ha dado muestras de que vale, al menos parte de su precio, con goles y asistencias que han ayudado al PSG a mantenerse invicto desde su llegada.

El equipo parisino incluso humilló al poderoso FC Bayern Munich en la principal competición europea de clubes en septiembre, la UEFA Champions League, que se retransmite en todo el mundo. Pero el principal potencial tanto para el París Saint-Germain como para la liga de fútbol francesa no está en los terrenos de juego, sino en el incremento del valor de los derechos de retransmisión pagados por las compañías de televisión que están deseando retransmitir partidos con el jugador más caro del mundo como atractivo. 

La liga había previsto sacar a concurso un nuevo contrato el año que viene. Pero para capitalizar el efecto Neymar y animar una guerra que se prevé encarnizada entre las dos principales compañías de retransmisión de partidos de la liga francesa, el servicio de TV de pago Canal Plus de Vivendi SA y la compañía catarí BeIN Sports, junto con Altice NV, la segunda compañía de telecomunicaciones de Francia, la liga se está planteando sacar el concurso ya en el mes de noviembre, según ciertas personas familiarizadas con este asunto. El precio por retransmitir partidos en los hogares, bares y teléfonos franceses podría alcanzar los 1.200 millones de euros por temporada, se comenta. El contrato por los derechos actual es de 750 millones de euros. 

La hora de la liga

«Es el momento de la liga», afirma Virgile Caillet, delegado general de Sport & Cycle Union, una federación de compañías deportivas. «Se han alineado los planetas para aunar por un lado a las compañías de reproducción y por el otro un producto que no había sido nunca tan atractivo».
Junto con los derechos de reproducción a nivel nacional, es probable que se ponga sobre la mesa el contrato para reproducir partidos de la Ligue 1 también en el extranjero, afirma Caillet. BeIN Sports, que mantiene contratos en países como Tailandia y Malasia, ostenta los derechos hasta 2024, por los que solamente paga 80 millones de euros al año. 

«Neymar va a ser el buque insignia», afirma Christophe Lepetit, director de investigación económica en CDES, el departamento de derecho y economía del deporte de la Universidad de Limoges. «Permitirá que se conozca en el extranjero el campeonato francés, particularmente en países como China o India»

Ningún club francés había tenido hasta ahora el dinero necesario para dar el salto a nivel global y pocos habían sido capaces de plantar cara a los grandes clubes de las ligas europeas en el terreno de juego; por no hablar de los lucrativos mercados del lejano oriente. Pero el fichaje de la estrella brasileña por el PSG el pasado mes de agosto ha sido el principal indicador de que su acaudalado propietario (Qatar Sports Investments), una compañía fundada por la familia real catarí que compró el club a sus propietarios anteriores en 2011 y 2012, está dispuesto a acabar con el antiguo orden. 

Neymar fue arrebatado al FC Barcelona, ganador de las Champions League en cuatro ocasiones en los últimos 12 años, gracias a la financiación de Qatar Sports de la cláusula de rescisión del jugador. Incluyendo su sueldo y los impuestos de los próximos cinco años, Neymar costará cerca de 500 millones de euros, un importe que en condiciones normales supone más del presupuesto anual para personal y operaciones de un club de la liga francesa. 

La liga francesa ha declinado realizar declaraciones sobre el nuevo contrato televisivo. En unas declaraciones realizadas el pasado mes de septiembre, afirmaban que recibían con satisfacción el hecho de que, gracias al PSG, los clubes franceses gastaron más de cuatro veces más de dinero en jugadores a lo largo del verano que en el mismo periodo del año anterior. «Ayuda a mejorar el espectáculo en la Ligue 1», afirman en otras declaraciones.

Inflación en el fútbol 

El salto esperado en el precio de los derechos de retransmisión en Francia refleja la imparable inflación en el mundo del fútbol, tanto como el efecto Neymar. La Premier League obtuvo el equivalente a más de 4.000 millones de euros en ingresos de medios de comunicación solo en la temporada pasada, según los datos obtenidos por la compañía de investigación Sport Business.

El fútbol en Francia no levanta tantas pasiones como en España, y los derechos de reproducción internacionales de Francia son una pequeña parte de los de la Premier League. En los estadios franceses, a menudo se ven filan enteras vacías en las gradas. Los 20 equipos de la primera división francesa atraen a cerca de 22.000 espectadores por partido, poco más que en la segunda división inglesa. Hasta que el PSG empezó a importar talento, los clubes franceses eran conocidos por vender a sus estrellas a las principales ligas. 

El Chelsea fue el primer club en beneficiarse de una chequera interminable cuando el oligarca ruso Roman Abramovich compró el club londinense en 2013. Ganó su primera y única Champions League nueve años después. El Manchester City FC, adquirido por unos inversores de Abu Dabi en 2008, aún no ha logrado llegar a una final de Champions League. Pero como reza el slogan esbozado en letras blancas en el estadio del PSG, «Rêvons Plus Grand», o «Soñemos a lo grande».

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