Vocento 15 años 22 de Noviembre, 15:21 pm

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entrevista

Tim Cook: "Invertimos a largo plazo, no tenemos prisa por ser los primeros"

Megan Murphy

El CEO de la empresa más valiosa del mundo habla con la editora de Bloomberg Businessweek, Megan Murphy, sobre inteligencia artificial, el nuevo HomePod, Donald Trump, y el legado de Steve Jobs. Nos ha hablado con veneración de Steve Jobs. 

¿Se plantea mucho cuál pensará la gente que es su propio legado en Apple?

En absoluto. Para ser completamente sincero, no dedico nada de tiempo a plantearme esas cuestiones, sino a hacer que salgan las cosas. Espero que la gente me recuerde como una buena persona. Si es así, para mí será un éxito. 

El ADN de Steve será siempre la base de Apple. Ahora mismo, es así, y quiero que lo siga siendo dentro de 50 años, sea quien sea el CEO; y dentro de 100 años, también; sea quien sea el CEO. Así debería ser gracias a los valores que nos transmitió: el cuidado de los detalles, el esmero, la sencillez, la preocupación por el usuario y su experiencia, la ambición de fabricar el mejor producto, la máxima de que lo bueno no es lo suficientemente bueno, que tiene que ser genial, o en sus propias palabras, «descabelladamente genial», la necesidad de trabajar con nuestra propia tecnología patentada, porque es la única forma de controlar nuestro propio futuro, la calidad y la experiencia del usuario. Y debemos tener la valentía de ser honestos con nosotros mismos cuando cometamos errores, y rectificar, sin que el orgullo nos haga aferrarnos tanto a nuestra posición que no podamos afirmar que «estamos cambiando de rumbo». Estos valores deben servir a Apple de guía en los próximos cien años. Es como la Constitución, que sirve de orientación y guía para Estados Unidos. No debe cambiar. Tenemos que respetarla.

Básicamente, estos principios que fue aprendiendo Steve a lo largo de los años, son la esencia de Apple. No significa que la compañía no haya cambiado. La compañía va a cambiar. Se va a lanzar a diferentes áreas de producto. Aprenderá y realizará ajustes. Muchas cosas han cambiado en la compañía, incluso en los últimos seis o siete años. Pero nuestra «Constitución» debe mantenerse inalterable. Sin cambios. Es un poco como la estrella polar. Es importante tenerlo claro en la toma de decisiones. De hecho, simplifica mucho la toma de decisiones.

Me sorprendió un poco que el HomePod se lanzara en un primer momento como un dispositivo musical cuando la alternativa de la competencia que está dando que hablar es Alexa, de Amazon Echo, con su experiencia inmersiva en el hogar. ¿Cómo hará el HomePod para integrar mejor los dispositivos de Apple en la vida de la gente?

En realidad, ya estamos inmersos en el hogar a través del iPhone, que llevamos siempre encima. Si no lo tenemos en el bolsillo, está en la estantería. Hasta que llegue el HomePod, puedo controlar mi hogar con Siri, a través del iPhone. Cuando me despierto, mi iPhone es mi alarma. Le digo «Buenos días» y de pronto se enciende la luz. Se ajusta la temperatura y pasa toda una serie de cosas. También estamos en los hogares gracias al Apple TV. Mucha gente utiliza el iPad como un ordenador. El Mac de sobremesa también tiene su rincón en el hogar. Se podría afirmar que el elemento al que no se ha prestado demasiada atención hasta el momento es la música en el hogar. Así, decidimos combinar un sonido estupendo con un altavoz inteligente.

¿Entonces va a ser un proceso holístico combinar todos esos elementos, de modo que podamos controlar nuestras vidas a través de Siri o del iPad?

Para ponerlo en perspectiva, Siri está recibiendo peticiones a través de 375 millones de dispositivos en estos momentos. Algunas de esas órdenes se dan desde casa. Otras, por la calle. Esa es la plataforma que hemos creado. Estamos en un punto muy distinto a cuando todo empezó. También estamos en muchísimos idiomas en todo el mundo: Siri no habla solo inglés. Estamos muy bien posicionados por todo el mundo. ¿Pero cuál es el factor que sigue faltando en la ecuación? La combinación de un sonido de calidad y el instinto.

¿Cree que la gente va a pagar 349 dólares?

Si recuerda cuando se lanzó el iPod, mucha gente decía: «¿Por qué pagar 399 dólares por un reproductor de MP3? Y cuando se anunció el iPhone, se dijo: «¿Alguien va a pagar (lo que costara por aquel entonces) por un iPhone?» Lo mismo pasó con el iPad. Tenemos un amplio historial de ejemplos de haberle ofrecido algo a la gente que ni siquiera sabía que quería.  Cuando era joven, el sonido era lo primero de todo. Íbamos por ahí con nuestro reproductor de música. El sonido sigue siendo muy importante entre todos los grupos de edades; no solo entre los jóvenes. Estamos apostando por algo que le va a encantar a todo el mundo. La gente se va a volver loca. Toda una revolución en el hogar.

¿Cómo va evolucionar la inteligencia artificial?

Ese es un tema profundo. Me emociona tanto, que me entran ganas de gritar.  Vamos a ver cosas increíbles para el consumidor. ¿Podemos hacer ya todo lo que queremos hacer?  No. Aún debe evolucionar la tecnología. Pero, en cierto modo, eso es lo bonito. Ya vemos la pista de aterrizaje; y es una pista increíble. Ahora tenemos que abrocharnos los cinturones y prepararnos para lo que está a punto de venir. Cuando la gente empiece a darse de cuenta de todo lo que se puede hacer, se va a volver loca, como nos hemos vuelto locos nosotros.

Ha hablado de un plan fiscal para repatriar miles de millones de dólares de compañías estadounidenses que operan en el extranjero. 

Sí, es algo que he sugerido. No se trata de una opinión basada en la estrechez de miras de plantearse qué es mejor para Apple, sino para Estados Unidos. Yo hablaría de porcentajes concretos que impondría obligatoriamente, para que las empresas no puedan decir «Vale, voy a traer simplemente X». Se te aplica el tipo, y tú decides si lo quieres repatriar o no. Pero se te aplica ese tipo. Eso es lo que yo haría en un plano retrospectivo.
Pro futuro, aplicaría un sistema muy simple: cero deducciones. No permitiría ninguna. Creo que esa es una puerta que cuando se empieza a abrir con concesiones, ya no se cierra. Siempre va a más. Yo sería muy claro y diría «no». Los tipos se mantienen todo lo bajos que se pueda. No sé hasta dónde podrían bajarse. Quizás llegaran a ese 15 por ciento que se comenta. Quizás, no. Tal vez fuera el 20.
Seguiría aplicando impuestos sobre los beneficios internacionales. Yo soy parte implicada en este asunto. La cuestión no es que exista un impuesto que grave los beneficios internacionales, sino que el impuesto actual es una locura. Nadie lo volvería a poner al 40 por ciento, el 35 por ciento federal y aparte, los impuestos estatales. Ese es el problema.
Creo que lo más inteligente para Estados Unidos sería contar con algún tipo de impuesto sobre sociedades para los beneficios internacionales, si fuera un impuesto razonable. Esto sería aplicable al pequeño negocio de la esquina. Vería la oportunidad de vender sus productos por todo el mundo y merecería la pena tener algo domiciliado en este país. Y ofrecería un crédito por los impuestos que se pagan en el extranjero.

¿Cuál ha sido su experiencia al trabajar con Donald Trump?

Siento una gran responsabilidad como estadounidense, como CEO, a la hora de poder influir en áreas en las que tenemos un determinado nivel de conocimiento. Yo he peleado mucho sobre el asunto de la inmigración. Este es un tema en el que tenemos un punto de vista muy diferente. También he peleado sobre el clima. Otro tema sobre el que tenemos puntos de vista distintos. Hay asuntos en los que discrepamos diametralmente. 

Somos muy distintos, pero espero que haya otros asuntos en los que coincidamos. Me gusta su punto de vista sobre el empleo. Ya veremos. Sacarnos del acuerdo sobre el clima de París fue toda una decepción. Sentí la responsabilidad de hacer absolutamente todo lo que estuviera en mis manos para intentar que no ocurriera. Creo que fue un error. Si veo que se vuelve a plantear la cuestión de París, volveré a pelear. 

Al fin y al cabo, no soy una persona que diga: «Si no haces lo que quiero, me voy». No soy un asesor, así que yo no puedo tomar ese tipo de decisiones. Me preocupa mucho Estados Unidos. Quiero que este país haga las cosas bien. Estados Unidos es más importante que la opinión de unos políticos u otros. 

Le voy a poner un ejemplo. El Departamento de Asuntos para Veteranos ha tenido que luchar mucho para poder ofrecer atención sanitaria a los veteranos. Nosotros tenemos experiencia en ciertas cuestiones básicas con las que están lidiando. Así que, vamos a trabajar con ellos. Esta es una cuestión política que me importa. Quiero ayudar a los veteranos. Mi padre es veterano. Mi hermano también prestó servicios. Tenemos mucho personal militar en Apple. Esta gente merece un buen sistema de salud. Así que, vamos a ayudar a ofrecérselo.

¿Qué les contesta a los críticos que afirman que Apple ya no es una compañía tan innovadora como antes?

Nosotros invertimos a largo plazo. No tenemos prisa por ser los primeros. No es nuestra guerra. Nosotros queremos ser los mejores y ofrecer al usuario algo que de verdad le suponga una diferencia en su vida. Si echamos la vista atrás, el iPod no fue el primer reproductor de MP3. El iPhone no fue el primer smartphone. El iPad no fue el primer tablet...

Si te limitas a centrarte en la última moda, pierdes la perspectiva de la situación general y no ves el bosque. Si pienso en grande, me viene a la mente la realidad aumentada. No somos los primeros en hablar de realidad aumentada. Tampoco era nuestro objetivo. Queríamos contar con algo bien diseñado que pudiéramos integrar en nuestra plataforma y animar a muchos desarrolladores a hacer cosas increíbles con ella. Este un fantástico punto de partida. Lo mismo ocurre con el altavoz para el hogar. Llevamos varios años trabajando en ello. No teníamos ninguna urgencia por sacar algo antes de que lo hicieran los demás. No se trata de echar una carrera, desde nuestro punto de vista. Se trata de pensar qué creemos que puede mejorar la vida del usuario de Apple. 

Este es nuestro caballo de batalla, porque queremos ayudar al mayor número de gente posible. Pusimos la función de SOS en el reloj porque sabemos que la gente puede verse en situaciones delicadas en las que basta mantener pulsada esta función hasta que llame al 911 por ti (o el número que sea en Hong Kong o en cualquier otro rincón del mundo). Hace unos días recibí un email de un hombre que sufrió un accidente de tráfico y el coche volcó. No pudo alcanzar el teléfono, pero llevaba el reloj, y por eso pudo salir del coche. Este es el tipo de cosas que, cuando las oyes, sabes que marcan la diferencia.

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