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macroeconomía

¿Cómo mejorar la puntería con la inflación?

Peter Coy

La Reserva Federal nunca ganaría una medalla en tiro con arco. En los 63 meses que han pasado desde que la Reserva Federal adoptase un objetivo del dos por ciento para la inflación anual en enero de 2012, ha errado el tiro en 59 ocasiones. John Williams, presidente de la Reserva Federal de San Francisco, cree que existe una forma de ayudar a la institución a mejorar su puntería.

Si la Reserva Federal tratase de mantener la subida de precios en un dos por ciento anual y un año no alcanzase el objetivo, no se limitaría simplemente a esforzarse más por conseguir ese dos por ciento durante el año siguiente, tal y como hace ahora. Por el contrario, trataría de subir la inflación por encima del dos por ciento de forma temporal hasta equilibrar las cosas. La Reserva Federal sería como el conductor de un coche que compensa el tiempo que se ha pasado en un atasco aumentando la velocidad, o que aminora cuando se da cuenta de que va por delante del horario previsto.

Williams explicó la justificación de lo que él llama «determinación flexible del nivel de precios» en un discurso que ofreció en Nueva York el 5 de mayo ante el Shadow Open Market Committee, un grupo independiente de economistas que analizan las políticas de la Reserva Federal. En una entrevista que concedió el 27 de mayo, Williams aclaró por qué considera que este es el momento propicio para una idea que, según reconoce, lleva sobre la mesa ya algún tiempo.

Si la estrategia de la determinación del nivel de precios se implantase, los empresarios y consumidores podrían predecir más fácilmente cómo de altos serán los precios dentro 10, 20 o incluso 30 años. Eso resulta difícil de hacer en esta época de crecimiento lento, en la que tanto los tipos de interés como la inflación han mostrado una tendencia a quedar por debajo de las previsiones. «Los argumentos a favor de la determinación del nivel de precios resultan mucho más válidos ahora que hace 20 años», dice Williams. Otra razón que apunta a que nos encontramos en el momento adecuado para ello, según Williams, es que la economía está cerca del pleno empleo, por lo que la Reserva Federal puede permitirse un cambio de métodos. Williams afirma: «No estamos inmersos en una batalla».

Williams no propone que la Reserva Federal trate de compensar los años durante los cuales la inflación se ha quedado por debajo de los objetivos previstos. (Para ello, los precios tendrían que aumentar un 3,9 por ciento de un plumazo). Por el contrario, él aboga por un comienzo nuevo. En su discurso del 5 de mayo, Williams argumentó que la determinación del nivel de precios no es una estrategia inheremente favorable a la subida ni a la bajada de tipos. Esto es cierto, durante los últimos años, esta estrategia nos habría conducido a una política más favorable a la bajada de tipos, pero si se hubiese puesto en práctica en la década de 1960, habría provocado una política más favorable a la subida de tipos para aplacar el crecimiento económico con el fin de extinguir la inflación, explicó Williams.

Esperanzas

Williams no aclaró si sus compañeros miembros del Comité Federal de Mercado Abierto que establece los tipos se han dejado convencer por sus argumentos, pero se mostró esperanzado: «Las estrategias de los bancos centrales constituyen uno de esos aspectos de las políticas en los que las ideas importan».

Su trabajo tuvo una buena acogida por parte del Shadow Open Market Committee, que tiende a ser favorable a las subidas de tipos, según afirmó Charles Calomiris, un economista de la Columbia Business School y miembro de ese comité. Calomiris es partidario de aumentar los tipos más rápido de lo que propone Williams. Sin embargo, la determinación del nivel de precios no parece asustar a este defensor de la subida de tipos: «La idea de llevar un seguimiento de los aciertos y errores acumulados en lugar de los aciertos y errores de cada momento resulta muy atractiva».

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