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Economía global

La Fed no pierde de vista los vaivenes de la bolsa

Matthew Boesler

Janet Yellen podría estar asumiendo la idea de que Wall Street actúe como indicador económico temprano

William Dudley, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, lleva mucho tiempo creyendo que los responsables de los tipos de la Fed deberían prestar más atención a los vaivenes de las bolsas. Ahora, con las subidas de los tipos por parte de la Fed, por primera vez en casi 10 años, Dudley, vicepresidente también del Comité de Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal, tiene la ocasión de poner en práctica sus ideas.

La Fed tiene una misión doble: mantener el paro en tasas bajas y los precios estables, algo que intenta lograr principalmente con cambios en un tipo crediticio fundamental: el tipo de interés de fondos federales. Para evaluar la economía, examina ciertos datos como informes mensuales sobre el mercado laboral y el gasto del consumidor. No le da demasiada importancia a los precios de las acciones, que pueden ser muy volátiles, con fuertes caídas y repuntes de un día para otro, en ocasiones, sin razón aparente. 

Sin embargo, los vaivenes del mercado hacen que los inversores se sientan más ricos o más pobres, influyendo así en su intención de gastar dinero. Puesto que este factor puede ofrecer una señal sobre la economía más temprana que otras estadísticas como el gasto del consumidor, Dudley considera que la Fed debería tener en cuenta lo que ocurre en Wall Street en sus consideraciones sobre los tipos. De ser así, tras la subida de más del 10 por ciento en las bolsas desde la elección de Donald Trump, la Fed podría subir más los tipos, o más rápido este año, que lo que podrían indicar otras estadísticas. 

«Los instintos animales aparecen y desaparecen en los mercados financieros, provocando subidas y bajadas de forma que se pueden compensar ampliamente los efectos de los movimientos de los tipos de interés a corto plazo», afirmó Dudley en un discurso titulado «The Importance of Financial Conditions in the Conduct of Monetary Policy», el pasado 30 de marzo. «Los movimientos de muchos mercados financieros tras las elecciones presidenciales del año pasado son un buen ejemplo de este fenómeno». 

En los 90, cuando trabajaba como economista jefe en Goldman Sachs Group Inc., Dudley se interesó por el trabajo que hacía el organismo equivalente a la Reserva Federal en Canadá. Los gobernadores del banco central de aquel país tenían un problema de comunicación: los flujos de capital en los mercados financieros internacionales estaban provocando turbulencias en el dólar canadiense, afectando a su capacidad para exportar bienes y servicios al resto del mundo. Eran movimientos que anulaban cualquier intento del Banco de Canadá de dirigir la economía con su herramienta tradicional: endurecer o relajar la política de tipos con subidas o bajadas de los tipos de interés a corto plazo, según Charles Freedman, gobernador adjunto del Banco desde 1988 hasta 2003. 

Captar el mensaje

Por ejemplo, es posible que las empresas canadienses que se beneficiaban de las bajadas de los tipos de cambio no captaran el mensaje que se intentaba trasladar con las subidas de los tipos. «Para que se comprendiera, desarrollamos un 'índice de condiciones monetarias', que básicamente unía ambos canales», de modo que el público pudiera comparar los efectos económicos de los tipos de interés con los movimientos de la divisa, afirma Freedman, que actualmente trabaja como profesor visitante en la Universidad Carleton de Ottawa. «Se podía mirar ese índice y afirmar: los tipos de interés no se han movido, pero el tipo de cambio, sí, así que las condiciones monetarias y de mercado se han relajado o endurecido, dependiendo de la dirección que siguiera», afirma.

Esta idea caló rápidamente en Wall Street, incluyendo Goldman Sachs. En un discurso realizado en octubre de 1996 en Princeton, Dudley afirmó que «los responsables de la Fed deberían evaluar con detenimiento las implicaciones de los cambios en los precios de los activos financieros sobre los resultados de la economía real», según se desprende de un resumen de sus intervenciones. Citó índices desarrollados por economistas de Goldman para analizar los cambios en los tipos de interés y de cambio en diferentes países. Aquellas condiciones monetarias se debían en gran medida a «la labor pionera del Banco de Canadá, en general y de Chuck Freedman, en particular», declaró.

En febrero de 1998, tras unas declaraciones en el congreso del presidente de la Fed Alan Greenspan, Dudley y su equipo de Goldman fueron más allá. Greenspan afirmó ante el Congreso que pese a que los tipos de interés ajustados a la inflación habían subido, «en prácticamente todos los demás aspectos, los mercados financieros seguían en modo muy favorable y, de hecho, a juzgar por las subidas de los precios de la renta variable, estaban ofreciendo un nuevo impulso al gasto interno». Estas declaraciones impulsaron al equipo de Dudley a añadir las mediciones sobre los mercados de acciones a su índice de condiciones monetarias, transformándolo así en un «índice de condiciones financieras». 

Dudley sigue confiando en el índice, y hay pistas de que la presidenta de la Fed Janet Yellen, le está prestando atención. Tras la subida del Comité Federal de Mercado Abierto del pasado 15 de marzo, Yellen afirmó a los periodistas que «los niveles tan altos de los precios de las acciones son un factor que parece que podría impulsar en cierto modo el gasto en consumo», citando «algunos de los principales analistas e índices» que han demostrado que las condiciones financieras están mejorando, pese a las recientes subidas de los tipos. 

Sin duda, uno de los analistas a los que se refería era Jan Hatzius, que trabajó para Dudley en Goldman, donde le ayudó a ajustar el índice de condiciones financieras y le sucedió como economista jefe del banco en 2005. Hatzius afirma que si el índice sigue apuntando a una mejora de las condiciones del mercado ante las subidas de tipos de la Fed, los responsables del banco central podrían decidir acelerar el ritmo de dichas subidas. «La preocupación es que las condiciones financieras son muy cómodas y que se está generalizando un impulso positivo significativo de crecimiento en un momento en el que la economía parece disfrutar de una situación de pleno empleo y la inflación está cerca del objetivo de la Fed», dice Hatzius.

Algunos miembros del comité responsable de los tipos de la Fed, como el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, ya están actuando en consecuencia. En una entrevista para Bloomberg TV del pasado 29 de marzo, afirmó que «en estos momentos no queremos crecer tan por encima del potencial» y sugirió que la situación garantizaba cuatro subidas de tipos en 2017. En última instancia, la Fed tendrá que comprobar si el impulso en el sentimiento de los mercados se traduce en una auténtica aceleración del consumo, afirma Freedman. «Las bolsas suben. Este dato por sí mismo no es relevante», afirma. «Lo relevante es el efecto que esto tiene en la intención de gasto de la gente».

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