Vocento 15 años 19 de Noviembre, 16:58 pm

Finanzas.com

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

Economía global

El hombre de los números de China

Dexter Roberts / Xiaoqing Pi

Las estadísticas sobre economía de Gan Li no siguen a pie juntillas la línea del partido

El economista Gan Li y sus investigadores de la Universidad de Economía y Finanzas del Sudoeste de la ciudad de Chengdu se están preparando para su encuesta nacional a hogares chinos que arranca a comienzos de julio. El objetivo del censo bienal es medir el bienestar de los 1.400 millones de chinos: cuánto ganan, cuántas viviendas tienen, cuánta tierra y qué uso que hacen de ella. Los banqueros, analistas económicos, promotores inmobiliarios y políticos están ansiosos por saber qué nos deparará la encuesta. 

El ahora muy esperado proyecto estuvo a punto de morir prematuramente en 2012 tras desvelar que la sociedad china se había convertido en una de las más desiguales del mundo. La encuesta de Gan recogía que el coeficiente chino Gini, un indicador de la desigualdad salarial, había alcanzado 0,61, un dato que se sitúa muy por encima del nivel de 0,4 que la mayoría de los economistas consideran desequilibrante. El 1 por ciento más rico reúne más de un cuarto de la riqueza china mientras que 430 millones de chinos luchan por salir adelante cada día.

Menos de 24 horas después de que Gan publicase los datos, seis mandos de la Oficina Nacional de Estadística se desplazaron a su centro de estudios e investigaciones sobre la economía de los hogares chinos. Solicitaron los datos. El economista se preguntó si aquello era el final. Sus temores resultaron infundados: «No encontraron errores», comenta. «Unos días después, alguien me dijo que todo debería ir bien». 

Los indicadores económicos han tenido durante mucho tiempo un papel importante en China. Durante la era Mao, la oficina de estadística era un arma de la comisión de planificación estatal, cuya labor principal consistía en contar los dispositivos fabricados por las fábricas de propiedad estatal. Otras parcelas de la economía se pasaban ampliamente por alto. «Las estadísticas nunca se han centrado en el interés público. Su objetivo era, y es, servir a la burocracia gubernamental,» comenta Carsten Holz, un experto en estadísticas chinas de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong. Expone que el director de la oficina de estadísticas también es jefe de partido, lo que acentúa las presiones políticas.

Despolitizar la estadística

Gan, de 50 años, ha tenido como tarea despolitizar las estadísticas. Además de la emblemática encuesta a los hogares a la que el departamento de investigación del Banco Popular de China da soporte logístico, el centro lleva a cabo proyectos de menos envergadura. «El problema no son solo las 'áreas grises'», comenta. «En China, son muchas las cosas que se esconden bajo un manto de opacidad». 

El centro, que normalmente cuenta con 65 personas, aumenta en personal a la hora de elaborar el censo nacional. Unos 2.500 estudiantes de la Universidad del Sudoeste realizan una formación de dos semanas en la que aprenden cuestiones básicas para entrevistar. Seguidamente, hablan con 40.000 familias, incluso a menudo viajan a sus provincias de origen, donde entienden el dialecto local, y pasan noches ocupando habitaciones baratas de hotel. Los estudiantes preguntan sobre salarios anuales y sobre cuánta joyería y ganado tiene una familia. «Una vez terminada la encuesta en una casa, toca caminar una distancia considerable a través de los campos de arroz hasta la siguiente», comenta Fan Lingyun, que trabajó en la elaboración de la encuesta de 2015. «En alguna ocasión nos hemos topado con perros callejeros y nos hemos tenido que dar la vuelta y buscar otra manera de llegar». 

Los estudiantes llevan una tableta Huawei que contiene el cuestionario de la encuesta. La tableta está conectada por GPS con Gan y su equipo de Chengdu. Entre otros elementos indispensables, se incluye una calculadora para ayudar a las familias a valorar su economía, agua embotellada y una linterna para caminar por los oscuros vestíbulos de los edificios y callejuelas de los pueblos. Los estudiantes también reciben formación en primeros auxilios básicos por si un encuestado cae enfermo. 

Nacido y criado en Chengdu, Gan entró en el selecto departamento de economía y de gestión de la Universidad de Tsinghua de Beijing a los 15 años. Atribuyó su interés por la economía y la política pública, al igual que muchos de sus compañeros, a un libro que entonces era muy conocido y llevaba por título 'Manager Chao Assumes Office'. «Resultó que todos habíamos leído el mismo libro», comenta. «Narra la historia de cómo alguien se convierte en director de una fábrica que arroja pérdidas y que logra salir a flote tras implantar nuevas políticas y nuevos incentivos». Gan acabó doctorándose en económicas en Berkeley, en la Universidad de California, y en la actualidad en profesor de la Universidad del Sudoeste en China y de la Universidad de Texas A&M ubicada en College Station. 

La desigualdad, obstáculo para el desarrollo

Tras su desencuentro con las autoridades en 2012, Gan no ha vuelto a publicar un coeficiente Gini actualizado pero sigue viendo la desigualdad salarial como el mayor obstáculo para el desarrollo de China. A pesar de que el país ha implantado nuevos programas de bienestar social, que incluyen un subsidio mensual para los más pobres, el consumo de los hogares no ha crecido de manera significativa ya que la mayoría de los chinos no disponen de dinero extra para gastar: la elevada tasa de ahorro del país se debe a la riqueza de unos pocos. Gan quiere que haya una mayor redistribución de los ingresos de los ricos a los pobres a través de impuestos sobre bienes inmuebles y sucesiones, dos figuras que no existen en China. «Aquello que para él resulta fundamental, cambia nuestra manera de pensar sobre la economía china,» comenta Tom Orlik, economista jefe de Asia en Bloomberg Intelligence. «China no se enfrenta al reto de construir un estado del bienestar sino de garantizar una distribución más equitativa de la riqueza y de los ingresos, algo que es mucho más difícil de conseguir».

La investigación de Gan sobre el sector de la vivienda en China también ha sorprendido. Estima que el 70 por ciento de la riqueza total de los hogares está formada por el valor de las viviendas. Unos 50 millones de unidades ya vendidas están desocupadas, un número mucho mayor de lo que estimaban parte de los bancos de inversión. (El gobierno no da a conocer datos nacionales sobre viviendas vacías). China cuenta con una tasa de desocupación del 18 por ciento frente al dato del 13 por ciento de EE.UU., expone Gan.

Cambio político

Si bien los promotores inmobiliarios negaron las cifras de Gan en un primer momento, ahora estos datos cuentan en general con una mayor aceptación. De hecho, es una de las razones por las que las autoridades están reduciendo el inventario de vivienda. «En su mayoría, los responsables políticos están en Beijing, una ciudad en la que los precios de la vivienda están subiendo, lo que les ha llevado a pensar que China necesita más viviendas», comenta Gan. «Ahora la política ha dado un giro de al menos 180 grados».

La reputación de Gan ha contribuido a estrechar su relación con las autoridades. Cuando algunos lugareños desconfiados se hicieron con los ordenadores de los estudiantes en la encuesta de 2013, Gan viajó a Beijing y se reunión con el director del departamento de estadísticas, al que solicitó su ayuda. Tras confirmar que la encuesta era legal, los dispositivos volvieron a manos de la oficina. «Me dijeron que un alto funcionario del Banco Popular había difundido que nuestra labor era positiva y que debía respaldarse», comenta Gan. 

Gan tiene detractores. La estimación de 0,61 de su coeficiente Gini era increíblemente elevada, ya que la cifra real se sitúa ahora en torno a 0,45, afirma Li Shi, economista de la Universidad Normal de Beijing, que utiliza los datos que recoge la oficina de estadísticas. La muestra de la encuesta de Gan está sesgada porque se centra en áreas urbanas ricas y en poblaciones tremendamente pobres, comenta Li Shi de la Universidad Normal de Beijing.

Para el censo de 2017, Gan quiere recopilar más información sobre los movimientos de los trabajadores migrantes y sobre el mercado de la propiedad rural, que está creciendo rápidamente. Siempre hay más preguntas que plantear.

publicidad
publicidad
publicidad