Vocento 15 años 18 de Noviembre, 16:34 pm

Finanzas.com

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

Tecnología

Snapchat no puede guardar el secreto

Sarah Frier y Alex Barinka

La cultura de secretismo de la compañía choca con los planes de salida a bolsa

Muchos empleados de Snapchat se enteraron de que la compañía había empezado a retransmitir espectáculos en vídeo en los medios de comunicación. En septiembre, un informe sobre un anuncio filtrado llevó a los trabajadores de la compañía a preguntar a sus jefes si las smart glasses eran de verdad. Según ciertas personas conocedoras del asunto, a estas preguntas se contestó con un email en el que se afirmaba: «Quizás hayas visto informes sobre un producto en el que podríamos estar trabajando. No hables de ello».

Horas después, El CEO Evan Spiegel anunciaba públicamente que las gafas eran parte de una estrategia para redefinir la compañía Snapchat, con cinco años de vida, como una compañía de cámaras llamada Snap. Las cosas han seguido igual en Snap, una compañía en la que los empleados difícilmente saben lo que están haciendo otros miembros del equipo. La compañía destaca por su política de ultrasecretismo incluso en Silicon Valley. 

«Hay personas a las que hay que ofrecer cierta información y personas, a las que no; es como en el ejército», afirma Ethan Kuzweil, socio de Bessemer Venture Partners.

Esto se debe en gran medida a Spiegel, cuya defensa del aumento de la privacidad en internet ha marcado en gran parte el desarrollo de su aplicación de mensajería instantánea que borra automáticamente los mensajes. También es la única persona que tiene todos los datos sobre los próximos pasos que dará la compañía, algo que suele definir como cierta forma de estrategia. «El hecho de mantener secretos ofrece margen para ir cambiando de idea hasta que estás seguro de estar en lo cierto», escribió en una nota a sus empleados en 2015.

La oferta pública de Snap, prevista para el mes de marzo, pondrá a prueba el compromiso con el secretismo de Spiegel. Tendrá que viajar por todo el país y salir al extranjero para convencer a potenciales inversores de que Snap cuenta con planes concretos a largo plazo para ganar cada vez más dinero y superar tácticamente a sus rivales. 

En la fase previa a la operación, la compañía ya ha incrementado su nivel de secretismo, en lugar de hacer lo contrario. En noviembre, tras la publicación por parte de Bloomberg News de los detalles sobre cuántas acciones prevé sacar a la venta Snap (cuyo valor se establece nada menos que en 4.000 millones de dólares) y su valoración de mercado prevista (al menos, 25.000 millones de dólares), los directivos asumieron que las filtraciones habían provenido de los bancos que suscribieron la oferta pública y amenazaron con recortar parte de las cuotas de los mismos, según ciertas personas conocedoras del caso. Si bien es cierto que la confidencialidad es una prioridad para las compañías al salir a bolsa, condicionar las cuotas a la más estricta confidencialidad es una exigencia poco habitual. Los principales suscriptores, Morgan Stanley y Goldman Sachs han declinado realizar declaraciones. 

Más datos

Los directivos de Snap empezaron a ofrecer más datos en detalle a los suscriptores sobre el uso de la app en febrero, según ciertas personas familiarizadas con este asunto, pero se han mostrado reticentes a la hora de ofrecer a los inversores cualquier otro detalle que no se exija por ley. Los analistas de Wall Street afirman que los clientes suelen pedir con cierta frecuencia conocer a los directivos o conocer detalles sobre la presentación de la información requerida para las salidas a bolsa, que se presentó de forma confidencial de conformidad con la ley Jumpstart Our Business Startups (JOBS), una medida fomentada por Obama que redujo los requisitos de publicidad y otras exigencias de garantías para pequeñas empresas. «En este asunto, todo el mundo está dando en parte palos de ciego», afirma James Cakamak, analista en el bróker Monness, Crespi, Hardt.

Este espectáculo itinerante tendrá que superar el escepticismo de los inversores, que perciben Snap más como el próximo Twitter que como el próximo Facebook. Twitter, la última gran compañía de medios sociales que salió a bolsa, tuvo un lanzamiento exitoso, pero desde entonces ha caído en picado, lo que demuestra que contar con un producto influyente y popular no es sinónimo de contar con un negocio prometedor. «Los inversores aprendieron la lección con Twitter», afirma Rett Wallace, CEO de Triton Research, una empresa que analiza compañías de Silicon Valley que preparan su salida a bolsa. «Ahora saben qué datos pedir». 

Si Snap no explica en detalle su apuesta de futuro, los inversores tendrán que decidir por sí mismos si confían en Spiegel. Desde la estrategia a nivel general hasta el tamaño de los botones de Snapchat, él será quien tenga la última palabra sobre los movimientos de Snap; y es una persona que tiende a confiar en el instinto más que en los datos y las pruebas, según sus empleados. También se ha garantizado que él y el cofundador Bobby Murphy mantendrán el control sobre la mayoría de votos tras la salida a bolsa, según un análisis de Equidate, un mercado de valores para compañías tecnológicas privadas. 

Los empleados de Snap, al contrario que los de otras compañías de Silicon Valley, no cuentan con un campus corporativo principal ni con reuniones para poner en común la estrategia. Spiegel se comunica con los directivos dispersos por un puñado de oficinas de Venice, California, a través de mensajes de Snap, que desaparecen una vez leídos. En la reciente fiesta de Nochevieja de la compañía, se pidió a los empleados que no utilicen sus teléfonos, afirma una persona que conoce el asunto.
Algunas de estas políticas tienen menos que ver con el modelo de negocio de Snap que con sus productos. Este tipo de precaución es más común en Silicon Valley: el secretismo en torno a Snap Spectacles no le parecería ninguna locura a cualquier persona que hubiera visto la sala de cuarentena en la que Steve Jobs probó el primer iPad. La apuesta de Snap por el boca a boca ha funcionado. La primera semana en que se pusieron las gafas a la venta, la gente hizo cola para pagar 130 dólares por ellas y, en algunos casos, revenderlas hasta por 1.000 dólares en eBay. 

Spiegel también tiene razones para preocuparse por las imitaciones. En octubre, Facebook añadió efectos como los de Snapchat a la cámara de su aplicación, la última de una serie de características que Facebook está imitando de la compañía de Spiegel. «Me pregunto si hay más gente en Facebook que trabaja sobre Snapchat que en Snapchat. La aplicación de Instagram (una compañía de Facebook) de Stories de Snapchat ha alcanzado hace poco los 150 millones de usuarios diarios; el mismo número que la audiencia global de Snapchat. 

Con el cambio de nombre en septiembre, Spiegel ha hecho un esfuerzo por ampliar el objeto social de la compañía para convertirlo en algo parecido al de Facebook (conecta a todo el mundo) o Google (organiza la información del mundo entero). Este nuevo planteamiento, con el que pretende ayudar a la gente a expresarse en directo en cada momento está más cerca de Facebook y Google que de la identidad inicial de Snapchat.

Por ahora, la prioridad para los inversores será comprobar si Snap puede ser una máquina de crecimiento rentable a estos niveles, afirma Cakmak, analista de mercados. Pero la falta de transparencia de la compañía podría ser un lastre considerable. «Será un problema si no ganan tanto dinero como piensa todo el mundo».

publicidad
publicidad
publicidad