21 de Enero, 00:28 am

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Instituciones de Inversión Colectiva

Cuando les pasan cosas malas a los fondos buenos

Charles Stein

Un registro sólido a largo plazo no basta para retener a los inversores

William Nygren ha logrado un objetivo difícil: elegir acciones que le permitieran conseguir unos resultados capaces de superar al mercado a lo largo de periodos prolongados. Tanto su fondo Oakmark Fund, de 16.500 millones de dólares, como el Oakmark Select Fund han encabezado el S&P 500 por más de un punto porcentual de diferencia en los últimos 15 años. Con todo, los inversores retiraron miles de millones de dólares de sus dos grandes fondos el año pasado. 

Otros fondos con registros de resultados sólidos a largo plazo, incluyendo el fondo Dodge & Cox Stock Fund de 6.600 millones de dólares y el fondo Fidelity Growth Company Fund y el fondo Fidelity Growth Company Fund también han visto reducidos significativamente sus volúmenes netos en 2016, según los datos recabados por Bloomberg.

Los fondos han sufrido por la retirada de 355.000 millones de dólares por parte de los inversores de sus productos gestionados de forma activa en 2016. Al mismo tiempo, los inversores incrementaron su posición en fondos que replican pasivamente índices en 337.000 millones. La tendencia hacia los fondos de índices, marcada por sus costes más bajos y los años de resultados inferiores por parte de los gestores activos, lleva una década reforzándose. Ahora es tan marcada que «incluso los fondos más sólidos están teniendo problemas para atraer flujos», afirma Tim Cohen, responsable de investigación de renta variable global en Fidelity Investments.

Las carteras de Oakmark, Dodge & Cox y Fidelity han quedado por detrás del mercado al menos durante parte de 2016, lo que explica parte de las salidas. Algunos inversores se están impacientando, afirma Michael Rosen, responsable de inversión de Angeles Investment Advisers, Los Ángeles. «Cuando el mundo se condensa en 140 caracteres, revisar el registro de un gestor de los últimos 5 o 10 años parece casi una originalidad», afirma. «La gente no parece tener mucha capacidad de atención». 

El fondo de Nygren's Oakmark obtuvo unos resultados peores que el mercado en 2015 y el primer semestre de 2016, lastrado por su fuerte concentración en acciones del sector financiero. Sin embargo, las perspectivas de subidas de tipos, particularmente tras la victoria el pasado mes de noviembre de Donald Trump, volvieron a disparar las acciones del sector bancario, provocando un repunte de Oakmark del 18 por ciento en el año, en comparación con el 12 por ciento del S&P 500.

Dodge & Cox, un fondo gestionado en equipo, ganó un 21 por ciento el año pasado, también en parte por su concentración en acciones del sector bancario. En los últimos 15 años, el fondo ha ganado un 8 por ciento anualizado, en comparación con los niveles inferiores al 7 por ciento del mercado de las bolsas estadounidenses en términos generales. Con todo, los inversores retiraron 4.300 millones de dólares del fondo en 2016.
Tanto Dodge & Cox, con sede en San Francisco, como Harris Associates, con sede en Chicago, y que gestiona los fondos de Oakmarks, han declinado realizar comentarios sobre sus resultados y sus flujos de activos.

Cerrado a nuevos inversores 

Steve Wymer, que celebró en enero su 20º aniversario como gestor del fondo Fidelity Growth Company Fund, obtuvo peores resultados que el mercado el año pasado por primera vez desde 2011. Sufrió reducciones netas de 7.200 millones de dólares en 2016, aunque la compañía puntualiza que el fondo está cerrado a nuevos inversores. Si estuviera abierto, podría contar con más compradores que compensaran las salidas. 

Desde Fidelity, afirman que está demostrado que incluso los mejores gestores difícilmente podrán seguir el ritmo de sus referencias más de 3 de cada 10 años. «Este fondo ha generado un enorme valor en cualquier periodo», afirma Cohen. «Animamos a los inversores a mantener una perspectiva a largo plazo». 

Los fondos de acciones activos tienen unos costes mayores que sus homólogos pasivos. Las tasas de los fondos Oakmark, Fidelity y Dodge & Cox oscilan entre el 0,52 y el 0,98 por ciento de los activos anuales. Los fondos de índices más populares y los fondos que cotizan en los mercados suelen aplicar tasas de menos del 0,1 por ciento y a veces incluso no superan el 0,03 por ciento.

Vanguard Group, uno de los mayores gestores de fondos y otro tipo de productos low-cost atrajo en 2016 un volumen récord de 305.000 millones de dólares de inversores. Puesto que los gastos se retienen de los retornos, independientemente de que el gestor mejore o no los resultados, los fondos de índices más baratos parten con ventaja. 

Ni siquiera los registros a largo plazo son garantía de que un gestor no vaya a fallar. Pongamos un caso reciente: Sequoia Fund, un fondo que llevaba décadas batiendo habitualmente al S&P500 hasta que sus gestores apostaron un montón de dinero a una acción: Valeant Pharmaceuticals International. La caída de Valeant en 2015 y 2016 supuso un derrumbe del 90 por ciento de su valor y Sequoia no escapó de la debacle. Este fondo replicó el 89 por ciento de los fondos similares en 2015 y el 98 por ciento, el año pasado. Perdió un total de más del 13 por ciento en esos dos años; casi lo mismo que subió el S&P500.

Escapar de los fondos más activos tiene sentido, porque hay muchos que son poco fiables y que cobran demasiado, afirma Russel Kinnel, director de investigación de gestores en Morningstar. «Mejor mantenerse lejos de ellos». Aunque no puede ocultar su desconcierto al comprobar cómo salen los inversores de fondos que llevan tiempo mejorando los resultados del mercado. Se pregunta: «¿Por qué se puede querer vender un fondo que está yendo bien?»

Ahora que los fondos de índices son cada vez más la opción por defecto de los inversores, podría ocurrir que el listón de resultados mejores que el mercado esté subiendo. Pero otros inversores de fondos prefieren seguir buscando las últimas tendencias. Con todo, sí hubo algunos fondos de acciones que atrajeron nuevos ingresos el año pasado, incluyendo varios que se centran en las acciones con mayor rentabilidad por dividendos y que arrojaron buenos resultados a principios de 2016. Federated Strategic Value Dividend Fund, un fondo de 14.100 millones de dólares, atrajo más de 4.000 millones de dólares en los primeros 10 meses del año pasado. Con las subidas de los tipos en los últimos dos meses del año, que provocaron la caída en desgracia de las acciones más rentables por dividendos, los inversores cambiaron la tendencia y decidieron retirar su dinero.

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