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Goldman Sachs: el lugar más maravilloso del mundo

Dakin Campbell (Bloomberg Businessweek)

Tras ocho años en el desierto político, Goldman ha vuelto a la cima gracias a la administración de Trump. A los políticos les encanta criticar a Goldman Sachs, pero "acuden corriendo a la firma para su 'expertise' en los mercados capitales"

Una noche de principios de diciembre un asociado de Goldman Sachs salió del hotel Pierre de Manhattan con una gran sonrisa en la cara. Había pasado la tarde en la cena anual del banco para antiguos alumnos, y había mucho que celebrar. De entrante, las acciones de Goldman Sachs estaban imparables tras un rally del 30 por ciento en el mes desde que Donald Trump fue elegido presidente. Trump también ha reiniciado la tradición centenaria de los presidentes estadounidenses de fichar a 'Goldmanites' para importantes puestos en su gabinete.

El ex asociado de Goldman Sachs Steven Mnuchin trabajó como presidente de finanzas nacionales para Trump y ahora es su nominado para secretario del Tesoro estadounidense. Trump también ha tocado la puerta del presidente de Goldman Sachs (el número dos 'de facto' del banco), Gary Cohn para ser su asesor económico en la Casa Blanca. Otros antiguos alumnos de Goldman Sachs entre las filas de Trump incluyen a Anthony Scaramucci, ex banquero de Goldman y miembro del comité ejecutivo del equipo de transición de Trump, así como a Steve Bannon, director de campaña de Trump.

Tras ocho años como el rostro de la avaricia de Wall Street y foco de desprecio público, los banqueros de Goldman Sachs pueden volver a estar alegres. No solo ha alentado la victoria de Trump las esperanzas de una regulación más laxa que facilitará que los bancos asuman mayor riesgo y se embolsen beneficios más jugosos, sino que también parece que Goldman ha recuperado su puesto como el nexo entre Wall Street y Washington. Tras haber sido recortado en gran parte del gobierno federal durante los años de Obama, con pocos ex alumnos llamados a puestos grandes, Goldman comienza a reactivar su antiguo apodo: Government Sachs (Gobierno Sachs). Si se confirma, Mnuchin será el tercer asociado de Goldman en liderar el Departamento del Tesoro en los últimos 25 años, tras Robert Rubin y Hank Paulson.

"Han sobrevivido a las críticas", afirma Charles Geisst, un historiador de Wall Street y autor de libros sobre la industria. Mark Williams, profesor de la Boston University y autor de un libro sobre el colapso de Lehman Brothers, es más franco: "Aunque a los políticos les encanta desacreditar públicamente a Goldman Sachs, en tiempos de necesidad vuelven corriendo a sus brazos por su 'expertise' en los mercados capitales y para rellenar las sillas del gabinete". Trumo no es una excepción. Pese a dibujar a Goldman cómo un símbolo de un sistema corrupto durante la campaña, se está apoyando fuertemente en gente de la firma.

El CEO de Goldman, Lloyd Blankfein no se esperó mucho para devolver el favor. Afirmó a un periódico alemán que Trump "puede llegar a ser mejor presidente" de lo que muchos esperan y que su firma se beneficiará si logra estimular con éxito la economía. La marcha de Cohn también le da a Blankfein unos años más sin heredero aparente, lo que cimenta su control en la firma.

Cohn y Mnuchin está a punto de presidir sobre una reversión de una regulación financiera que posiblemente hayan amenazado más a Goldman que a cualquier otro banco en los años siguientes a la crisis financiera. Más notablemente, Trump ha dicho que está considerando revocar la Ley Dodd-Frank que el Congreso aprobó en 2010 con el fin de proteger a consumidores y prevenir una repetición de la crisis. Los reguladores elegidos por Trump también podrían elegir dar a los bancos más libertad de acción con ciertas normas, incluso si la ley sigue en pie.

Una parte clave de la Dodd-Frank es la normativa Volcker, una ley, nombrada en honor al ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker, que buscaba recortar el riesgo que Wall Street asumía prohibiendo a las firmas hacer apuestas con su propio dinero y limitando las inversiones en hedge funds y fondos de capital riesgo. La norma era particularmente dura para Goldamn, que generaba alrededor de la mitad de sus beneficios del trading y que tenía miles de millones de dólares en ese tipo de fondos.

El lobby de la industria y las peleas internas de la regulación retrasaron 3 años desde la aprobación de la ley Dodd-Frank la llevada a cabo de la norma Volcker. Y tardarían aún dos años más para que las normas tuvieran efecto. Muchos bancos fueron rápidos en cumplir. Vendieron sus participaciones en hedge funds y capital riego, a veces incluso a precios rebajados. En 2013, Citigroup regaló -gratis- el 75 por ciento de una de sus unidades en un hedge funds. Otros bancos, incluyendo Goldman, se tomaron con más calma cumplir con la norma Volcker y pidieron más tiempo para vender sus posiciones. Esa estrategia ya está dando sus frutos ya que la Fed ha aprobado una extensión de dos años y ha dicho que podría dar a los bancos hasta 2022 para cumplir.

Ese tiempo adicional le ahorraría un dolor de cabeza a Goldman. Tenía hasta 6.900 millones de dólares en inversiones afectadas por la normativa, según datos de su último informe trimestral. Morgan Stanley, en cambio, tiene solo 2.200 millones de dólares en ese tipo de inversiones. "Los reguladores han dejado a los bancos posponer la alarma en esta desinversión durante años", afirma Marcus Stanley, director de política de la organización sin ánimo de lucro Americans for Financial Reform. "Los bancos, en un determinado puntos, apostaban que el Congreso aprobaría algo que les permitiera librarse. Espero que esa apuesta no haya sido ganadora".

Pase lo que pase bajo el mandato de Trump, parte de la norma Volcker prbablemente siga siendo difícil de imponer. Un trader de Goldman generó unos 250 millones en beneficios a principios de 2016 al hacer trading con bonos arriesgados de high yield, lo que llevó al equipo de compliance de la entidad a llevar a cabo una investigación interna para ver si se violaron las normas. El informe concluyó que no y que se podría defender ante cuestionamiento regulatorio, según fuentes con conocimiento de la investigación. "Es una definición borrosa y subjetiva", dice Stanley. "Hemos tenido muchas dudas de la aplicación del Volcker incluso bajo esta administración".

Las expectativas para los beneficios de 2017 de Goldman se han disparado desde la victoria de Trump. Han subido desde los 543 millones de dólares en el último mes a los 7.670 millones, según una estimación de nueve analistas consultados por Bloomberg. El rally en las acciones de la firma ha sido el principal motor de la escalada del índice Dow Jones hacia los 20.000 puntos.

Los banqueros de Goldman sin duda se sienten más ricos. Los asociados de la firma tienen casi el 7 por ciento de las acciones, según un informe fiscal reciente, y ayuda ver antiguos colegas en línea para aceptar cargos clave en la Casa Blanca. "Han demostrado ser capaces de aterrizar en la cima y tener éxito tanto en mandatos de Demócratas como de Republicanos, en mercados alcistas y bajistas", apunta Williams, de la Universidad de Boston. "Esta vez no será distinta".

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