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Facebook, entre las cuerdas por su estrategia fiscal

David Kocieniewski

Facebook y el Servicio estadounidense de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en ingl閟) se encuentran en plena batalla, algo que seg鷑 el gigante de la red social podr韆 suponerle un gasto de hasta 5.000 millones de d髄ares. La controversia gira en torno a la estrategia fiscal dise馻da por EY, anteriormente denominada Ernst & Young, que habr韆 ayudado a Facebook a rebajar miles de millones de su factura tributaria desde 2010. La defensa de Facebook se basa, en parte, en que dicho plan estuvo sometido a la revisi髇 de auditores externos. 縌u auditora aprob el plan fiscal de EY? EY.

A lo largo de los 鷏timos cuatro a駉s, los servicios de auditor韆 prestados por EY le costaron a Facebook casi 23 millones de d髄ares, a los que hay que sumar otros 21 millones de d髄ares en concepto de servicios de planificaci髇 fiscal y otros distintos a la auditor韆. Y se trata de un modelo bastante habitual: m醩 de 100 compa耥as estadounidenses han contratado a sus auditoras para que les asesoren tambi閚 con su planificaci髇 fiscal, para analizar las implicaciones fiscales de fusiones, traslado de sus derechos de propiedad intelectual a filiales offshore, o traslados corporativos (operaciones por las que trasladan la sede social al extranjero). Seg鷑 un an醠isis efectuado por Bloomberg de datos de declaraciones tributarias presentadas ante la Comisi髇 de Valores y Bolsas de EE.UU. [SEC, por sus siglas en ingl閟], recopilados por Audit Analytics, dichos servicios para clientes de auditor韆 generaron una facturaci髇 de m醩 de 613 millones de d髄ares para las auditoras del grupo conocido como Big Four, entre 2012 y 2015. Alrededor del 10 por ciento de las tarifas que perciben las auditoras de sus clientes de auditor韆 corresponden a servicios distintos a la auditor韆.

Se trata de una cuarta parte de lo que supon韆n antes de las reformas legislativas aprobadas en 2002, tras el esc醤dalo de Enron. Las auditoras argumentan que son tan elevadas que sus unidades de consultor韆 y auditor韆 son, fundamentalmente, entidades independientes. El Centro de Calidad de Auditor韆, un grupo financiado por el sector, se馻la que al llevar a cabo funciones dobles de consultor韆 y auditor韆, las firmas est醤 m醩 familiarizadas con las finanzas corporativas, lo que les ayuda a proporcionar un mejor servicio al cliente y al p鷅lico. Cindy Fornelli, directora ejecutiva del grupo, afirma que hay estudios acad閙icos que muestran que la consultor韆 no debilita la calidad de los servicios de auditor韆. 獿a confianza de los inversores en el mercado de capitales, auditores externos y cuentas anuales auditadas es elevada, argumenta.

Sin embargo, no faltan voces cr韙icas por parte de especialistas en 閠ica empresarial, que afirman que esa vinculaci髇 financiera es negativa para los inversores, que necesitan de los auditores una opini髇 sobre las finanzas corporativas que sea lo m醩 objetiva posible. 獿a idea es sencilla: el an醠isis de las cuentas anuales de una compa耥a debe realizarlo un tercero independiente que no est condicionado, afirma Matthew Barrett, profesor de la Notre Dame Law School. 獿os auditores no pueden tener los mismos intereses financieros o personales que el cliente. Incluso el deseo de mantener a la sociedad como cliente puede mermar la independencia del auditor o de la firma auditora.

La Uni髇 Europea ha aprobado este a駉 nuevas normas para restringir la cantidad de servicios de consultor韆 que pueden asumir las auditoras de las sociedades a las que auditan. En EE.UU., la SEC ha dado ya algunos pasos para hacer efectiva la independencia de los auditores, tales como penalizar a las firmas que hagan presi髇 en nombre de compa耥as para las que trabajen. Existe una normativa que proh韇e cualquier servicio de consultor韆 que sit鷈 al contable en la posici髇 de auditor de su propio trabajo, pero la agencia no considera que ello implique que las firmas no puedan prestar servicios de asesoramiento fiscal a clientes de auditor韆.

Los grupos defensores de inversores y antiguos reguladores afirman que en transacciones complejas que impliquen fusiones o reorganizaciones, es fundamental que los inversores obtengan una valoraci髇 tan independiente como sea posible sobre la sociedad. 獷n el caso de las multinacionales de hoy en d韆, los inversores no cuentan con medios razonables para determinar el valor de una sociedad, salvo que sepan el lugar donde opera la sociedad y cu醠 es su posici髇 fiscal, afirma Tyler Gellasch, ex asesor de un delegado de la SEC.

En el caso de Facebook, que se encuentra en pleno proceso judicial en un Tribunal Federal de California, en 2010 la sociedad asign parte de sus derechos de propiedad intelectual a una filial irlandesa. El IRS argumenta que EY recurri a una f髍mula 玴roblem醫ica para rebajar de forma dr醩tica el valor de dichos derechos, reduciendo de forma incorrecta el gasto fiscal de la sociedad en cientos de millones de d髄ares al a駉. Facebook no ha realizado declaraciones al respecto. En sede judicial, asegur que la valoraci髇 utilizada era correcta, y que deb韆 prevalecer. En una declaraci髇 presentada ante la SEC en julio, Facebook informaba a los inversores de que, en caso de perder, podr韆 pasar a adeudar impuestos adicionales, multas e intereses por valor de entre 3 y 5 mil millones de d髄ares.

Otras compa耥as tambi閚 han trasladado sus derechos de propiedad intelectual al extranjero, recurriendo a los servicios de la misma firma como estratega fiscal y auditora. Entre ellas, GlaxoSmithKline, Microsoft, y Activision Blizzard. Los portavoces de dichas compa耥as han rechazado comentar el papel que habr韆n desempe馻do las sociedades contables en su estrategia fiscal.

CONFLICTO

Lynn Turner, ex jefe contable de la SEC, afirma que el trabajo de consultor韆 plantea un claro conflicto, especialmente cuando implica planificaci髇 fiscal. 獵uando la direcci髇 solicita a un auditor la creaci髇 de una estructura fiscal que dicho auditor debe auditar posteriormente como parte de los estados financieros, se compromete su objetividad y ausencia de conflicto, afirma Turner.

En la columna llamada Point of View de la p醙ina web de la sociedad, EY valoraba los argumentos a favor y en contra de permitir a las auditoras prestar asimismo servicios de consultor韆 a sus clientes. El veredicto de EY: El posible conflicto puede gestionarse. 獷n nuestra opini髇, que los auditores puedan ofrecer servicios distintos a auditor韆 mejora la calidad de los servicios de auditor韆, siempre que cuenten con la aprobaci髇 previa del comit auditor y que se hagan p鷅licos en su totalidad a los accionistas, afirma EY.

Algunos miembros de la Junta de Supervisi髇 Contable para Empresas con Cotizaci髇 Burs醫il (Public Company Accounting Oversight Board), creada tras el esc醤dalo de Enron para establecer est醤dares de auditor韆 para contables, han llamado la atenci髇 sobre el aumento de dicha actividad de consultor韆. En junio, Steven Harris, miembro de dicha junta, que participaba en una conferencia internacional sobre gobierno corporativo, advert韆: 獵reo que los inversores deben preocuparse.

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