Vocento 15 años 19 de Noviembre, 01:55 am

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Reportaje

El viento es el nuevo maíz en las zonas más desfavorecidas de Estados Unidos

Los parques eólicos suponen una nueva fuente de riqueza. «Antes, tenía ganado y cultivaba maíz y soja. Ahora me dedico al viento», dice un afectado

La energía eólica, la fuente de energía que está creciendo más rápido en EE.UU., está transformando las áreas rurales más deprimidas como no sucedía desde que el gobierno federal ofreciera tierras a los colonos hace 150 años. Ahora que los precios de las materias primas amenazan con alcanzar los mínimos de la década y los agricultores apenas consiguen pagar sus deudas, el viento se ha convertido en el cultivo más rentable, que está salvando a muchas familias de agricultores en amplias regiones del interior. 

El dinero que gana Richard Wilson por arrendar sus tierras a unos 35 aerogeneradores de la compañía Golden West Wind Energy Center, a las afueras de Colorado Springs le ha evitado tener que vender parte de su rancho de 6.000 acres dedicados al ganado y trigo, propiedad de su familia desde 1948. «No ganábamos lo suficiente para sobrevivir», afirma. «Ahora estamos en situación de poder dirigir nuestra explotación al menos una generación más».

Para otros, los aerogeneradores les suponen unos ingresos de seis dígitos que les han permitido en total retirarse de la actividad. «Un aerogenerador me ha cambiado la vida», afirma Ed Woolsey, un granjero de la quinta generación de Iowa y una de las cabezas visibles de Crosswinds Energy Project, una mancomunidad que gestiona 10 aerogeneradores y vende la energía que genera a cooperativas eléctricas agrícolas. «Antes cultivaba maíz y soja y tenía ganado. Ahora ya, no. Ahora me dedico al viento». Woolsey arrienda sus terrenos a otros para que los cultiven. Ni él ni Wilson nos desvelan a cuánto ascienden sus ingresos, pero los agricultores que firman contratos de arrendamiento con compañías del sector eólico suelen recibir entre 7.000 y 10.000 dólares por aerogenerador al año. 

Los más de 100.000 millones de dólares invertidos por las compañías en la energía eólica en regiones deprimidas, donde se sitúan más del 70 por ciento de los parques eólicos, han ayudado a duplicar el valor de las tierras en las zonas rurales más desfavorecidas de EE.UU. Esto ha supuesto una entrada más que necesaria de impuestos locales que se están empezando a emplear para reformar escuelas y pagar deudas.

Crédito

La ampliación de cinco años de un crédito fiscal federal sobre la producción eólica, aprobada a finales de año, debería acelerar la construcción de parques eólicos. El crédito supone a los productores de electricidad eólica 2,3 centavos por cada kilovatio-hora de electricidad generado durante un periodo de 10 años. Este incentivo debería contribuir a duplicar la capacidad eólica de EE.UU. hasta los 167 gigavatios, suficiente para alimentar a 50 millones de hogares, en 2030, según Bloomberg New Energy Finance. Se espera que hacia 2030 los propietarios de terrenos rústicos recojan unos frutos por valor de 900 millones dólares al año con el arrendamiento a compañías del sector eólico, afirma Alex Morgan, analista del sector eólico norteamericano en BNEF. 

En Oklahoma se espera que los parques eólicos supongan ingresos de 1.000 millones de dólares en impuestos sobre la renta para los condados y distritos escolares durante más de 40 años. El aumento de estos impuestos ya ha ayudado al Estado a capear el temporal de la caída del petróleo y ha permitido a los distritos escolares renunciar a la financiación estatal. 

En Colorado, las rentas anuales que alcanzan nada menos que hasta 10.000 dólares por aerogenerador han invertido la tendencia de los agricultores a vender los terrenos para compensar las caídas de los precios de las cosechas. En algunas poblaciones de Illinois, donde las autoridades locales multiplican los impuestos sobre la renta más altos del país por los parques eólicos, tener uno es como alquilar una promoción de viviendas de lujo. «Un aerogenerador de dos megavatios se valora en 720.000 dólares y suelen construirse hasta 150 a la vez», afirma Kevin Borgia, responsable de política pública en Wind on the Wires, un grupo activista en favor de las energías renovables». De pronto, hay comunidades pequeñas que cuentan con 150 viviendas de 720.000 dólares». 

En Iowa, donde en 2015 el 31 por ciento de su energía la obtuvo del viento, más que cualquier otro Estado, el dinero de los aerogeneradores ha protegido a los agricultores de la caída de los precios del maíz. Las rentas por los arrendamientos anuales de cerca de 17 millones de dólares han ayudado a evitar desahucios al prepararse para unas cosechas de maíz récord que habrían hundido los precios hasta mínimos de los últimos 10 años. Tim Hemphill, un agricultor dedicado al maíz y la soja a las afueras de Milford, recibe cerca de 20.000 dólares al año por el arrendamiento de sus terrenos a parques eólicos. «Hace unos años, el precio del maíz se situaba en 7 dólares por celemín», afirma. «Ahora, los costes de cultivo ascienden a 4,20 dólares y el precio podría caer hasta los 2,70. Va a dejar a mucha gente fuera de juego». 

El viento también está manteniendo los precios bajos en gran parte de las áreas rurales de EE.UU. En los 11 estados que producen más del 7 por ciento de su energía a partir del viento, los precios de la electricidad han caído un 0,37 por ciento desde 2008 hasta 2013; en todo el país, los precios de la energía han aumentado un 7,7 por ciento durante este mismo periodo. 

MidAmerican Energy, de Warren Buffet, está negociando arrendamientos con propietarios de terrenos para construir una serie de parques eólicos por valor de 3.580 por todo Iowa, el mayor desarrollo económico de la historia de este estado. Los agentes inmobiliarios también están negociando con cientos de agricultores que quieren sacar provecho a los 1.000 millones de dólares en proyectos nuevos que prevé Alliant Energy.

«Este es nuestro futuro financiero», afirma Michael Nolte, un agricultor que forma parte de la Junta de Supervisores del Condado de Franklin, Iowa. Este año, la junta votó reducir los impuestos sobre la renta tras reembolsar un bono empleado para financiar 18 millones de dólares para la mejora de carreteras y puentes. Los condados colindantes se habían visto recientemente forzados a clausurar puentes que ya no podían soportar el paso de maquinaria agrícola pesada, por falta de fondos para mantenerlos. «Nos está ayudando a sobrevivir y a mantener los servicios, mientras que otros condados están teniendo que aplicar recortes», afirma Nolte.

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