26 de Mayo, 15:52 pm
Firmino Morgado

Seguimos siendo optimistas con los mercados español y portugués

Firmino Morgado

Opinión de Firmino Morgado, gestor de los fondos FF Iberia Fund y FF European Aggressive Fund, sobre las perspectivas a las que se enfrentan España y Portugal, explicando por qué sigue siendo optimista sobre el futuro de ambos mercados

En los últimos días hemos visto una gran caída en los mercados de España y Portugal, relacionada con la preocupación que generan los problemas estructurales relacionados con sus déficits públicos. Ambas economías se enfrentan a desequilibrios presupuestarios e inflexibilidades laborales, lo cual implicó que estuvieran entre las economías más débiles de Europa en 2009. El crecimiento del PIB del año pasado fue negativo, el importante sector inmobiliario frenó en seco y el desempleo amenaza con alcanzar en breve el 20%.

Sin embargo, ¿ha pillado todo esto por sorpresa? Lo dudo mucho. Conocemos el tema del déficit presupuestario desde hace años y los gobiernos han comunicado una serie de políticas para enfrentarse al mismo. Pienso que las actuales caídas de los mercados reflejan un efecto contagio de la incertidumbre que provoca Grecia, lo que ha provocado una clara sobre-reacción. De hecho, creo que esta volatilidad representa una gran oportunidad de compra mientras caigan las cotizaciones.

Desde un punto de vista económico 2010 nos trae más de lo mismo. La rebaja del rating de crédito a raíz de los problemas con la deuda griega en Diciembre pasado muestra que España tiene numerosos problemas estructurales que resolver antes de que podamos confiar en una recuperación económica sostenible. También pienso que es posible que veamos crecer el desempleo en los próximos meses, lo cual sugiere una perspectiva nada halagüeña para el consumidor local. Además, un incremento en el desempleo aumenta el riesgo de una subida del número de préstamos no provisionados, lo cual impactaría al sistema financiero.

Sin embargo, los mercados ibéricos están en líneas generales bien capitalizados, mientras que en mi opinión las cajas de ahorros saldrán de esta situación con una estructura más sólida, bien sea por los aprendizajes de gestión que saquen de la crisis o por las absorciones que se produzcan de las cajas más débiles. En general, esto debería dejarnos con un sistema financiero más sólido sobre el que construir la economía y los mercados de renta variable en el futuro.

También pienso que muchos inversores no son plenamente conscientes de que durante la pasada década las empresas de España y Portugal pusieron en marcha un plan eficaz de diversificación internacional. Las fuertes inversiones, particularmente en Latinoamérica, significaron que las compañías españolas consiguieron más de la mitad de sus ingresos (56%) fuera de sus países, mientras que el resto de ingresos domésticos son en general muy defensivos. Unas perspectivas brillantes y la promesa del crecimiento de los mercados emergentes impulsaron a las empresas de ambos países. Las compañías españolas tienden a estar bastante diversificadas en Latinoamérica, mientras que las portuguesas tienen una fuerte presencia en Brasil.

Esta base diversificada de ingresos es lógicamente muy positiva a futuro, en especial en estos duros tiempos, y pienso que esto puede más que compensar los aspectos domésticos. Las economías ibéricas tienen influencia en los mercados, pero pienso que no tanta como está descontando el mercado en los precios. Con independencia de lo que pase en los mercados este año, creo que la correcta selección de acciones será más importante que en 2009, cuando el posicionamiento sectorial era importante. Esta situación es positiva para el fondo FF Iberia Fund, dada la amplitud de recursos de análisis que tengo a mi alcance.

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