
Finalmente, la semana pasada, Dubai obtuvo 5.000 millones de los bancos de Abu Dhabi para que pudiera pagar los 3.500 millones de dólares que debía pagar a los bonistas de su filial Dubai World a finales de este mes. La compañía decidió congelar los pagos justo antes de la festividad de Acción de Gracias en EEUU y una larga parada laboral en el Golfo.
Desde entonces, las autoridades de Dubai han regañado a los inversores por no ‘mirar antes de saltar’, mientras que Dubai World negocia ahora para re-estructurar el global de los 26.000 millones de dólares de la deuda que tiene su filial inmobiliaria Nakheel, una cifra que incluye 6.000 millones de dólares que poseen los bonistas de Sukuk. Esencialmente los inversores se ven ahora forzado a apostar que en próximos años la cartera inmobiliaria del grupo será capaz de generar bastantes ingresos como para mitigar sus deudas.
Este es un ejemplo clásico de lo que pasa tras un periodo de elevado apalancamiento. Las últimas ocasiones también han caído una manufacturera de aviones rusa, mientras que la compañía gasista ucraniana Naftogaz, y una ferroviaria pública, han sido obligadas a re-estructurarse. Afortunadamente, en Newton, exploramos lo que ocurre cuando tiene lugar el des apalancamiento y ayuda a organizar nuestra cartera lejos de este tipo de créditos.
Incluso así, los eventos en Dubai es probable que sean vistos como un punto de inflexión clave cuando los inversores finalmente se convenzan de que la co-propiedad pública es equivalente en cierta manera a una garantía, y es probable que se produzca una re-evaluación de las entidades propiedad del gobierno en todos los mercados globales.
Sin embargo, las consecuencias reales de la explosión, tanto en las emisiones de deuda soberana como corporativa en los últimos cinco años solo será visible el año que viene o en dos años próximos. Alrededor de 200.000 millones de dólares de la deuda corporativa de mercados emergentes vence el año que viene, con empresas de Rusia y los Emiratos Árabes contabilizando casi la mitad del total. En el pasado, si las compañías no podían cumplir con esas obligaciones, los gobiernos podrían haber dado un paso adelante, pero si algo hemos aprendido esta semana, es que el futuro será sensiblemente diferente al pasado.

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