
Wade opina que la sorpresa del final de la recesión en Francia y Alemania puede atribuirse a la mejoría en las condiciones externas y a unas políticas fiscales efectivas. Esperamos que la recuperación continúe a buen ritmo durante 2009, lo que supondrá un apoyo para los activos de riesgo, y también para Angela Merkel de cara a las próximas elecciones en Alemania en septiembre.
Sin embargo, el panorama en el medio plazo es menos alentador. El aumento del desempleo, el débil crecimiento de los salarios y una potencial retirada de los consumidores provocada por el gran aumento de compras no previstas provocarán un nuevo descenso de la actividad. Las buenas noticias son que, pese a que los obstáculos para un crecimiento sostenido se mantienen, el Banco Central Europeo continuará apoyando mediante el mantenimiento de una política monetaria relajada.
El riesgo al alza de nuestras previsiones es un gran aumento de la demanda de exportaciones, tal y como se discute en la primera parte de este informe.
Dos son los principales riesgos a la baja. Primero, el euro continúa apreciándose y los exportadores de la eurozona pierden parte de su cuota de mercado. El segundo riesgo es que los líderes europeos endurezcan las políticas fiscales demasiado rápido y provoquen que la ralentización que esperamos para 2010 se convierta en una segunda recesión.

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