1. Noticias
  2. Reportajes
  3. Entrevistas
  4. Opinión
09 de Febrero de 2010

17/03/2009 - 09:41

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El fracaso del Protocolo de Kyoto en España suscita gran interés internacional
Instituto Juan de Mariana
Entre el pasado 8 y 11 de marzo tuvo lugar en Nueva York la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático organizada por The Heartland Institute, con la colaboración con el Instituto Juan de Mariana (IJM).

Durante tres jornadas, destacados científicos y analistas de prestigio internacional, tales como Richard Lindzen, William Gray, Willie Soon, Roy Spencer o Joseph Shaviv, explicaron los mitos del calentamiento global catastrófico y del fracasado Protocolo de Kyoto.

El evento contó con la participación de Gabriel Calzada y Francisco Capella, presidente y director del área de ciencia y ética del Instituto Juan de Mariana, respectivamente. Durante su presentación (ver archivo adjunto), Calzada expuso el caso español como ejemplo del estrepitoso fracaso de Kyoto y la política climática europea, en comparación, incluso, con la de Estados Unidos. Su intervención ha obtenido gran repercusión internacional. Su análisis sobre el fiasco que ha representado el intento de cumplir con Kyoto, junto al del coste de las energías renovables en España, ha recabado la atención de destacados medios de América, Europa y Oceanía.

Sus conclusiones sobre el caso español en la lucha contra el supuesto cambio climático muestran el riesgo de la puesta en marcha de este tipo de políticas en otros países. Según explicó, Kyoto y las políticas climáticas dirigidas a intentar cumplirlo tienen un coste de decenas de miles de millones en España y un beneficio climático casi inexistente. Por otro lado, “el milagro renovable español se produjo a costa de ayudas públicas debido a la ineficiencia de estas tecnologías, produciendo, además, una burbuja artificial e insostenible”, explicó Calzada. “Se trató de un proceso de redistribución masivo por el que unos pocos lograron gigantescas sumas de dinero y rentabilidades de entre el 12% y el 20% anual a costa de la clase media y baja española”. Además, “el sector solar y eólico creó empleos subprime en España. Unos puestos de trabajo inviables que han costado más empleos de los que ha creado”, indicó.

“Con los subsidios otorgados a las ineficientes energías renovables por cada trabajo creado podríamos contratar trabajadores que no produjeran nada y pagarles un sueldo superior al salario mínimo durante más de 60 años”, incidió durante su participación en el Congreso. El problema es que esas gigantescas sumas de dinero público, “enterradas en el intento de generar empleos verdes, han salido del consumidor final o de otros sectores de la economía en los que se destruían empleos”.

El modelo energético español es “insostenible”

Por ello, se trata de un “modelo energético insostenible”, que se ha venido abajo tras la “imposibilidad de aumentar exponencialmente las ayudas de las que dependía su crecimiento y debido al déficit tarifario que generaba”. De hecho, en la actualidad, “las empresas renovables despiden hoy a miles de trabajadores en España”, advirtió Calzada. Por si ello fuera poco, y pese a la aplicación de Kyoto, la emisión de CO2 en España ha aumentado en más de un 50% desde el año base (1990), al tiempo que el intervencionismo y su coste añadido han fomentado la deslocalización empresarial, encarecido la tarifa eléctrica, redistribuido los recursos del contribuyente a unos pocos privilegiados, así como generado una burbuja en las renovables, donde se generaba empleo subprime o basura.

Por otro lado, Kyoto es un programa de racionamiento de CO2 que implica un coste gigantesco de cientos de miles de millones de dólares y un beneficio mínimo de 0,07 grados centígrados de reducción de la temperatura global para 2050, frente a la que habría en ausencia de medidas. Los ponentes de la Conferencia concluyeron que el despilfarro de recursos públicos ha demostrado el rotundo fracaso del Protocolo de Kyoto. Su coste social y económico es muy elevado, mientras que sus beneficios climáticos son imperceptibles.

Numerosos científicos de países en vías de desarrollo denunciaron los terribles efectos de las políticas promovidas por Al Gore y el movimiento ecologista sobre los más pobres del planeta. En esta línea, Francisco Capella, condenó “que los relativamente pobres de hoy tengan que sacrificarse por los relativamente ricos de mañana”.

Calentamiento imperceptible desde 1995

La presencia entre los ponentes de prestigiosos científicos como Richard Lindzen, William Gray, Willie Soon, Roy Spencer, Patrick Michaels, Joseph Shaviv y un largo etcétera, vuelve a desmentir, para quien todavía tenga el más mínimo espíritu crítico, la noción de consenso mundial en torno al catastrófico calentamiento global provocado por la actividad de los seres humanos.

Los climatólogos reunidos dudaron enormemente de que las emisiones de CO2 tengan los efectos catastróficos que pregona el movimiento ecologista. También negaron que haya prueba alguna de que exista un calentamiento catastrófico del planeta. Richard Lindzen, profesor del MIT estadounidense, afirmó en su presentación que no ha habido calentamiento global en los últimos 10 años. De hecho, no es perceptible desde 1995. El fracaso de los modelos climáticos en los que se fundamenta la teoría del calentamiento catastrófico generado por el hombre salta a la vista.

Muchos compararon el fiasco de las predicciones catastrofistas con el estridente fracaso de los modelos con los que el Club de Roma aseguraba en los años 70 que en pocas décadas el mundo asistiría a una hecatombe económica y demográfica en la que morirían de hambre decenas de millones de personas en los países capitalistas. En aquel entonces, se recordó por parte de varios ponentes, las muertes llegaron de la mano de las políticas públicas ecologistas al prohibir productos como el DDT y condenar a la muerte por malaria a millones de personas en el Tercer Mundo. Hoy, denunciaron estos mismos académicos, asistimos a la muerte de seres humanos en los países pobres por la política energética relacionada con la teoría ecologista del calentamiento global. El uso de las tierras para producir biocombustibles y el encarecimiento de la energía debido a las políticas climáticas está provocando estragos en los países pobres, concluyeron.

También se constató un importante cambio de tendencia en la opinión pública debido al creciente distanciamiento entre el alarmismo ecologista y las noticias de la mayoría de los medios, por un lado, y la realidad de la evolución del clima por otro. En la última Encuesta Rasmussen, por ejemplo, una mayoría de estadounidenses (44%) declararon no creer, por primera vez en años, que el cambio climático se deba a la actividad humana, al tiempo que un 57% no cree que la Tierra se encamine hacia un periodo de calentamiento global peligroso.

En la Unión Europea, destaca el caso de la República Checa, en donde una aplastante mayoría de la población rechaza las tesis del movimiento radical ecologista. El presidente de turno de la UE, el checo Vaclav Klaus, manifestó durante su intervención en la apertura del Congreso que el debate en torno al cambio climático le produce la misma frustración de los debates de la era comunista, donde los argumentos no servían para tratar de acercarse a la realidad de las cosas. El presidente y doctor en economía advirtió de que, por primera vez en la historia de la humanidad, las "viejas tecnologías" van a ser abandonadas antes de que existan nuevas tecnologías listas para sustituirlas.

“Salvemos al planeta del movimiento ecologista”

Además, los países pobres están viéndose afectados por el encarecimiento energético que provocan las políticas apoyadas por la UE y la ONU. Lo que necesitan estos países es justo lo contrario: Energía barata para desarrollarse. Para Klaus, los ecologistas no quieren controlar el clima, “quieren controlarnos a nosotros y a nuestra sociedad” por lo que se hace necesario que el resto de la sociedad “salvemos al planeta del movimiento ecologista”.

Por último, los científicos denunciaron que no hay fondos económicos para investigar los efectos estabilizadores que han permitido que, a pesar de haber habido más emisiones que nunca, el planeta no se haya calentado, porque todo el dinero va a apoyar las tesis alarmistas. Por el contrario, los grupos de presión ecologistas han crecido a la sombra de los cientos de miles de millones gastados en políticas climáticas y ahora presionan para que se mantengan los subsidios a sus sectores a costa del contribuyente. Además, las políticas climáticas relacionadas con el Protocolo de Kyoto constituyen un importante freno para salir de la actual crisis económica internacional, debido a su coste económico e ineficiencia energética. Economía y clima parecen haberse puesto de acuerdo para dar la espalda a las tesis del radicalismo ecologista de los últimos años en torno al supuesto calentamiento global.

Banesto: Tenemos lo que todos quieren: Nuestro Depósito Selección

La cuenta NÓMINA de ING DIRECT te devuelve dinero cada mes

| Comparte esta noticia -



Opina

Desconectar tu perfil: Desconectar

* campos obligatorios
Listado de comentarios



En una entrevista

Banqueros desagradecidos

El Nobel Stiglitz denuncia por desagradecidos a los banqueros

Y en tu tiempo libre...

Tests para desestresarte

Tests para desestresarte

Todos los test para dar respuestas a tus... [+]







Vocento
SarenetRSS