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Cómo invertir en fintech si eres minorista

La digitalización del sector financiero ofrece numerosas oportunidades de inversión pero su acceso es complicado para los pequeños ahorradores. Explicamos las pocas vías al alcance de los minoristas.

Las start ups que lideran la revolución fintech han protagonizado en varias ocasiones las páginas de este suplemento, dedicado a los cambios que está viviendo una actividad económica tan crucial como la de las finanzas. Sin embargo, hasta ahora no habíamos abordado esta temática desde un enfoque inversor. Y es que, si bien se trata de un sector claramente al alza, que va a revolucionar el mundo de las finanzas en los próximos años, acceder a él todavía es muy complicado para los pequeños inversores. «El fintech constituye una sólida tendencia de crecimiento con muchos años por delante. La digitalización del sector financiero ofrece numerosas oportunidades de inversión. El potencial de rentabilidad es muy interesante. Pero, al mismo tiempo, las ofertas de calidad disponibles para los inversores son limitadas», explican Patrick Lemmens y Jeroen van Oerle, gestores de la estrategia fintech de Robeco. 

Una manera de acceder a este nicho es a través de la inversión en compañías cotizadas; bien de manera directa comprando acciones -hay algún índice dedicado a este sector como el KBW & NASDAQ's Fintech Index- o a través de fondos. En el caso de los segundos, todavía hay muy pocos en el mercado. Uno de los más conocidos es precisamente el de la gestora holandesa Robeco, que ha tenido un muy buen comportamiento este año (se revaloriza un 17 por ciento en lo que va de ejercicio). Es un producto que expertos como José María Luna, de Profim, ven «interesante» para « inversores con perfiles de riesgo que vayan desde el equilibrado hasta más arriesgados». En primer lugar, porque el fintech no es «una moda» sino «una temática de futuro que debe considerarse con un horizonte temporal de medio y largo plazo», según él. «La banca tradicional está en un momento de plena transformación y de grandes desafíos, lo que para algunos gestores supone un punto de inflexión por las oportunidades de inversión que se generan», opina. En segundo lugar, por su cartera diversificada, que «invierte en tres tipos de empresas según el estadio de desarrollo o de madurez en el que se encuentren». Y, por último, por el equipo «experto» que lo gestiona, en una compañía «con gran experiencia en el sector financiero y con un área de análisis dedicada a este campo».

Más allá de las características concretas de este producto, la dificultad para analizar la situación de empresas emergentes y con modelos de negocio novedosos es otra circunstancia que aconseja dejar la selección de activos en manos expertas: «Se trata de una transformación incipiente, que llevará su tiempo, y que, además, es heterogénea, en la que habrá que ser muy selectivos», recuerda Luna. «Son productos nuevos que el cliente no conoce y le resulta difícil entender», coincide Pau A. Monserrat, de Enfintech.com, un portal que compara los productos ofrecidos por empresas de este tipo. 

Sin embargo, aunque invertir en fondos ofrece mayor seguridad y sirve para dar acceso a los pequeños ahorradores, reduce mucho el abanico de opciones. Esto se debe a que gran parte del sector está compuesto por compañías jóvenes que aún no cotizan en bolsa, una circunstancia que también limita los potenciales rendimientos que pudieran obtenerse. «Esto es como Facebook. Los que más dinero ganaron son los inversores de capital riesgo que entraron antes de la OPV», recuerda Jesús Pérez, director de inversiones de Fintech Ventures y socio de la consultora Finnovating.

Sin embargo, la inversión en capital riesgo no está al alcance de cualquiera. FinTech Ventures, por ejemplo, es un club privado de inversión centrada en España, un país que no cuenta con ninguna start up fintech cotizada

El inversor realmente interesado en la materia puede acudir a alguno de los foros de start ups que proliferan en los últimos tiempos (FinTech Unconference se dedica al sector financiero, por poner un ejemplo). Allí puede participar en la presentación de proyectos que busquen financiación e invertir directamente, a partir de 50.000-100.000 euros (depende de la start up), según explica Pérez, quien recuerda que el quant advisor Accurate está buscando financiación en estos momentos. 

Si bien, hay que tener en cuenta que algunas de estas incipientes compañías descarrilarán antes de que cristalice su modelo de negocio por lo que los expertos recomiendan ser muy selectivo y diversificar mucho. Un consejo básico suele ser invertir en al menos 10 start ups con la esperanza de que alguna tenga éxito y compense las pérdidas por las otras 9.

Otra opción que explica Pau A. Monserrat son las plataformas de crowdfunding -Bnext y Housers, dos fintech españolas, recurrieron a este sistema el año pasado en sendas rondas celebradas a través de la plataforma online Crowdcube-. «En este tipo de inversión para particulares se puede invertir desde 100 euros. Lo que haces es que pones tu dinero y compras un determinado número de acciones, que se revalorizan y dan dividendos. Pasas a ser un microaccionista, con lo que la liquidez es mucho más limitada y el riesgo es mayor. Si no va bien, pierdes todo tu dinero. Pero tiene sentido que este tipo de inversiones estén en una cartera de inversión debidamente diversificada con productos no fintech. Tiene sentido porque hay proyectos buenos que te pueden dar mucha rentabilidad (o no)», explica este experto, quien recomienda que la parte de la cartera dedicada a este capítulo no supere el 10 por ciento.

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