21 de Enero, 05:47 am

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Los cuatro grandes partidos ante un escenario inesperado IV

Podemos/IU, una oportunidad y un gran riesgo

Este es el análisis, partido a partido, de las opciones que se le presentan a las cuatro grandes formaciones políticas ante un escenario inesperado que ha vuelto obsoletas aquellas estrategias. Hoy publicamos la cuarta y última entrega, relativa a Podemos

Nunca sabremos hasta que punto afectó a la imagen de Podemos/IU la decisión de sus dos principales líderes de adquirir un chalet por encima de las posibilidades de sus votantes y de la mayoría de los votantes del resto de los partidos. Ni tampoco su posterior decisión de someter el asunto a la votación de los suyos. El tsunami que provocó la moción de censura hizo desaparecer el debate y colocó al partido de Pablo Iglesias e Irene Montero en una nueva situación. Probablemente, Podemos sacará rédito electoral de la marcha de Mariano Rajoy apoyando a Pedro Sánchez a quien muchos seguirán sin ver como un líder de la izquierda, pese a su jugada maestra. Le toca por tanto a Iglesias apoyar al nuevo gobierno, pero sin aparentar que se trata de un cheque en blanco. 

Podemos debe tener, además muy en cuenta, que en las próximas elecciones municipales el mantenimiento del control de algunos ayuntamientos e incluso el aumento de su poder pasa por llegar a pactos con el PSOE. Ir contra la buena estrella de los socialistas, tras la moción de censura y ponerle palos en las ruedas al nuevo gobierno, sería tirar piedras contra su propio tejado. Podemos necesita un PSOE con capacidad de captar votos... aunque tampoco tantos votos que haga innecesario su concurso en los pactos municipales.

La nueva situación favorece también al partido de Pablo Iglesias porque le permite dejar en un segundo plano sus problemas de indefinición en algunos asuntos clave. Pero le perjudica, porque desde el gobierno, el PSOE se está presentando como el partido que conecta con las reivindicaciones de una parte de la sociedad española a la que decía representar Podemos. Precisamente, Pedro Sánchez, a falta de apoyos parlamentarios, se ha hecho con esa bandera en su convencimiento de que, al menos, logrará importantes réditos electorales. Ese es ahora el gran reto de Podemos: presentar una alternativa diáfana y clara a la izquierda del PSOE, en un momento en el que los socialistas han vaciado de contenido una parte importante de su programa poniendo, además, en evidencia que los problemas de índole interna han tenido un mayor protagonismo que su sensibilidad por llevar al

Parlamento las dificultades de aquellos a los que quiere representar.

Podemos ha de moverse, por tanto, en esa estrategia del "si, pero..." esperando que Pedro Sánchez mueva ficha y sin volver a caer en la tentación de demandar determinados ministerios por el sólo hecho de prestar un apoyo parlamentario, como en otro momento hiciera cuando la situación era virtual y nunca real. Estrecha capacidad de maniobra, pero es verdad que otros lo tienen peor.

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