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G蒒ERO

La igualdad entre mujeres y hombres en el trabajo elevar韆 el PIB un 20%

Si la participaci髇 en el mercado de trabajo, las horas trabajadas y la productividad fueran equivalentes en hombres y mujeres, si se alcanzara la paridad de g閚ero en el mundo laboral, el PIB de los pa韘es de la OCDE se incrementar韆 un 20% y el PIB generado por las mujeres se elevar韆 un 50%. Son los c醠culos realizados en el segundo informe elaborado por Citi sobre las mujeres y la econom韆.

Si en lugar de alcanzar la paridad plena s髄o logramos reducir a la mitad el "gap" existente entre hombres y mujeres en los anteriores aspectos, el PIB crecer韆 ocho puntos porcentuales en las econom韆s avanzadas y la riqueza generada por las mujeres aumentar韆 un 20%.

Ajustando estos n鷐eros a un c醠culo m醩 conservador sobre el potencial impacto de pol韙icas m醩 justas de g閚ero, los expertos de Citi estiman que el PIB de las econom韆s avanzadas podr韆 incrementarse en seis puntos porcentuales.

Para poner en perspectiva estos n鷐eros, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, los planes fiscales que Donald Trump hab韆 prometido en la campa馻 electoral y que a鷑 no est醤 aprobados se calculaba que iban a sumar un punto y medio al PIB americano entre 2018 y 2021; o que una agenda de reformas estructurales aplicada en Europa podr韆 sumar seis puntos porcentuales al PIB de la econom韆 europea.

En un mundo regido por la econom韆, parece que funcionan mejor este tipo de est韒ulos utilitaristas que los que apelan a la justicia, a la equidad o a la igualdad: el empoderamiento de la mujer (Citi utiliza esta expresi髇 en el t韙ulo de su informe), la mejora de sus ratios en el mercado laboral incrementar韆 el potencial de crecimiento de la econom韆; 閟e es el gran argumento.

C髆o est醤 las cosas

La participaci髇 de las mujeres en el mercado laboral est en el 64% en los pa韘es de la OCDE, 16 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres. Ese diferencial es particularmente importante en Italia (55% de las mujeres frente al 75% de los hombres) y en Jap髇 (68% frente al 85%).

Entre quienes est醤 formalmente empleados, las mujeres tienden a trabajar significativamente menos horas, de media, en parte porque entre ellas tiene mayor presencia el trabajo a tiempo parcial. As, en Estados Unidos, se estima que la jornada media para un hombre fue de 8,10 horas en 2016, frente a las 7,3 horas para las mujeres.

En Europa, hay enormes diferencias seg鷑 los pa韘es, pero el 'gap' entre la jornada laboral de los hombres y la de las mujeres se encuentra a menudo en el entorno del 20%.

En tercer lugar, en lo que a la productividad respecta, la femenina suele quedarse atr醩 respecto a la de los varones, debido a que las mujeres tienen una presencia desproporcionadamente elevada en los sectores de baja productividad, como la salud, la educaci髇, o el comercio, mientras que est醤 significativamente infrarrepresentadas en los sectores de mayor productividad, como la industria.

M醩 a鷑: como muchas mujeres est醤 ocupadas a tiempo parcial y en sectores y ocupaciones que responden a estereotipos de g閚ero y que se caracterizan por sus bajos salarios, pobres condiciones laborales y limitadas oportunidades de ascenso, las mujeres disponen de menor renta que los hombres. Incluso cuando las mujeres realizan los mismos o similares trabajos que los hombres o se ocupan de trabajos de igual valor, reciben salarios m醩 bajos que los de los varones.

Las mujeres, por tanto, trabajan en menor proporci髇 que los hombres: a nivel global, s髄o tiene trabajo remunerado una de cada dos mujeres mayor de 15 a駉s; mientras que en el caso de los hombres, ello ocurre en tres de cada cuatro. Ello se traduce en que la fuerza laboral femenina es 700 millones menor a la masculina.

Al mismo tiempo, seg鷑 recoge el estudio, las mujeres se ocupan tres veces m醩 que los hombres de labores no remuneradas. Y tambi閚 sufren en mayor proporci髇 el trabajo informal, con lo que ello implica: problemas de acceso a las infraestructuras b醩icas, a la educaci髇, a los servicios financieros, de salud... y con los riesgos mayores que siempre asumen las mujeres, como el acoso sexual, la violencia y las restricciones a sus derechos reproductivos.

Los frenos a la igualdad

Pero hay muchos costes que frenan la carrera por la igualdad, seg鷑 el informe de Citi: en primer lugar, los impuestos, dado que los tipos marginales que pesan sobre el proveedor de la segunda renta del hogar son a menudo muy elevados y desincentivan la participaci髇 femenina en el mundo laboral; adem醩, el coste de los cuidados a ni駉s y ancianos son muy elevados; y, por 鷏timo, se encuentra la cultura y la asignaci髇 de tareas e identidades por g閚eros, que contin鷄n siendo obst醕ulos para la igualdad, porque siguen imponiendo a las mujeres la realizaci髇 de los trabajos dom閟ticos y de cuidado, que no son remunerados, y cuando llegan al mercado de trabajo, muy a menudo reciben salarios m醩 bajos que los hombres.

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