Vocento 15 años 20 de Noviembre, 06:49 am

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Entrevista al presidente Honorario del CEPR

Guillermo de la Dehesa: «No creo que Trump acabe con la globalización»

El presidente honorario del Centre for Economic Policy Research de Londres está convencido de que instituciones como el Congreso y el Senado estadounidense no van a dejar que se aprueben muchas de las propuestas del presidente de EEUU.

Guillermo de la Dehesa es uno de los economistas españoles de más prestigio a nivel internacional. Experto en la globalización y en la Unión Europa, ha escrito obras de gran éxito como «Comprender la globalización», «Quo Vadis Europa?» o «La primera gran crisis financiera del siglo XXI». De la Dehesa no cree que con Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos los días de la globalización estén contados, afirma que el Banco Central Europeo (BCE) es «la única institución efectiva que existe realmente en la eurozona» y teme que si Europa sigue mostrando su rechazo a los inmigrantes «nuestro sistema de pensiones quebrará y también todo el conjunto de la Seguridad Social y de la Sanidad y naturalmente el Estado».

Usted ha defendido los beneficios que la globalización podría traer a la economía mundial. ¿Por qué este proceso ha sido tan contestado por algunos sectores de la sociedad?

La globalización ha producido una mayor apertura y un mayor bienestar a la mayoría de los habitantes del mundo. Una gran cantidad de países que estaban cerrados al resto del mundo, como la gran mayoría de los países comunistas y muchos otros en desarrollo bastante cerrados, han podido mejorar sus economías notablemente. La globalización permite que haya una mayor competencia y, por lo tanto, que todos los consumidores del mundo tengan un mayor acceso a los bienes y servicios del resto de los países del mundo a precios más bajos que los que tenían antes. 

Ahora bien, asimismo, dicha mayor competencia entre países ha hecho que bastantes personas hayan perdido su empleo, especialmente en los países desarrollados, por la competencia de los países en desarrollo, pero la gran mayoría de los habitantes del mundo se ha beneficiado mucho por tener acceso a bienes y servicios mejores y más baratos.

¿La llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump significa el fin de la globalización?

No lo creo. Donald Trump es otro populista más, de los muchos que han surgido, lógicamente, en Estados Unidos, y sobre todo en Europa, por los efectos de la Gran Crisis. Trump es de derechas, pero la mayoría de sus votantes han sido personas con problemas de empleo y rentas bajas, como ha ocurrido en la gran mayoría de los líderes populistas de los países del norte de Europa. Por el contrario, los movimientos populistas que han surgido en el sur de Europa son mayoritariamente de izquierdas, al verse afectados asimismo gravemente por la Gran Recesión. Lo mismo ocurrió con los movimientos populistas que surgieron tras la Gran Depresión de 1929, pero duraron varios años hasta recuperarse el crecimiento normal. 

En España son los jóvenes los que más la han sufrido, al tener que soportar una tasa de paro del 45 por ciento, en buena parte por el mal funcionamiento del mercado de trabajo en España, lo que es un récord bochornoso para un país democrático, y es muy lógico que hayan optado por formar nuevas alternativas al poder existente. Ahora bien, dichos movimientos suelen ir a menos conforme su situación personal va mejorando, pero, mientras tanto, tienen todo el derecho a protestar por lo que ha ocurrido y a hacer una oposición fuerte para que no vuelva a ocurrir una situación parecida.

¿Pero podía imaginar hace 25 años una política en EEUU que apostara por el proteccionismo?

Yo estoy convencido que después de hacer manifestaciones chocantes y de muy mal tono, sobre un gran número de medidas que va a tomar, Trump no las podrá aplicar ya que, su propio partido, que es el Republicano, ha sido siempre muy favorable al libre comercio y a la apertura comercial de EEUU y además, el Congreso y el Senado son instituciones sólidas y racionales que no van a dejar que se aprueben muchas de las medidas que propone. Asimismo, su secretario del Tesoro y su asesor económico principal son personas con gran experiencia financiera y en cómo reaccionan los mercados ante sus decisiones y le aconsejarán lo que tiene que hacer.

Son numerosos los acontecimientos vividos en este último cuarto de siglo, pero hay que detenerse en uno, en la gran crisis de 2008, su impacto en el sector financiero y en España, especialmente, en las cajas de ahorros...

La Gran Recesión de 2008-2013, tras la Gran Depresión de 1929, ha sido la segunda más grave y ha tenido un enorme impacto sobre la economía española y también sobre la europea. Naturalmente, ha afectado a todo el sector bancario que se ha quedado diezmado. Sin embargo, en el caso de las cajas de ahorros, su mayor problema ha sido, sobre todo, institucional, ya que durante dos siglos funcionaron perfectamente, hasta que se han ido politizando crecientemente, a través de nuevas leyes y decretos que han permitido a empresarios, políticos y sindicatos entrar en sus consejos de administración. 

Sólo una pocas han podido sobrevivir, porque sus directores generales no se dejaron influir por dicha deriva, pero finalmente, la Gran Recesión ha acabado con algunas de las que habían sobrevivido a fuerza de no aceptar su politización o por haber sido respetadas.

El hecho es que en 2005 había en España 350 cajas y cooperativas de crédito y en 2017 son sólo 45, casi siete veces menos y algunas de ellas están en el Frob, lo que ha costado cerca de 42.000 millones de euros hasta hoy. Sólo quedan: La Caixa, que es la institución bancaria con mayor cuota de mercado de todos los bancos y cajas que operan en España, y las otras son: Abanca porque Caixa Galicia y Caixanova fueron compradas por el banco venezolano Banesco, BMN, Bankia, CaixaBank, Ibercaja Banco, Kutxabank, Liberbank y Unicaja Banco en las que sus presidentes tampoco se dejaron presionar. Siguen también funcionando otras cajas, más pequeñas como las de Onteniente y Pollensa. 

Según el BCE, existen en 2016 y en toda la eurozona, 5.897 Instituciones Monetarias y Financieras (MFI) de las que 5.016 son instituciones de crédito. En España son 290, incluidas las de otros Estados miembros de la eurozona establecidas en España, de las que 208 son instituciones de crédito españolas.

Usted lleva mucho tiempo advirtiendo, incluso antes de la crisis, que una unión monetaria, sin una unión fiscal produciría graves problemas en la eurozona. ¿Estamos pagando caro el que los políticos no tuvieran en cuenta estas advertencias?

Por supuesto, los economistas del CEPR llevamos advirtiendo, desde mucho antes de que se decidiera crear la unión monetaria, que la eurozona no es un área monetaria óptima y que es imposible hacer una unión monetaria sin una cierta unión fiscal. 

No es posible que la Unión Europea (UE) y por tanto la eurozona, tengan un presupuesto del 1 por ciento del PIB, que además, se dedica, fundamentalmente, a la política agrícola común y en menor medida a la formación profesional de los desempleados. Cuando se producen lo que nosotros llamamos «choques asimétricos» que afectan a uno o varios Estados miembros de la eurozona, no hay un sistema fiscal suficiente para ayudarles temporalmente y tienen que aguantarlo solos, lo que es injusto e increíble que ocurra en una unión monetaria. 

Hasta ahora, el BCE es la única institución de la eurozona que ha evitado lo peor, siendo la única institución realmente efectiva que existe en la eurozona. El BCE se ha visto obligado a hacer política fiscal a través de su política monetaria de «relajación cuantitativa» (QE) comprando en el mercado bonos emitidos por los Estados miembros, especialmente por los más afectados. Si no es por el BCE, probablemente la eurozona hubiera dejado de existir.

¿En qué consistió la propuesta que hicistéis un grupo de economistas europeos para superar esta situación? 

En 2012, un grupo de 17 economistas europeos, entre ellos 5 alemanes, financiados por Soros, propusimos que la única forma de salir de esta grave situación, sin tener que alcanzar una unión fiscal, que no sería aprobada, consistía en depositar toda la deuda de los Estados miembros de la eurozona por encima del 60 por ciento del PIB, que es el máximo que se permite, en un fondo de redención de la deuda. Este fondo se financiaría en los mercados emitiendo euro-letras.

Dichas euro-letras con una diversificación del riesgo de los 18 Estados miembros de la eurozona, competirían con las letras del Tesoro de EEUU, casi en igualdad de condiciones, por lo que los inversores las comprarían masivamente y, al mismo tiempo, se resolvería el problema fiscal de la eurozona hasta que, algún día, se pudiese llegar a conseguir una unión fiscal. Pues bien, la gran mayoría de los Estados miembros estaban de acuerdo, pero Alemania no se atrevió a dar dicho paso. 

Ahora, Jean Claude Juncker ha propuesto un menú de cinco opciones a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE para que decidan. La más audaz es un Tesoro único con capacidad fiscal, pero dando opciones a distintas velocidades según los países, lo que la hace imposible de aplicar. Si no se avanza cuanto antes, la eurozona no podrá aguantar la siguiente gran recesión.

En 2004 publicó un interesante libro titulado «Quo Vadis Europa?» A la vista del escenario actual y de lo que nos espera este año en el Viejo Continente, ¿hay que volver a plantearse esta pregunta?

La Unión Europea es la región del mundo que envejece a mayor velocidad y que tiene mayor esperanza de vida al nacer, después de Japón y ambos no quieren inmigrantes jóvenes que trabajen y que equilibren dicha tendencia. Japón, que es un país muy democrático y muy insular, no quiere más emigrantes, por lo que en 2100, habrá perdido un tercio de su población. En 2100, Europa, incluyendo Rusia, tendrá 505 millones de habitantes, menos que Nigeria que alcanzará 705 millones de habitantes y África superará los 2.200 millones de habitantes. 

Además, en Europa existe un creciente rechazo de inmigrantes como hemos visto este año con los refugiados. Si no aceptamos inmigrantes, nuestro sistema de pensiones quebrará y también todo el conjunto de la Seguridad Social y de la sanidad y naturalmente el Estado. Esta sería la herencia que vamos a dejar a nuestros nietos.

Hablemos de España. La baja inversión en investigación y desarrollo ¿lastrará la capacidad exportadora de nuestro país en un próximo futuro?La I+D es la clave fundamental para poder ser competitivo en un mercado que ya es mundial.Si no se aumenta, nos superarán muchos países emergentes y nuestro futuro será cada vez más incierto. 

Según Eurostat, Japón es el país del mundo que más invierte en I+D, seguido de EEUU y China y la UE están empatados, pero China subiendo a mayor velocidad que la UE. España con el 1,3 por ciento del PIB, está (por este orden) por debajo de Portugal, Italia, Hungría, Irlanda, Reino Unido, Chequia, Holanda, Eslovenia, Francia, Bélgica, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Austria y Suecia que tiene un 3,3 por ciento del PIB. Tendría que acercarse al menos a Italia y Reino Unido. Con eso está todo dicho.

¿Considera que es un riesgo la excesiva dependencia que tiene España del sector turístico?

Al contrario, España tiene la gran suerte de atraer el mayor número de turistas extranjeros siendo el número 1 de los 28 países de la UE, tanto en número de pernoctaciones en hoteles de turistas de otros estados miembros de la UE, con 260 millones de pernoctaciones y con el 21 por ciento de cuota de mercado total de la UE. Además, es el Estado miembro que más millones de euros ingresa de los 28, alcanzando 74.000 millones de euros en 2016. Sin embargo, estamos peor situados en turismo de negocios que otros Estados miembros. 

La comisaria europea de Mercado Interior, en 2016, ha puesto a disposición del turismo dentro de la UE, un Fondo Europeo de 21.000 millones de euros, 16.000 millones para infraestructura e innovación y 5.000 millones para mejorar las infraestructuras turísticas de las pymes. Tendríamos que ser los mayores demandantes de dichos fondos.

El inversor español, tradicionalmente conservador, lo está pasando muy mal porque acostumbrado a una elevada rentabilidad sin asumir riesgos lleva años sin saber muy bien dónde destinar su dinero. ¿Esos tiempos de conseguir, por ejemplo, un 3 o un 4 por ciento de rentabilidad con un depósito se terminaron para siempre, no volverán jamás? ¿Qué alternativas de rentabilidad tienen en este escenario?

El BCE estimaba que con el QE aumentaría los precios de los activos sin riesgo y reduciría los rendimientos de los otros activos a largo plazo, haciendo que los inversores reequilibrarían sus carteras buscando mayores retornos. Sin embargo, este efecto ha durado poco tiempo ya que las rentabilidades del Eurostox han caído hasta finales de 2015 al igual que el índice S&P de los bonos de la Eurozona.

La rentabilidad de la inversión mejorará conforme los tipos de interés del BCE empiecen a subir, lo que espero que vaya a ocurrir dentro de este año. Entonces los bancos y los fondos tendrán un mayor incentivo a dar créditos y a invertir en la eurozona.

Cada vez existe más conciencia en España sobre la necesidad de ahorrar para la jubilación si queremos mantener el nivel de vida una vez acabe nuestra vida laboral. Pero, los datos confirman que esa preocupación no se lleva a la práctica. ¿A qué es debido que en España tengamos esas cifras tan bajas de ahorro para la jubilación?

España es uno de los países miembros de la UE que ahorra menos para la jubilación. Esto es una realidad, pero hay un aspecto coyuntural y otro estructural. Durante los años que hemos estado con tipos muy bajos o cercanos a cero, lógicamente, los ahorradores en general y aquellos de mayor edad en particular, han hecho un esfuerzo nulo en el primer caso, y mínimo en el segundo, para ahorrar para su jubilación. Pero ahora que los tipos se van a ir moviendo lentamente al alza por parte del BCE, volverán a hacerlo ya que saben y se dan cuenta de lo que se juegan cuando hagan los números sobre la jubilación que van a tener en el futuro.

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