Vocento 15 años 20 de Octubre, 01:48 am

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Reino Unido

Viaje al epicentro del 'Brexit'

Iñigo Gurruchaga

Los conservadores de Romford son viejos, patrióticos y ya no consideran bella la apertura de las fronteras

Letchworth, utopía de la ciudad cooperativa, autosuficiente y social, que debía combinar agricultura, industria y comercio, vivienda digna y virtud individual, queda atrás como un sueño truncado y el destino de esta etapa parece su reverso. Romford puede ser el lugar más euroescéptico de Reino Unido. ¿Será una geografía de chauvinismo desabrido, poblada por 'hooligans' de la política?

La autopista que desciende hacia Londres recorre la linde de la planta de Airbus en Stevenage. Fabrica aquí sistemas de telecomunicaciones y satélites, con aplicaciones militares para países de la OTAN. La gran compañía aeroespacial es una Societas Europaea, una corporación regulada por la ley de la UE. Ha advertido a sus 15.000 empleados que el 'Brexit' pondrá en peligro futuras inversiones.

Incorporarse a la autopista de circunvalación M25 es apreciar la vitalidad de los nueve millones que habitan en el interior de esta elipse de asfalto. Camiones con matrícula de Holanda, Francia, Alemania, España, Polonia, con sus banderitas europeas, giran y giran incesantes en torno al hormiguero de la gran capital. Una desviación confusa. Un letrero da la bienvenida a Romford, Ciudad-Mercado Histórica.

El centro de la ciudad es una glorieta horrible, con varios edificios de arquitectura brutalista, incluido un aparcamiento de cinco o seis plantas, y pasos peatonales subterráneos. En el nuevo y agradable edificio que acoge a la biblioteca municipal, se suben unas escaleras y se llega a una sala dedicada a la historia local.

Se trata de encontrar un porqué a la elección por los votantes de Romford de Andrew Rosindell como su diputado, del porqué el segundo candidato con más votos en las últimas elecciones fue Gerard Batten. Entre ambos sumaron el 74% de los sufragios. El conservador Rosindell es vicepresidente del lobby gibraltareño en el Parlamento británico, presidente de otro grupo ocupado con la política de banderas y heráldica. Presidente también de Conservadores Amigos de Gibraltar desde 2001, este 'thatcherista' fiel al legado de la Dama de Hierro, escribía en 2013, en la publicación Conservative Home, un artículo exigiendo más firmeza al Gobierno británico, después de que un gibraltareño a bordo de una moto náutica alegase que un bote de la Guardia Civil le había disparado, algo que negaron las autoridades españolas.

Madrid había reavivado la disputa sobre las aguas territoriales. Rosindell escribió: «Gibraltar no debe ser sometida a este tipo de conducta por una supuesta democracia, aún menos por un miembro de la UE y de la OTAN. Debemos preguntarnos si fue correcto aceptar su ingreso en ambas organizaciones antes de que Reino Unido recibiese la completa y final aceptación por España de que Gibraltar no le pertenece». Proponía después que «al embajador español en Londres se le ordene regresar a su casa y la Royal Navy sea enviada a las aguas en torno a Gibraltar para proteger los intereses británicos». En 2014, tras el simulacro de referéndum por la independencia convocado por la Generalitat, Rosindell firmó la moción que pedía a la Cámara de los Comunes «felicitar al pueblo de Cataluña» y que el Gobierno británico y la UE apoyasen la celebración de un «referéndum oficial».

Rosindell, como otros miembros prominentes, conservadores y laboristas, del grupo parlamentario pro-gibraltareño, es ahora partidario del 'Brexit' que atemoriza al Gobierno del Peñón, por los perjuicios que causaría al movimiento de bienes y personas a través de su frontera y por las restricciones que acarrearía a la actividad de su sector financiero en el mercado común.

Batten, el candidato del UKIP en esta circunscripción, es un eurodiputado empeñado en combatir la Orden Europa de Detención y Entrega, basada en la mutua confianza entre los sistemas judiciales de los países de la UE. Para Batten es un instrumento de «un estado policial europeo». Cree que enviar a un perseguido por otro país de la UE para que sea allí juzgado es negarle el principio de 'habeas corpus'.

Inmigración, el tema popular

¿Por qué gustan en Romford estos políticos? ¿Será la inmigración, tema más popular de su campaña? Al encargado de la sección de historia local en la biblioteca le entretiene que el visitante sea un periodista extranjero que viaja entre el lugar de nacimiento del primer colono inglés, John Smith, y la tumba de su legendaria salvadora, Pocahontas, y encuentra tomos que puedan ayudarle a comprender Romford.

Los censos sorprenden. El porcentaje de inmigrantes en este distrito del noroeste de Londres es bajo comparado con muchos otros de la capital. El de personas que residen en viviendas de su propiedad es altísimo. El de desempleo es bajo. Desapareció la cervecera, pero es un centro comercial próspero. Tiene un número muy alto de bares. Quizás la clave sea que el burgo de Havering, que engloba a Romford, es el de mayor edad promedio de los componen el Gran Londres. En el libro que el profesor de la London School of Economics, Tony Travers, ha publicado recientemente sobre el quincuagésimo aniversario de la creación de esos 'boroughs', o burgos, londinenses, hay una anécdota llamativa.

Margaret Thatcher visitó un barrio en el norte de Romford, Harold Hill, para saludar personalmente al primer comprador de una vivienda municipal. Fue quizás su más honda transformación doméstica. Una sociedad de arrendados se transformó en propietaria y a partir de ahí, según el prospecto publicitario liberal, en administradora independiente de su riqueza y aspirante a mayor bienestar.

Pero Harold Hill es ahora, según Travers, la zona del distrito en la que es más probable que una persona padezca una enfermedad de largo plazo y menos probable que tenga cualificaciones profesionales o empleo. La venta de viviendas municipales funcionó allí donde ya había capital social. En los más pobres, afianzó el declive, añadió poblaciones transitorias en casas revendidas y alquiladas, debilitó aún más la comunidad.

Pero es una anécdota en el contexto de Romford. El bibliotecario tiene una explicación. Este distrito está poblado por gente que vivía en el East End industrial y que progresó y compró una casa en este barrio con mucho espacio verde. Se consideraba parte del condado de Essex, pero la reorganización municipal lo incluyó en Londres. Habría un persistente malestar por esa anexión. Todavía queda la marca en el suelo de la vieja frontera, en Roneo Corner.

Partir de la biblioteca hacia la esquina Roneo para explorar la identidad rebelde de un lugar que quería ser la primera ciudad de Essex y no quiere ser el último barrio de Londres es una desviación inesperada de este trayecto. Pero sugerente, porque el bibliotecario avaló esa identidad contestataria de la gente de aquí en el hecho de que en la historia municipal ha habido siempre un número amplio de concejalías en manos de asociaciones independientes de residentes.

Pasos subterráneos de nuevo en la glorieta monstruosa y se emerge en la gran civilización del 'shopping' y del bar. Una extensión sin fin de casas familiares en torno a un centro comercial rodeado por una carretera que lo anilla. Ahogo y aburrimiento. Y, para rematar el sentimiento de desolación, en Roneo Corner no hay ninguna frontera marcada.

Un nuevo comienzo

Pero en el exterior del gran supermercado construido en el solar que quedó tras el cierre de la factoría de coches Roneo hay un joven con la cabeza rasurada, abundantes tatuajes, bíceps de titanio. Es el estereotipo buscado antes del descubrimiento de la realidad de Romford. Devora un bombón helado. ¿Querrá hablar sobre el referéndum?

-¿Yo? No. No tengo ni el más mínimo interés, 'mate'.

Mate', que se puede traducir como colega, es una expresión de camaradería y afecto. Otro estereotipo desgarrado.

Pero el jubilado Eden Nicklin, de 69 años, que se dedicó a la encuadernación y restauración de libros, sí quiere conversar.

 -Mi cerebro me dice una cosa y el corazón otra. Quizás sería más constructivo, desde el punto de vista financiero, que permaneciésemos en la UE, pero tenemos un problema de control de las fronteras. Podríamos ser desbordados por inmigrantes, porque no podemos pararlos.

Y luego enumera otras razones para votar 'Brexit'.

-Cuando teníamos la Commonwealth y no estábamos tan implicados en la UE, nuestro comercio era más mundial. Y tenemos un problema de vivienda. Extranjeros compran viviendas que no ocupan y la gente de aquí no puede pagarlas.

¿Y la rebelión contra la absorción por Londres cuando Romford quiere ser de Essex?

Ha llegado su mujer, Christine, con la nieta de ambos, y marido y mujer se ríen. Ellos vivían aquí y ahora en Essex, el extenso condado vecino. Christine recuerda que la gente de Romford solía decir que es de Essex. Pero nada más.

-Yo no he decidido mi voto-, explica Christine. Hace tiempo que entramos en la UE. Y probablemente estamos ya preparados para marcharnos. Han ocurrido muchas cosas desde que entramos. Es el momento de un nuevo comienzo.

-Y no nos preguntaron cuando entramos si queríamos ser parte de una unión. Era el mercado común.- añade su marido.

-La UE fue buena para nosotros en los primeros años. Éramos jóvenes y se abrió la puerta para viajar libremente, era bello unirse con toda la gente europea. Ahora somos mayores y pensamos que quizás debemos gobernarnos y controlar nuestras fronteras.

El hombre de Essex ocupó un lugar totémico del 'thatcherismo'. Eran los C2 en las categorías de la investigación sociológica, obreros cualificados, que se independizaron como autónomos, prosperaron y abrazaron la idea de una sociedad meritocrática. El laborismo perdió entonces su hegemonía en comarcas que estaban perdiendo sus industrias.

De regreso a la glorieta infernal, la modesta sede local de los laboristas. El candidato en las últimas elecciones fue Samuel Gould, de 24 años, licenciado en Políticas.

-Este es un escaño muy seguro para los conservadores, que tienen aquí un mensaje de patriotismo. Si no les votas, eres de algún modo antibritánico. Cuelgan la Union Jack, ponen fotos de la reina y de bulldogs por todas partes.

Cree que la razón por la que esta población vieja, blanca y de clase media votará por el 'Brexit' es la inseguridad causada por la crisis financiera y que la UE se ve como el 'establishment' económico, al que quieren atizar. Y cree que el laborismo es percibido como débil con los que viven de los subsidios, favorable a la inmigración y contrario a Inglaterra, a su identidad nacional.

-Tenemos que reclamar esa identidad, mostrar que patriotismo y nacionalismo pueden ser diferentes. El nacionalismo inglés se asocia con la derecha y la extrema derecha, pero puede ser progresista. Los laboristas tenemos que demostrar que preocuparte por tu país y por tu gente puede ser de izquierdas.ç

Oscurece sobre Romford. Hay que cruzar el Támesis para terminar este viaje por el dilema británico sobre la Unión Europea junto a la tumba de Pocahontas.

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