28 de Enero, 21:19 pm

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¿Qué nos depara el próximo capítulo de esta historia en 2016?

La historia interminable de Europa

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En la última entrega de la crisis financiera global, las fuerzas del cambio han sacudido las defensas de la Unión Europea, amenazando con dañarla irreparablemente.

Las disparidades aparentes en la recuperación de las economías europeas han representado, en opinión de algunos, el mayor peligro para la supervivencia de la UE, amenazando con dañarla irreparablemente. ¿Qué nos depara el próximo capítulo de esta historia en 2016?

Tras el bajón de 2008, las disparidades aparentes en la recuperación de las economías europeas han representado, en opinión de algunos, el mayor peligro para la supervivencia de la UE. 

El núcleo de la región parece haber mejorado con mayor rapidez, con Alemania afianzando su posición como la potencia de la región; en cambio, las naciones periféricas han pasado apuros para implementar reformas estructurales sin alienar a sus poblaciones. 

Según Rowena Macfarlane, analista de deuda soberana en Standish -una de las boutiques de gestión de BNY Mellon-, esto ha conducido a una oleada de políticas más radicales y fragmentadas. "La extrema derecha ha ganado terreno en varios países, como Francia, mientras que en otros la balanza se ha inclinado hacia la extrema izquierda, como en Grecia, Portugal y España", comenta. 

El nacionalismo, el cinismo, y en cierta medida incluso el anarquismo, han jugado un papel a este respecto. 

Rompiendo moldes 

Macfarlane continúa: "Estudios académicos muestran la relación existente entre las recesiones o depresiones y la fragmentación política. El motivo por el que los partidos establecidos han parecido verse cada vez más contra las cuerdas es que los métodos electorales no han avanzado al mismo ritmo al que ha cambiado el sentimiento en estas sociedades." 

En 2015 se celebraron elecciones en Portugal, Polonia, Turquía, España y el Reino Unido. En 2016 será el turno de Irlanda y Austria, y antes de que acabe el año también podría convocarse un referéndum en el Reino Unido sobre su membresía en la UE. 

Macfarlane afirma que Francia y Alemania (dos de las naciones fundadoras de la UE) preferirían que el Reino Unido celebrara dicha consulta antes del fin de 2016.

"Ambos países celebran elecciones en la primavera de 2017 -a la presidencia y al parlamento, respectivamente-, con lo que sus gobiernos no desearán que el furor mediático en torno al brexit afecte a sus campañas", explica. 

Separatismo en España 

En España, los partidos independentistas catalanes encabezaron un nuevo movimiento separatista que acaparó los titulares en el último trimestre de 2015. Tras unas elecciones regionales en las que los dos principales partidos separatistas se anotaron un 47,7% de los votos y 72 de 135 escaños en el parlamento, el líder de "Junts pel Sí" (Juntos por el Sí) afirmó tener un mandato para convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

Mark Bogar, gestor de cartera en The Boston Company Asset Management, parte de BNY Mellon, afirma que el movimiento podría no tener tanta tracción como pretende: "Para un empresario catalán, la idea de separarse de España podría sonar interesante; Cataluña es una región rica, y muchos consideran que sus contribuciones fiscales no deberían emplearse para subvencionar al resto del país. Pero la realidad sería probablemente mucho más difícil de la que pintan estos políticos, y creo que cuando la gente se enfrente a las consecuencias económicas, se resistirán a la idea, tal como ocurrió en el referéndum escocés." 

Bogar cree que los temores de salida de Grecia del euro que dominaron el verano de 2015 también fueron exagerados. "La probabilidad de que Grecia saliera de la eurozona siempre fue baja. Si el país tuviera que seguir adelante solo, su actual coeficiente de endeudamiento lo obligaría a un periodo de ajustes masivos, especialmente al tener que adoptar nuevamente su propia divisa, que se devaluaría de inmediato", explica el gestor. 

Bajar del precipicio 

En lugar de "tirarse precipicio abajo", que es lo que supondría salir de la UE, Bogar cree que la ruta elegida por Grecia le da tiempo para ajustarse de forma más gradual y para encontrar un argumento que presentar a sus acreedores con objeto de reducir los pagos de amortización de deuda con el tiempo. Tras esto, quizá pueda lograr controlar la situación fiscal. 

Esto no significa que los fantasmas de una salida de Grecia o de secesión catalana hayan desaparecido por completo de cara al nuevo año. 

Macfarlane: "Nuestra expectativa es que el tema de la independencia de Cataluña seguirá dominando los titulares, y que la posibilidad de un grexit volverá a un primer plano en 2016. Esto se debe a que las condiciones de rescate finalmente aceptadas por el gobierno heleno requieren más austeridad y recortes del gasto, que serán impopulares cuando se implementen." 

Pese a esta perspectiva, Macfarlane no se muestra excesivamente preocupada por el impacto de ambas situaciones sobre los mercados de renta fija. "La volatilidad durante el periodo previo a las elecciones autonómicas catalanas estuvo en línea con los riesgos políticos presentados, y el rezagamiento de la deuda española respecto a la italiana se disipó una vez conocido el resultado de los comicios", añade. 

Suertes divergentes 

La analista comenta que otro desarrollo positivo en 2015 fue el menor grado de contagio a otros mercados durante periodos de incertidumbre localizada. Esta es una tendencia que en su opinión continuará, ahora que los países PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) ya no parecen ser tratados como un colectivo. 

"Europa ha dejado de ser la principal fuente de inestabilidad a nivel global, a manos de China", comenta, "y la mayoría de miradas están puestas en la Reserva Federal estadounidense". 

Bogar se muestra de acuerdo: "Gran parte de la reforma estructural ya se ha llevado a cabo. España abordó su sistema bancario hace un par de años, consolidando sus cajas de ahorros regionales. Esto sentó las bases para la recuperación económica, que se ha visto reforzada por las ventas minoristas y por la mejora del sentimiento de los consumidores. Italia también ha tomado este camino, y estamos comenzando a ver fusiones entre sus bancos "Popolari" (locales)." 

Históricamente, los préstamos morosos han sido un problema en el sector bancario italiano, pero un cambio reciente en la ley facilita a las entidades recuperarlos, afirma el gestor. Esto debería traducirse en un repunte de los beneficios en el sector, y Bogar piensa que este potencial todavía no se ha visto reflejado en las cotizaciones de estos bancos. 

Las firmas de medios de comunicación también le gustan, al anticipar un aumento del gasto en publicidad en el marco de los esfuerzos de las empresas para acceder a la tendencia de mejora de la confianza del consumidor europeo. 

Bogar concluye: "Continuaremos leyendo noticias sobre gente que desea la independencia, pero creo que cuando llegue el momento de la verdad, el electorado recordará aquello de que «más vale malo conocido, que bueno por conocer»".

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