18 de Febrero, 13:43 pm

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MERCADOS

En un mundo más movido, ¿interesan los fondos de volatilidad?

Los expertos advierten de que puntualmente, a corto plazo, estos productos pueden ayudar un poco a descorrelacionar la cartera en momentos de caídas en los mercados, pero los desaconsejan para el largo plazo

En un contexto de elevadas volatilidades como el actual quizás convenga tomar en consideración la categoría de fondos de inversión que intenta sacar partido de su evolución para su análisis. Víctor Alvargonzález, director de inversiones de Tressis, matiza, de todas maneras, que hay dos tipos de productos o dos tipos de estrategias que pueden adoptar: los que apuestan por un repunte de la volatilidad y los que apuestan por su relajamiento. En su opinión, son los primeros los que contribuyen a amortiguar las caídas bursátiles que suelen venir de la mano de una subida de la volatilidad. Éstos ayudarían a descorrelacionar las carteras. Los que apuestan por una bajada de la volatilidad o lo que es lo mismo, lo que provocarían en una cartera expuesta a bolsa sería un incremento de su rentabilidad total, puesto que la bajada de la volatilidad suele venir acompañada de subidas en los precios de la bolsa. 

Lo que subyace en estas ideas es que hay que tener cuidado con el momento en que se apuesta por la inversión en fondos de volatilidad. ¿En qué momento hay que apostar por estos productos? José María Luna, de Profim, responde: «Cuando la volatilidad está baja, por debajo de su media, el fondo está comprando volatilidad y esperas que pueda haber algún episodio que haga que la volatilidad repunte. O cuando, por el contrario, la volatilidad está muy alta, tras un hecho puntual, y el fondo se ponga corto (vendido) de volatilidad, pues apostarías por una caída de la misma. Por eso es importante saber qué posición está tomando en cada momento el producto (comprado o vendido de volatilidad)». 

Tomás García-Purriños, de Morabanc, explica: «La reversión a la media de la volatilidad es un hecho, pero pensar en que se debe comprar cuando está baja y vender cuando está alta es lo mismo que decir que las acciones hay que comprarlas baratas y venderlas caras: una reducción peligrosa».

Quizás por ello estos fondos de inversión no son muy rentables en el largo plazo. Fernando Luque, de Morningstar, comenta: «Los fondos incluidos en la categoría Morningstar de gestión alternativa-volatilidad han tenido un comportamiento bastante decepcionante para los inversores. Diría incluso que no han servido mucho para descorrelacionar una cartera». Y añade: «La experiencia a largo plazo ha sido en algunos casos nefasta como demuestra el hecho de que a medio-largo plazo (cinco años) hayan obtenido una rentabilidad anual prácticamente nula».

¿Por qué este escaso éxito de estos productos? Según García-Purriños, «por las características de la curva de futuros del Vix, es muy caro mantener posiciones de largo plazo y suelen salir poco rentables. En este sentido, comprobar a largo plazo los productos que replican al VIX nos mostrará la mala inversión que es a largo plazo y cuánto valor resta». «Por otro lado, dada la correlación negativa entre el VIX y el S&P 500, la mejor forma de apostar por un descenso de la volatilidad es invertir en el propio S&P 500», apunta García-Purriños. Carles Planas de Farnés i Barris, de Ginvest, comenta que si bien en el pasado su firma llegó a invertir este tipo de productos, ya no lo hace, porque no le funcionaron bien. «Cuando el mercado va bien, estos productos te hacen sufrir, y cuando va mal, su evolución no es suficientemente buena», comenta este experto. Admite que, puntualmente, han realizado alguna cobertura directa a través del VIX, cuando detecta que está muy bajo, pero afirma que, más que como cobertura, muchas veces realizan esas apuestas para añadir algo de valor a la cartera cuando las bolsas bajan. Pero, quizás, por eso, no son muy útiles estas estrategias para carteras diseñadas para el largo plazo. Así, García-Purriños explica: «La inversión en el VIX como inversión de corto plazo y puramente táctica puede tener sentido para descorrelacionar las posiciones de cartera o para tomar una posición bajista en renta variable». En este sentido, según explica Planas de Farnés, «tenemos una filosofía de inversión a largo plazo y comunicamos a los clientes qué niveles de volatilidad implica la inversión en cada una de las carteras». 

Sólo son aconsejables, posiblemente, para momentos puntuales. Como señala Luna, «no recogen toda la subida o caída de volatilidad. Pero sí pueden ser un tipo de producto que, con vocación de retorno absoluto, permita obtener retornos positivos cuando hay un aumento de volatilidad y vemos como la mayoría de clases de fondos están corrigiendo». Sus productos favoritos son el Amundi Absolute Volatility Euro Equity, el Amundi Absolute Volatility World Equity y el Allianz Volatility Strategy. Los expertos de Amundi apuntan que la gestión activa en estos productos es clave para reducir el impacto de los costes asociados a la inversión en volatilidad, ésos a los que apuntaba García-Purriños. 

Pero Luque añade: «No recomendaría a los inversores particulares invertir en este tipo de fondos». Porque, como además apunta García-Purriños, aunque hay muchas estrategias para aprovecharse de la volatilidad, «insisto en la complejidad de todas ellas». 

¿Y los ETF's?

¿Sucede algo distinto con los ETF's que tienen al VIX como subyacente? Luque no tiene una opinión favorable de estos productos: «Diría que sólo pueden tener una utilidad con fines especulativos para aprovecharse de fuertes repuntes del VIX, pero eso es una lotería que a medio-largo plazo puede salir muy cara, ya que las rentabilidades a medio-largo plazo son negativas». Y añade un ejemplo: un ETF como el ProShares VIX Short-Term Futures ha ganado un 60 por ciento los dos últimos meses, pero en los últimos cuatro años ha perdido más de un 50 por ciento. 

Para García-Purriños, ningún producto que intente aprovechar la volatilidad puede funcionar bien, salvo en el corto plazo. Respecto a estos últimos productos, a los ETF's, cree que es importante distinguir entre si lo que el inversor compra es un ETF o un ETN. El riesgo de invertir en el último es superior y normalmente los productos que tienen como subyacente al VIX son ETN's, cuya estructura no es un fondo de inversión, sino deuda. 

Para Luna, la ventaja de los ETF's sobre los fondos es que se gana en agilidad, además de que el propio inversor puede escoger si ponerse largo o corto sobre la volatilidad. Lo malo es que con los ETF's se pierden los privilegios fiscales de que disfrutan los fondos. 

El inversor al que no le convenzan los fondos o ETF's de volatilidad, se puede proteger con más liquidez, deuda de Estados sólidos o derivados para ponerse cortos de bolsa.

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