23 de Marzo, 06:13 am

Finanzas.com

Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

Jubilación

Ante la incertidumbre por las pensiones, ¿cuando, cuánto y cómo hay que ahorrar?

El gobernador del Banco de España sembró la polémica al vaticinar un recorte «inexorable» de las pensiones públicas y hacer un llamamiento al ahorro privado. ¿Tiene razón Linde?

El gobernador del Banco de España volvió a atizar el debate sobre las pensiones públicas la semana pasada, al vaticinar una reducción «inexorable» de la cuantía de las pagas y hacer un llamamiento al ahorro privado. Rápidamente, el presidente del Gobierno salió al paso para desmentir que las jubilaciones estén en peligro. ¿Cuál de los dos tiene razón?

En general, la mayoría de los expertos consultados coinciden en señalar que el sistema público de pensiones afronta un importante reto demográfico: Aumenta la esperanza de vida, mientras disminuye la natalidad. Así, mientras que a finales de los años setenta había 4 trabajadores para mantener a cada pensionista; este ratio se ha recortado hasta 2,29 cotizantes por cada jubilado. Y todas las previsiones apuntan a que esta proporción seguirá bajando.

«Cada año, hay un 3 por ciento más de jubilados, que cobran pensiones más abultadas. Por eso, aunque se congelen, el gasto sube un 3 por ciento anual. Si miras la pirámide de población (ver el gráfico, a la derecha), rápidamente surge la pregunta: ¿Quién va a pagar las pensiones de los que ahora tienen 35-45 años?», se pregunta el profesor del IE Rafael Pampillón.

Carlos Herrera, socio fundador de EFPA España, apunta otra amenaza además del factor demográfico: Las altas cifras de desempleo en España, que impiden que haya un mayor número de cotizantes.

Para afrontar estos desafíos, Pampillón tiene clara la receta que el Gobierno debería aplicar: alargar la edad de jubilación, congelar las pensiones, fomentar la natalidad, aprobar incentivos fiscales al ahorro privado (desgravación fiscal a los fondos de pensiones) e impulsar el crecimiento económico para reducir el paro y aumentar los cotizantes.

Estimular el ahorro

Precisamente, Mariano Rajoy se refirió a uno de estos puntos en su respuesta a Linde: Reconoció que es necesario estimular los instrumentos de previsión social complementaria.

El Gobierno ya pudo hacerlo durante la reciente reforma fiscal, pero finalmente dejó aparcado el tema, según explica Enrique Devesa, profesor de Economía y uno de los expertos que asesoró al Ejecutivo: «La reforma fiscal se limitó a introducir algún producto nuevo como los Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALP) y las Cuentas Individuales de Ahorro a Largo Plazo (CIALP), aunque de largo plazo no tienen mucho, porque están pensados para mantenerlos durante 5 años y así obtener una ventaja fiscal, como es la exención de tributación. También ha introducido la posibilidad de hacer líquidos sin penalización los fondos de pensiones a los 10 años», explica. No obstante, «ninguna de estas medidas son demasiado atractivas para estimular el ahorro» a su juicio, por lo que el Gobierno «debería introducir alguna nueva».

Carlos Herrera opina que los tiros deberían ir por el impulso a los planes de pensiones de empresa. Explica que el sistema de pensiones consta de 3 pilares: la parte pública, la de empresa y la del ahorro privado. En el año 86, salió la ley de planes de pensiones -el tercer pilar-, «pero faltan políticas para fomentar el segundo pilar, el de los planes de pensiones a través de la empresa. Deberían ser obligatorios», defiende. Precisamente, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, habló de esta posibilidad en una entrevista a esta revista, pero el tema quedó finalmente fuera de la reforma.

En todo caso, no todo el mundo comparte estas opiniones. Hay voces que defienden que este debate suele avivarse de forma recurrente para favorecer a la industria de los planes de pensiones. Pese a ello, parece poco razonable dejar en manos del Gobierno de turno una cuestión tan peliaguda como es nuestra situación económica en la vejez. En ese sentido, no se antoja mala idea comenzar a ahorrar para complementar la pensión pública. Y si, finalmente, contamos con una buena pensión pública, mejor que mejor: Más dinero para esos viajes que pensamos hacer el día en que nos retiremos.
Eso sí, conviene ahorrar con cabeza. Para empezar, no viene mal hacer una estimación de la cuantía que precisaremos una vez que nos hayamos jubilado. Obviamente, ésta es una pregunta muy complicada de responder, porque nadie dispone de una bola de cristal para saber nuestra esperanza de vida o cuánto subirán los precios en los próximos años. En ese sentido, hubiera resultado muy útil la carta que el Gobierno planeaba enviar a los mayores de cincuenta años y que, finalmente, se ha pospuesto por la complejidad de la operación.

«Muy poca gente sabe cuál sería su pensión de jubilación. Si se hubiese enviado esa famosa carta, la gente se hubiera concienciado», opina Carlos Herrera.

En todo caso, existen muchos simuladores en internet para poder hacerse una idea. Por ejemplo, se puede consultar la web finanzasparatodos.es impulsada por el Banco de España y la CNMV. Ésta dice que, en general, «un criterio muy utilizado es que durante el retiro hará falta entre un 70-90 por ciento de los ingresos previos a la jubilación. Según esta teoría, si uno tiene un sueldo de 40.000 euros brutos anuales antes de jubilarse, le harán falta entre 28.000 euros y 36.000 euros para mantener el mismo estilo de vida».

Y, ¿desde qué edad ahorrar? Pampillón y Herrera contestan que «desde ya». Lo mismo opina Sonsoles Santamaría, directora general de negocio de Tressis: «Cuanto antes se empiece, mejor. Porque eso será garantía de un mayor colchón de cara al futuro».

En cuanto a los instrumentos más convenientes para canalizar este ahorro, lo primero que conviene tener en cuenta es que es preciso diversificar, «tanto en tipo de producto como en entidad», explica Carlos Herrera.
los planes de pensiones privados

Yendo al detalle, «el producto en el que piensa todo el mundo cuando se habla de jubilación es el Plan de Pensiones. Tiene un tratamiento fiscal ventajoso, por lo que la rentabilidad financiero-fiscal sería mayor que la rentabilidad financiera», relata Enrique Devesa.

No obstante, muchos ahorradores recelan de estos productos por su fama de ofrecer pobres resultados y cobrar elevadas comisiones. «El mercado es muy amplio. Hay que usar gestoras que realmente sean competitivas y tengan unas condiciones adecuadas. Que realmente hagan una gestión de las inversiones buena. En cuanto a las comisiones, hay entidades gestoras que cobran el máximo que permite la ley, que es el 1,5 por ciento. Pero allá ellos. Habrá competencia que cobre menos e invierta mejor», dice Herrera.

Santamaría coincide con él: «Hay planes de pensiones muy buenos y otros muy malos. Lo que recomendamos es buscar una entidad que trabaje con una amplia gama de planes para poder adaptarlo al perfil de riesgo del cliente y al momento de mercado. Porque una de las principales ventajas de los planes es que se pueden modificar sin ningún coste, por lo que no hay que escoger uno y mantenerlo hasta la jubilación, sino que se pueden ir adaptando a las circunstancias de mercado».

Asimismo, otra opción son los Planes de Previsión Asegurados o (PPAs), que «son planes de pensiones con carcasa de seguros, con la diferencia de que garantizan un tipo de interés», según explica Carlos Herrera, quien defiende que este tipo de herramientas son idóneas para los inversores con mucha aversión al riesgo.

La última opción específicamente diseñada para este tipo de contingencia son los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), seguros de ahorro a largo plazo cuya finalidad es ir pagando primas para constituir una renta vitalicia, que podrá percibirse a partir de una edad señalada en el contrato. Las primas pagadas no reducen la base imponible del IRPF, pero el producto «tiene la gracia de que, si lo mantienes más de 10 años, los rendimientos que obtienes tributan en el régimen de las rentas vitalicias, que va en función de la edad y es muy bajo», cuenta Herra.
No obstante, siempre se puede optar por otro tipo de productos aunque no estén específicamente pensados para la jubilación, como son los fondos de inversión, los depósitos, los bonos o incluso las acciones.

«Como norma general, cuantos más años queden hasta la jubilación, más agresiva puede ser su política de inversión. Es decir, podrá invertir mayor porcentaje de su capital en productos con un nivel de riesgo medio-alto con la esperanza de recibir a cambio una rentabilidad mayor», dice la web del Banco de España y la CNMV.

Asimismo, Linde dijo la semana pasada que invertir en la vivienda habitual puede ser una buena idea de cara a la vejez, contradiciendo muchas opiniones. «Muchos jubilados tiene su casa pagada. Por tanto, cobran parte de su pensión en especie, ya tienen su casa propia sin pagar hipoteca».

publicidad
publicidad