Recordar mis datos | ¿Olvidaste tu contraseña?

recibe fuertes abucheos

Cae en desgracia Axel Kicillof, favorito de Kirchner y cerebro del expolio a Repsol

Carmen de Carlos

El vicepresidente de Economía argentino es uno de los político preferidos de Cristina Fernández de Kircher. Kicillof sobresalió por su verbo afilado durante la expropiación de Ypf a Repsol.

La calma no parece ser una seña de identidad de Argentina en este arranque de 2013. Axel Kicillof, vicepresidente de Economía y hasta hace poco uno de los funcionarios favoritos de la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, sufrió en carne propia y en presencia de su familia un violento «escrache». El término responde a la acción en grupo de abucheo sonoro, insultos o agresiones verbales, y se puso muy de moda en contra de los políticos durante la crisis de 2001-2002.

Pero el economista no fue el único miembro del Gobierno que soportó este domingo los gritos de la gente. El vicepresidente Amado Boudou también recibió su ración de «indignados».

Kicillof, conocido en España por su palabra fácil y verbo afilado durante la expropiación de Ypf a Repsol, volvía de pasar unos días de vacaciones en Uruguay, donde posee un chalé. El viceinterventor de la petrolera y actual miembro del Consejo de Administración iba acompañado de su mujer y de sus hijos cuando subió a bordo del «buque bus» en el que cruzaría el río de la Plata desde la ciudad de Colonia de Sacramento a Buenos Aires.

«¡Que se baje! ¡Que se baje!»

El escándalo se produjo cuando la familia se instalaba en la clase turista -en el barco hay clase ejecutiva- y se preparaba para una travesía de menos de una hora. Unos pasajeros se apercibieron de su presencia y, en ese momento, según testimonios recogidos por el diario «La Nación», la gente empezó a gritar: «¡Que se baje! ¡Que se baje!».

Lo que en principio parecía una acto reflejo de unos pocos fue encontrando eco -durante casi 30 minutos- en el resto del pasaje. Finalmente, Kicillof y su familia fueron trasladados y custodiados a la cabina del capitán. Antes, la tripulación le había ofrecido desplazarse a un sector más tranquilo pero, según los mismos testimonios, Kicillof no había aceptado.

Lea el resto de la noticia en abc.es

publicidad
publicidad
publicidad