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a vueltas con el rescate

Del LTRO al 'Draghi Gate': Un año de adicción al dinero del BCE

J.Jiménez

En diciembre se cumplirá un año desde que el BCE anunció a bombo y platillo su programa LTRO. Desde entonces, Draghi ha anunciado el programa OMT que si ha rebajado la prima de riesgo, aunque el dinero no llega a la economía real.

España lleva un año de adicción controlada al Banco Central Europeo. O mejor dicho, al dinero del BCE. En diciembre se cumplirá un año desde que el BCE anunció a bombo y platillo su programa LTRO (Long-Term Refinancing Operation), una suerte de subastas a tipos de interés irrisorios y sin límite de cantidad llamadas a calmar la sed de crédito que ahogaba los bancos de la zona euro. Entre la primera y la segunda LTRO (en febrero) las entidades recibieron préstamos de casi un billón de euros.

Un año después, España sigue enganchada al dinero del BCE. Ayer mismo, el presidente el BCE, Mario Draghi, se quejaba amargamente de que este dinero no ha llegado a la economía real. Para España es doblemente duro porque ahora estamos enganchados a otro programa estrella, el OMT, del que no se sabe nada más que su existencia; pero está por ver si es eficaz y sirve para rebajar la prima de riesgo hasta los 200 puntos básicos, como desea el Gobierno de Rajoy. Es el banderín de enganche con el temido rescate, que muchos analistas dan por sentado que llegará en 2013. Eso, si Rajoy tiene garantías tangibles de que servirá para algo, lo que Draghi no puede ni quiere asegurar.

El plan OMT, un 'Draghi Gate' en toda regla, es como la pescadilla que se muerde la cola. Está porque todo el mundo habla de él. Pero nadie sabe a ciencia cierta cuándo se le espera ni qué efectos tendrá. Es una compra de bonos en toda regla para tumbar la prima de riesgo siempre y cuando España acepte someterse a un segundo Memorándo de Entendimiento. Otro MoU que atará un poco más las manos del Ejecutivo y que quizás venga acompañado de más recortes.

Lo primero que hizo Draghi tras estrenarse en el BCE en noviembre de 2011 fue despachar la LTRO. Dinero en vena para calmar el mono de los bancos. También de los españoles. El problema es que ahora no solo nuestras entidades siguen enganchadas al dinero del BCE. Ahora también lo está el país. "España es 100% dependiente de la percepción de que recibirá apoyo oficial en caso de que lo necesite", afirma a Bloomberg Russel Matthews, gestor de la firma BlueBay AM.

Para Artis Frankovics, analista de Nomura, "el dinero del BCE a través de la LTRO sirvió para apoyar a la deuda española en el mercado primario". En cierta medida, la rebaja de tipos que indujo animó las emisiones de deuda. Por eso, de los 95.000 millones que ha emitido el Tesoro en 2012, la mayor proporción se colocó en enero, justo cuando los efectos de la LTRO estaban plenamente activos y las tasas de interés se habían relajado hasta el 5,3%.

No obstante, Matthews cree que "los factores fundamentales se han vuelto muy malos" y hay bastante escepticismo respecto a que España pueda mantenerse en pie por sus propios medios. De hecho, para ilustrar la dependencia en Draghi, considera que de no haber sido por el BCE, el Ejecutivo se habría enfrentado al difícil dilema de solicitar un rescate completo o tener que dejar la moneda única.

El camino no es fácil pues Bruselas aprieta. Es cierto que el Gobierno está haciendo los deberes en materia de austeridad y presupuestos. El déficit del Estado se ha moderado hasta el 4,3% del PIB a fecha de octubre y las comunidades autónomas también se están aplicando en la tareaestrechando el déficit al 0,93%. Pero hay un motivo claro para intensificar el ajuste. Según datos de Bloomberg, solo en el primer trimestre de 2013 habrá que refinanciar 52.200 millones en principal de deuda más intereses. Y quien nos tenga que prestar dinero ha de verlo medianamente claro. Por eso es vital rebajar el déficit. Sin embargo, la tarea no es sencilla. De hecho, Bruselas cree que no llegaremos al objetivo del 6,3% para este año y vaticina un 8%.

También desde fuera andan con la mosca detrás de la oreja. "Todavía estamos muy cautos con España", asegura Edward Thomas, analista de la firma suiza Quantum Global. A su modo de ver, "los problemas de España están lejos de haberse solucionado. No vemos ninguna salida, y si la hay, en última instancia se reducirá al BCE", explica este gestor. Para este experto, como para el resto, el problema es la rentabilidad de los bonos a diez años. Este año se han movido entre el 4,79% alcanzado el 1 de febrero y el 7,5% que marcó el 24 de julio. Nunca desde 1999 se había visto tanta volatilidad.

¿Qué pasará ahora?

Cuando el efecto de las dos LTRO se difuminó allá por el verano, justo cuando el bono a diez años alcanzó el 7,5% y la intervención rondaba a España, Draghi se vio obligado a diseñar el programa OMT. "Haremos lo que haga falta para salvar la unión monetaria. Y será suficiente", dijo el 26 de julio, dos días después de los máximos del bono. Estaba preparando el terreno para el programa de compra de bonos a cambio de una serie de condiciones (OMT). Una especie de rescate 'light'. Desde entonces, la rentabilidad de la deuda a diez años se ha desplomado más de dos puntos. Y solo ha sido por el efecto disuasorio de este 'bazoka'.

"Cuando el estrés se hacía insoportable, el BCE supo encontrar la solución para aplicar otra parche y ganar más tiempo para las reformas", explica Matthews. "El apoyo se ha demostrado muy robusto, por lo que creemos que el mercado va a seguir creyendo en la eficacia del BCE", explica este experto.

¿Qué pasara a partir de ahora? Según explica a Bloomberg Pablo Zaragoza, analista de renta fija de BBVA, gran parte de la mejora vista en la rentabilidad de los bonos tiene que ver con el apoyo del BCE. A su modo de ver, "el BCE ya ha hecho lo suficiente para mitigar los riesgos en el mercado, pero al final, si España quiere disparar efectivamente el programa OMT, tendrá que pedir ayuda", sentencia.

Desde Rabobank, Richard McGuire considera que del dinero de la LTRO, habrá poca cantidad que pueda financiar la compra de bonos españoles el año que viene. Gran parte de los bonos que compraron los bancos españoles se dirigieron hacia deuda con vencimiento a un año. A su modo de ver, "es absolutamente imperativo que vuelvan los inversores extranjeros si España quiere evitar tener que pedir la activación del programa OMT".

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