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CRISIS EUROPEA

La unión bancaria, en la cuerda floja: ni para España ni para nadie

Cristina Vallejo

Numerosos obstáculos hacen difícil que el Banco Central Europeo se convierta en el supervisor único del sector financiero europeo

España no tiene nada que temer, porque ya lo ha perdido todo: está descontado que la inyección de capital que recibirán las entidades financieras nacionales no será directa, es decir, su rescate lo recibirá el Estado y, por lo tanto, contará como deuda pública. Pero para los países que puedan sufrir problemas de ahora en adelante, las cosas tampoco se presentan fáciles. 

La construcción de la unión bancaria se está complicando. Y mucho. Uno de los principales escollos viene, en particular, del Reino Unido, y, en general, del conjunto de países que pertenecen a la Unión Europea, pero no a la zona euro. El voluntarismo mostrado en el último Ecofin, que quiere que, sí o sí, la unión bancaria comience a andar a principios del año que viene, aunque sus detalles se vayan diseñando a lo largo del año 2013

Pero, ¿con qué dificultades se enfrenta la construcción de la Unión Bancaria? En Bruselas, los parlamentarios, los "think tanks" y funcionarios de la Comisión han detectado un buen puñado de ellos.

1. El primer obstáculo es la crítica tópica que siempre proferimos contra Europa: que no haya sido capaz de construir una unión monetaria real. En Estados Unidos, antes de poner en marcha el dólar, lo primero que se compartió fue la deuda. Aunque, en realidad no debiéramos ser tan duros: hay quien dice que la mutualización de la deuda comenzó en Europa, en la práctica, al día siguiente de la implantación del euro, dado que los costes de financiación de los países de la periferia cayeron de un día para otro gracias a la implantación de la moneda única. Pero eso era en tiempos de bonanza. Cuando comenzó a haber problemas, se hizo patente que no había una verdadera unión monetaria. 

Por sus imperfecciones, que provocan que las condiciones de financiación de los países del euro sean diferentes y, por tanto, también las de sus bancos, la transmisión de la política monetaria, primero a éstos y, a continuación, a la economía real, falla. De ahí que haya dudas respecto al éxito de la unión bancaria, de los planes para la construcción de un supervisor único y de todo lo que este proceso entraña. 

2. Los bancos no están lo suficientemente diversificados. O no todos lo están. Algunos ejemplos: el 90% de los activos de la banca italiana son domésticos. Y algo similar sucede con la mayor prate de los bancos españoles, que están especialmente expuestos a la economía interna. Aunque éste no es el caso de los bancos del norte de Europa, por ejemplo, cuyos riesgos están mucho más diversificados. 

3. Por eso, otra de las razones que explican por qué puede haber problemas en la puesta en marcha de la unión bancaria es porque hay quien dice que hay que vigilar las dinámicas económicas de cada país. Porque cada uno de ellos enfrenta unos riesgos muy determinados. En España, aunque no hay apenas banca de activos, banca de inversión, sí hay riesgo de burbuja. En el Reino Unido, los bancos afrontan riesgos tanto de banca de inversión como de banca "retail". Y en Italia, el mayor riesgo al que se enfrentan es a la evolución de su propia deuda pública. ¿Asumirían los países del norte los riesgos de los bancos expuestos a economías "enfermas" y con tan malas expectativas como la española, la portuguesa, la griega o la italiana? Por eso, hay parlamentarios conservadores británicos que justifican sus críticas a la unión bancaria haciendo hincapié en que su objetivo no es proteger a las entidades británicas, ni a la city, sino que quieren proteger al Reino Unido. Paradójico resulta recordar que el Gobierno de Londres tuvo que nacionalizar prácticamente todo su sistema financiero. Pero el Reino Unido se siente cómodo, porque tiene un potente banco central que está comprando deuda del Estado.

4. Pero no sólo hay diferencias nacionales porque exista una tradición británica de banca, o francesa o española. Lo que ocurre es que los bancos, independientemente de su nacionalidad, son muy diferentes entre sí. Hay banca comercial, y dentro de ésta, entidades más vinculadas a las empresas y otras más dependientes del cliente particular; y también hay banca de inversión, una más agresiva, otra más conservadora. ¿Servirá un único supervisor para vigilar ambas? Y otra cuestión: ¿Deberían tener todas las entidades los mismos ratios de capital?

5. En el fondo, bajo la constitución de la unión bancaria debería subyacer un mínimo de solidaridad. Pero ésta es inexistente. Si los países del euro no han sido capaces de crear eurobonos, los países que no pertenecen a la moneda única se muestran recelosos respecto a la mutualización efectiva de las deudas (o, mejor, de las pérdidas) de los bancos que es en lo que de verdad consiste la unión bancaria. Uno de los instrumentos con que se dotará será un fondo de garantía de depósitos común: el problema no está en qué porcentaje de los depósitos se cubre, sino el lugar de donde se saca el dinero. 

6. Pese a los fallos de la unión monetaria, el camino hacia la armonización fiscal de los países que pertenecen al euro parece que está claro. Algunos analistas consideran que las discusiones sobre la creación de los eurobonos comenzarán después de las elecciones alemanas previstas para septiembre de 2013. Otros expertos opinan que la unión fiscal de la zona euro ha ido ya más lejos de lo que muchos pensamos: los presupuestos de cada país tienen que obtener el visto bueno de Bruselas. Si al final de este proceso los países europeos van a tener unos mismos niveles de deuda, ingresos y gastos, y se financiarán en euros y con las mismas condiciones, ¿caben los países de fuera del euro en la unión bancaria? Algo nos hace pensar que sí, puesto que el sistema financiero europeo está muy interrelacionado. Londres es su mayor centro financiero y, por eso, allí operan todos los grandes bancos de los países del euro. Y los bancos daneses y suecos también tienen una intensa relación con el resto de la Unión. Pero los países que en su día no quisieron entrar en el euro lo hicieron porque querían conservar su soberanía monetaria. ¿Renunciarán también a la soberanía en la supervisión financiera para cedérsela al Banco Central Europeo? Es posible que el marco para los países de la zona euro sea inaceptable para los de la Unión Europea.

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