21 de Septiembre, 13:36 pm

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Ruiz-Mateos, detenido

¿Qué fue de los inversores de Nueva Rumasa?

Patricia Pérez Zaragoza

No hay ni un solo bonista que haya podido recuperar algo de su dinero. Y las posibilidades son cada día que pasa más reducidas

Ha pasado ya año y medio (en febrero de 2011) desde que Nueva Rumasa anunció los primeros concursos de acreedores para algunas de sus más conocidas empresas, como Clesa, Dhul o Cacaolat. Hoy, los más de 2.500 inversores que compraron pagarés de las sociedades del grupo, dejándose llevar por la confianza que les inspiraba su máximo responsable, José María Ruiz-Mateos (que acaba de ser detenido), siguen sin saber qué ha pasado con su dinero, dónde está y si podrán o no recuperar algo. Tras un año y medio de procesos judiciales intuyen que les queda todavía un largo periodo de tiempo hasta conocer si tendrán alguna compensación por su fallida inversión. En la actualidad, no hay ni un solo bonista que haya podido recuperar algo de su dinero. Y todos han dejado de cobrar los jugosos cupones pactados (cuyas rentabilidades llegaron a alcanzar el 10% anual).

Carlos Pavón, director del departamento concursal de IURE Abogados, asegura que los inversores todavía deben pasar un largo calvario hasta conocer si conseguirán algún tipo de resarcimiento. "Hasta que no terminan los concursos de acreedores, no hay posibilidad de cobrar nada", comenta. Y, de momento, no ha concluido ninguno de los procesos que pesan sobre las empresas del grupo. Cada sociedad, además, presenta una situación particular, con lo que la hipotética recuperación dependerá de las conclusiones que den los administradores concursales sobre cada empresa emisora de pagarés o de participaciones societarias.

Nueva Rumasa dio la condición de emisora o de avalista a numerosas compañías del grupo, con lo que los vínculos y la complejidad del análisis son muy elevados. Este hecho, además, reduce las posibilidades de pago para los pequeños inversores. En todo caso, la situación es diferente para las empresas que puedan tener viabilidad y continuar con su negocio a aquellas que concluyan en procesos de liquidación, como el caso de Dhul. Pavón recuerda que cuando se llega a este extremo, las compañías tienen que poner en venta a través de subastas sus activos, que en muchos casos pueden quedar desiertas. Esto reduce al mínimo la posibilidad de conseguir liquidez para afrontar los compromisos de pago con todo tipo de acreedores (Hacienda, empleados, proveedores y, por detrás de ellos, inversores).

Suma y sigue de acusaciones

En cualquier caso, para los bonistas las malas noticias no han hecho más que sucederse. En todo este tiempo, el conglomerado de sociedades que presidía José María Ruiz-Mateos ha sido acusado de estafa, administración desleal, manipulación de cuentas, falseo de avales bancarios, impagos a la Seguridad Social y a Hacienda, blanqueo de capitales realizado mediante el registro de un sinfín de empresas en el extranjero, publicidad engañosa, irregularidades en la venta de activos de deuda para inversores particulares... Además, algunas de las bazas que han jugado los bufetes de abogados no han surtido el efecto deseado. 

Carlos Pavón comenta que una de las acciones que pusieron en marcha hace unos meses fue ejercer el derecho de restitución de las aportaciones de los inversores de Dhul, ya que la operación no figuraba en el Registro Mercantil. "Entendíamos que los afectados podrían reclamar la devolución de sus inversiones de forma íntegra y de que fueran considerados acreedores contra la masa, lo que implicaría que deberían cobrar sus deudas en primer lugar en el procedimiento del concurso de acreedores de Dhul antes que cualquier otro acreedor concursal", apunta. Sin embargo, el Juzgado mercantil opinó que se trataba de una inversión similar a la de los pagarés y que debería tener el mismo tratamiento. Desde IURE Abogados utilizaron este derecho para tratar de beneficiar a sus clientes con participaciones de Dhul y Clesa (en situación similar a la de Dhul), sin éxito. Ambas empresas captaron dinero de inversores particulares en 2010 a través de la venta de participaciones societarias y no de pagarés.

¿Qué hacer en este punto?

Las posibilidades de cobro, a cada noticia que sale, se reducen. Con todo, los bufetes de abogados no se rinden y siguen investigando todas las posibilidades para facilitar el cobro, aunque sólo sea de una ínfima parte. Carlos Pavón asegura que en la actualidad creen que el siguiente paso que deben dar es abordar la denuncia por la vía penal. "Consideramos que puede ser la única opción para que se sientan presionados y digan dónde está el dinero", admite. "No sólo están involucrada la familia Ruiz-Mateos, sino tanbién los bancos que han colaborado con ellos", relata.

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